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El sistema eléctrico cubano enfrenta este viernes su peor jornada de la semana: según la Unión Eléctrica (UNE), se proyecta una afectación de 2.075 MW durante el pico nocturno, con apenas 1.015 MW disponibles frente a una demanda de 3.050 MW, lo que significa que más de dos tercios del país podría quedarse sin electricidad en las horas de mayor consumo.
El colapso de este miércoles agrava aún más un sistema que ya no daba señales de recuperación. Ese día, una rotura de tubería en la caldera de la Central Termoeléctrica Antonio Guiteras —la mayor planta generadora del país, ubicada en Matanzas— provocó a las 12:41 p.m. la desconexión masiva del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) desde Camagüey hasta Pinar del Río, dejando sin electricidad a aproximadamente 6 millones de personas, incluida La Habana. El restablecimiento parcial comenzó el jueves a las 05:01 a.m., pero la recuperación ha sido lenta y fragmentada.
Este viernes, la disponibilidad del SEN cayó a 970 MW, cifra inferior incluso a los 1.150-1.185 MW registrados en días previos al colapso, lo que confirma que el sistema no se ha recuperado. Para el mediodía, la UNE proyecta una afectación de 1.450 MW. La afectación actual al momento de la publicación del reporte oficial era ya de 1.170 MW.
La crisis de hoy no es un hecho aislado. Durante toda la semana, los déficits se mantuvieron cerca de los 2.000 MW: 2.025 MW el lunes, 1.990 MW el martes y 1.950 MW el miércoles antes del colapso. La generación eléctrica en Cuba cayó un 13,7% en 2025, y el propio gobierno reconoció que 2026 sería un año "difícil" en materia energética.
En La Habana, al jueves solo el 35,8% de los clientes —unos 308.568 abonados— tenía servicio eléctrico restablecido. Las clases fueron suspendidas ese mismo día en la capital por la crisis. En localidades del oriente del país, los cortes se acumulan sin pausa: un ciudadano identificado como Miguel Quiala Calunga reportó este viernes en la publicación oficial de la UNE en Facebook llevar 51 horas consecutivas sin electricidad en Mayarí.
La raíz del problema es estructural. Las termoeléctricas cubanas, construidas entre los años 1960 y 1970, operan sin mantenimiento adecuado y con escasez crónica de combustible, agravada por el cese de envíos petroleros desde Venezuela. Los 51 parques solares fotovoltaicos instalados aportan un máximo de unos 800 MW en horas de sol —el miércoles generaron 4.332 MWh con una potencia máxima de 741 MW—, pero son insuficientes para compensar el déficit nocturno. Rehabilitar la infraestructura requeriría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares, una cifra inalcanzable para la economía cubana.
La desesperación de la población se refleja en las redes sociales. "Es demasiado la situación, hay bloques que están al reventar de la cantidad de horas sin corriente, abusivo, desesperante, la solución está en sus manos vendoo todooo a cualquier país pero terminen de una vez con el sufrimiento de este pueblo", escribió Mercy Mary Rodríguez en la publicación de la UNE en Facebook este viernes. Este es el quinto colapso parcial del SEN en seis meses.
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