No cualquiera puede decir que fue una caña de azúcar en el escenario del Super Bowl junto a Bad Bunny… y que además cobró por ello. Aunque no bailaron ni estuvieron en el centro del espectáculo, estas personas formaron parte esencial de la escenografía del histórico halftime show del artista puertorriqueño.
Mientras Bad Bunny se apoderaba del escenario con una propuesta visual inspirada en el Caribe y en sus raíces culturales, su equipo reclutó a decenas de personas para encarnar cañas de azúcar humanas, integradas al paisaje que rodeó toda la presentación. Su función no era bailar, sino permanecer en escena durante gran parte del show, aportando realismo y fuerza visual al concepto artístico.
Para formar parte del elenco, no bastaba con estar disponible. La producción estableció varios requisitos físicos y técnicos. Entre ellos, una estatura aproximada de entre 1,80 y 1,85 metros, además de una complexión delgada o atlética, debido al peso y la incomodidad de los trajes utilizados.
También se exigía un buen nivel de español y la capacidad de comprender las letras de las canciones de Bad Bunny, algo clave para seguir indicaciones durante los ensayos y la presentación. Aunque no se requería experiencia profesional previa, sí se valoraba positivamente haber pertenecido a bandas de marcha u otras agrupaciones con disciplina escénica.
La disponibilidad debía ser total durante los días previos al evento y el propio día del Super Bowl. Las jornadas llegaron a extenderse hasta 14 horas diarias entre ensayos, pruebas técnicas y la presentación final.
A cambio, cada uno de los participantes cobró 18,70 dólares por hora, lo que se tradujo en un pago total de 1.309 dólares por aproximadamente 70 horas de trabajo. Una cifra nada despreciable para quienes, sin cantar ni bailar, quedaron inmortalizados como parte de uno de los espectáculos más comentados del Super Bowl.
El resultado fue una puesta en escena que ya forma parte de la historia del evento deportivo más visto de Estados Unidos y que reafirmó la ambición artística de Bad Bunny, capaz de convertir incluso a simples cañas de azúcar en protagonistas silenciosos de su narrativa visual.
Preguntas frecuentes sobre el show de Bad Bunny en el Super Bowl
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¿Cuánto cobraron las personas que participaron como cañas de azúcar en el show de Bad Bunny en el Super Bowl?
Las personas que participaron como cañas de azúcar en el espectáculo de Bad Bunny durante el Super Bowl cobraron 18,70 dólares por hora, lo que resultó en un pago total de 1.309 dólares tras aproximadamente 70 horas de trabajo.
¿Qué requisitos se exigieron para ser parte del elenco de cañas de azúcar en el espectáculo de Bad Bunny?
Para ser parte del elenco, se requería una estatura entre 1,80 y 1,85 metros, una complexión delgada o atlética, un buen nivel de español y la capacidad de comprender las letras de las canciones de Bad Bunny. No se requería experiencia profesional previa, pero se valoraba haber pertenecido a bandas de marcha o agrupaciones con disciplina escénica.
¿Cómo impactó la actuación de Bad Bunny en sus ingresos por reproducciones digitales?
Aunque Bad Bunny no recibió un pago directo por su actuación en el Super Bowl, se espera que sus ingresos por reproducciones digitales se disparen. Según estimaciones, sus ganancias semanales podrían aumentar de 788.500 dólares a 1,7 millones de dólares tras el evento.
¿Qué mensaje buscó transmitir Bad Bunny con su espectáculo en el Super Bowl?
Bad Bunny buscó transmitir un mensaje de unidad y orgullo latino durante su espectáculo en el Super Bowl. Resignificó la frase "God Bless America" para incluir a toda América, desde el sur hasta el norte, y destacó la diversidad cultural y la identidad hispana en Estados Unidos.
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