El espectáculo de medio tiempo de la Super Bowl protagonizado por Bad Bunny dejó una de las imágenes más comentadas de la noche cuando el artista puertorriqueño entregó un premio Grammy a un niño ante millones de espectadores. En cuestión de minutos, en redes sociales comenzó a circular la versión de que el menor era Liam Conejo Ramos, el niño ecuatoriano de cinco años vinculado recientemente a un polémico caso con el ICE.
La hipótesis cobró fuerza por el marcado tono político y social del show, atravesado por referencias a la identidad latina, la migración y la infancia. Sin embargo, esa interpretación no era correcta. El niño que apareció sobre el escenario no guarda ninguna relación con el caso de Liam Ramos ni con las autoridades migratorias estadounidenses.
Quién es realmente el niño
El menor es Lincoln Fox, un actor infantil profesional de cinco años, residente en Estados Unidos, que fue contratado como parte de la puesta en escena del espectáculo. Sus padres confirmaron que el niño representó a Benito Antonio Martínez Ocasio en su niñez, como un gesto simbólico sobre los orígenes y los sueños del artista.
Al entregarle el Grammy, Bad Bunny le dijo “Cree siempre en ti”, reforzando la idea de que la escena no fue improvisada, sino una metáfora sobre el camino recorrido hasta llegar al escenario más visto de la televisión estadounidense. El vestuario del niño, similar al que el cantante usaba de pequeño, reforzó aún más esa lectura.

Durante la actuación, Bad Bunny mencionó países de todo el continente americano mientras se proyectaban sus banderas y aparecía el mensaje “The only thing more powerful than hate is love”, junto a un balón de fútbol americano con la frase “Together we are America”, una puesta en escena que muchos interpretaron como una defensa de la comunidad latina y migrante.
El espectáculo también provocó reacciones políticas. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó el intermedio como “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos” y lo tachó de “uno de los peores shows de medio tiempo de la historia”, avivando aún más la polémica en torno a la actuación.
Preguntas frecuentes sobre el show de Bad Bunny en la Super Bowl y sus implicaciones políticas
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¿Quién es el niño al que Bad Bunny entregó el Grammy durante la Super Bowl?
El niño es Lincoln Fox, un actor infantil profesional de cinco años, residente en Estados Unidos, contratado para representar a Bad Bunny en su niñez durante el espectáculo de medio tiempo de la Super Bowl. Aunque se especuló que podría ser Liam Conejo Ramos, un niño ecuatoriano detenido por ICE, esta información fue desmentida. Lincoln Fox fue parte de una puesta en escena simbólica sobre los orígenes y sueños del artista puertorriqueño.
¿Por qué Bad Bunny convirtió su actuación en la Super Bowl en un mensaje político?
Bad Bunny aprovechó el escenario de la Super Bowl para lanzar un mensaje de unidad y defensa de la identidad latina. Su actuación incluyó referencias a la migración, la diversidad cultural y la identidad hispana en Estados Unidos. Al mencionar los países del continente americano y sostener un balón con la frase “Juntos somos América”, el artista reforzó su defensa de las comunidades migrantes, convirtiendo el espectáculo en una declaración cultural y política.
¿Cuál fue la reacción del gobierno de Estados Unidos ante el show de Bad Bunny en la Super Bowl?
El presidente Donald Trump calificó el espectáculo de Bad Bunny como “una afrenta a la grandeza de Estados Unidos” y lo describió como “uno de los peores shows de medio tiempo de la historia”. La administración Trump mostró descontento con el mensaje político del artista, que criticó las políticas migratorias. Altos funcionarios, como Corey Lewandowski, incluso advirtieron sobre la presencia de agentes de ICE en el evento para detener a migrantes indocumentados.
¿Qué simbolismo tuvo la entrega del Grammy en la actuación de Bad Bunny?
La entrega del Grammy a un niño durante el show fue un gesto simbólico que representó los sueños y la trayectoria de Bad Bunny desde sus orígenes. Fue una metáfora sobre creer en uno mismo y en el poder de alcanzar los sueños, especialmente para los niños latinos que enfrentan desafíos en su camino. Este momento se convirtió en un símbolo de esperanza y superación personal.
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