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Una madre de ocho hijos en Matanzas expresó públicamente su indignación ante el deterioro de las condiciones de vida en Cuba, donde la escasez de alimentos básicos y el aumento constante de los precios golpean con fuerza a las familias más vulnerables.
En una publicación realizada en el grupo de Facebook "Matanzas de todo un poco la playa", Iliannys Delgado describió la situación que enfrenta para garantizar algo tan elemental como el desayuno de sus hijos.
"Estoy muy, pero muy molesta con todo lo que está pasando. Soy madre de ocho niños, ya ni en la bodega viene el pan, ni leche para los niños, al menos el pan para que mis hijos puedan ir a la escuela", escribió.
La mujer relató que ese mismo día se vio obligada a comprar dos barras de pan suave, cada una a 200 pesos. Según explicó, logró reunir el dinero para que sus hijos asistieran a clases, pero no puede hacerlo a diario.
"Yo quiero que mis hijos vayan todos los días para la escuela, pero con esta situación, imagínense, y entonces después en blanco", lamentó.
Iliannys también cuestionó el papel de los revendedores que se aprovechan del pueblo. "Y eso es sin contar cuánto te cuesta un plato de comida. Sin palabras".
En un tono de desesperación, añadió: "No soy madre de decir esto, pero ya si se van a meter en este país los americanos, que se acaben de meter ya, porque algún final esto tiene que tener".
Su testimonio refleja una realidad extendida en el país: la libreta de racionamiento ya no garantiza productos esenciales, y los ciudadanos deben recurrir a vendedores particulares o mipymes donde la oferta existe, pero a precios inalcanzables para la mayoría de los salarios estatales.
En un contexto de inflación sostenida, los costos cambian prácticamente de un día para otro, mientras los ingresos permanecen congelados o muy por debajo del costo real de la vida.
Reacciones de indignación
La publicación generó una avalancha de comentarios que evidencian el malestar social ante la falta de alimentos básicos, en especial para los niños.
Una cubana emigrada en Estados Unidos escribió: "A los que dirigen este país no les importa nada, ellos sí lo tienen todo, y el pueblo, y en especial los niños no tienen ni un pedazo de pan ni un vaso de leche; esto es criminal”.
Otra aseguró: “Los hijos de los gordos del PCC y del gobierno no pasan por esto. Ellos viajan el mundo entero y comen manjares".
Desde Cuba, una internauta expresó: "Qué triste es ver esta situación, el trabajo que pasa una madre para darle de comer a sus hijos, y hay personas que se aprovechan cuando no hay para subir los precios".
Otro usuario preguntó por las toneladas de leche que anunció la presidenta de México que enviaría.
También hubo quienes señalaron responsabilidades estructurales. Una residente en Cienfuegos afirmó que los particulares tienen derecho a poner precios a sus productos. "Culpa al que te tiene que garantizar el pan diario o te paga un mísero salario".
"Somos un país sin ley", dijo otro usuario. "El gobierno las dicta y los cuentapropistas y mipymes hacen lo que les da la gana a la cara de los que están para controlar".
Otra madre resumió la situación que viven muchos menores en la Isla: "En Cuba el niño que puede desayunar no puede llevar merienda a la escuela, y mucho menos merendar en la tarde. La niñez en Cuba es triste y dolorosa, sin comida, sin juguetes, sin lugares de diversión. Dejaron de ser la esperanza del mundo, ahora son los más sufridos".
Crisis económica y presión cotidiana
El testimonio de Delgado se produce en un escenario de profunda crisis económica.
La inflación ha erosionado el poder adquisitivo, los productos subsidiados llegan de forma irregular -si llegan- y los mercados privados, aunque mejor surtidos, operan con precios que superan con creces el salario promedio mensual.
En muchas localidades, el pan normado y la leche para niños -que durante años formaron parte de las garantías mínimas del sistema de racionamiento- faltan con frecuencia. Las familias deben destinar una proporción creciente de sus ingresos a alimentos básicos, reduciendo otros gastos esenciales.
La combinación de desabastecimiento, aumento de precios y desigualdad en el acceso a bienes básicos han generado un clima de frustración y desesperanza.
El mensaje de esta madre matancera, lejos de ser un caso aislado, se ha convertido en un reflejo de la angustia que viven numerosos hogares cubanos ante la imposibilidad de asegurar algo tan básico como el pan y la leche para sus hijos.
Preguntas frecuentes sobre la crisis económica y la escasez de alimentos en Cuba
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¿Por qué una madre cubana denuncia el precio del pan en Cuba?
Una madre cubana denuncia el precio del pan debido a su costo inalcanzable para muchas familias, especialmente en un contexto donde la libreta de racionamiento ya no garantiza productos esenciales y los precios en el mercado privado son demasiado altos para los salarios estatales. La situación refleja la desesperación de muchas familias que no pueden asegurar alimentos básicos para sus hijos.
¿Cómo afecta la crisis económica a las familias en Cuba?
La crisis económica en Cuba afecta a las familias por medio de la inflación, el desabastecimiento y salarios insuficientes. Los productos básicos son difíciles de conseguir y muy costosos, lo que obliga a muchas familias a destinar gran parte de sus ingresos solo a alimentos, dejando poco margen para otras necesidades esenciales como la salud y la educación.
¿Qué alternativas tienen las familias cubanas ante la escasez de productos básicos?
Las familias cubanas recurren a mercados privados o mipymes, donde los productos están disponibles pero a precios elevados, lo que no es una solución viable para la mayoría. También dependen de remesas de familiares en el extranjero o buscan productos en el mercado negro, aunque esto implica riesgos y precios aún más altos.
¿Cómo se refleja la desigualdad en el acceso a bienes en Cuba?
La desigualdad en el acceso a bienes en Cuba se refleja en que las familias con conexiones políticas o mayores recursos pueden acceder a productos básicos, mientras que la mayoría lucha por conseguir alimentos y medicinas esenciales. Esta disparidad se agudiza ante la falta de acciones efectivas del gobierno para abordar la crisis.
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