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Este miércoles, el gobierno cubano volvió a quedar en el centro de la polémica tras la muerte de cuatro personas a bordo de una lancha registrada en Florida en un enfrentamiento en aguas cercanas a la isla.
Mientras Washington anunció que verificará de manera independiente lo ocurrido, el episodio de este miércoles revive un precedente trágico que aún pesa en la memoria colectiva: el hundimiento de una embarcación en Bahía Honda en octubre de 2022.
Aquel 28 de octubre, una lancha modelo Concorde, con matrícula del estado de Florida, se volcó tras un impacto con una unidad de Tropas Guardafronteras en la costa norte de Artemisa.
Cinco personas murieron —cuatro adultos y una niña de dos años— y varias más quedaron desaparecidas. El hecho generó indignación dentro y fuera de Cuba, así como acusaciones de uso desproporcionado de la fuerza por parte de las autoridades.
La versión oficial y las denuncias
En una comparecencia televisiva, el Ministerio del Interior (MININT) negó que hubiese existido una “acción agresiva” contra la lancha.
Según la investigación oficial, la embarcación —que transportaba a más de 20 personas y varios tanques de combustible— realizó un giro brusco que provocó la colisión, en medio de lo que el gobierno calificó como una operación de tráfico humano organizada desde Florida.
Las autoridades aseguraron que la patrulla cumplía con el deber de impedir una incursión ilegal en aguas territoriales y que el daño a la lancha fue limitado a una grieta en el casco.
Sin embargo, sobrevivientes del naufragio denunciaron que la embarcación fue embestida de manera intencional. Activistas y políticos cubanoamericanos también condenaron el hecho y exigieron responsabilidades.
Las víctimas fueron identificadas posteriormente por familiares y allegados en redes sociales. El suceso desencadenó escenas de duelo en Bahía Honda, donde decenas de vecinos acompañaron en silencio el cortejo fúnebre.
Un patrón bajo escrutinio
El incidente de este miércoles —en el que murieron cuatro personas según los reportes preliminares— ocurre en un contexto de alta tensión migratoria y creciente número de salidas marítimas desde Cuba.
Las autoridades de la isla han sostenido reiteradamente que estos viajes forman parte de redes de tráfico humano y han responsabilizado a Estados Unidos por políticas que, a su juicio, incentivan la migración irregular.
Del lado estadounidense, el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que su gobierno no se basará únicamente en la versión oficial cubana y que verificará de manera independiente los hechos. Washington ha indicado que utilizará los canales diplomáticos existentes para esclarecer lo sucedido.
La repetición de tragedias en el mar reabre interrogantes sobre los protocolos de intercepción de las Tropas Guardafronteras y el uso de fuerza letal en operaciones contra embarcaciones civiles. Para muchos, el recuerdo de Bahía Honda 2022 es una advertencia de que estos episodios no son aislados.
Mientras se esperan más detalles sobre lo ocurrido este miércoles, familiares de las víctimas y sectores del exilio insisten en que los antecedentes obligan a un escrutinio internacional riguroso.
“Prohibido olvidar”, repiten en redes sociales quienes ven en el caso de Bahía Honda un precedente que no puede separarse del drama actual.
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