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Miembros del limitado sector privado en Cuba confirmaron este jueves que ya han empezado a recibir combustible importado en la isla, aun en medio del asedio petrolero impuesto por Estados Unidos, que ha cortado suministros clave y agravado la ya profunda crisis energética del país caribeño.
En conversaciones con la agencia EFE, varios pequeños empresarios, que hablaron bajo condición de anonimato, indicaron que ya están arribando tanques de combustible importado en buques cargueros, aunque en volúmenes muy reducidos y muy lejos de lo que necesita la economía nacional para revertir la asfixia energética provocada por las medidas de Washington.
Estas operaciones privadas responden en parte a un anuncio hecho en noviembre pasado por el ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva, quien aseguró que "se permitiría a empresas extranjeras y mixtas importar su propio combustible “cuando sea necesario”.
Hasta ahora, el Estado cubano tenía el monopolio absoluto de la importación y distribución de petróleo y combustibles, controlando tanto los suministros como la venta minorista de los derivados dentro de la isla.
De acuerdo con los empresarios consultados, la importación de combustible se realiza en contenedores estandarizados a bordo de barcos mercantes y puede provenir tanto de Estados Unidos como de otros países de la región, aunque el proceso logístico —que incluye certificaciones de seguridad y almacenamiento en instalaciones autorizadas— suele ser lento.
Las autoridades cubanas han subrayado que el combustible importado por particulares está destinado exclusivamente para autoconsumo empresarial y que no está permitida su reventa pese a la presión extrema que sufre el país por la falta de suministros.
El anuncio se produce en un momento de estrechez energética sin precedentes para Cuba, que depende en gran medida de importaciones de petróleo para generar electricidad y operar sectores clave de su economía.
La interrupción de los envíos desde Venezuela a partir de enero y las amenazas de aranceles a los países que suministren crudo a la isla han profundizado una crisis que ya afectaba transporte, turismo, producción y servicios básicos en todo el territorio.
Si bien la llegada de combustible importado al sector privado representa un alivio parcial, analistas coinciden en que estas cantidades no son suficientes para revertir la situación energética general y que Cuba sigue enfrentando apagones prolongados, escasez en el transporte y dificultades para sostener servicios esenciales a nivel nacional.
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