La madre de Michel Ortega Casanova, uno de los cinco cubanos fallecidos tras el enfrentamiento entre una lancha de Florida y las tropas guardafronteras cubanas el 25 de febrero en Cayos Falcones, Villa Clara, ha reclamado públicamente la devolución del cuerpo de su hijo. La mujer, que reside en España, resume en una sola frase el dolor de toda la familia: "Yo quiero el cuerpo de mi hijo".
Niurka Casanova hizo estas declaraciones en una entrevista concedida a CiberCuba, en la que destacó que a ella no le importa la política; que lo único que quiere es el cadáver de su hijo.
Según comentó, él la llamaba varias veces al día. Por eso le extrañó tanto pasar un día sin hablar con él. Fue entonces cuando sus otros tres hijos, con precaución, dada su edad y problemas de hipertensión, le comentaron que cabía la posibilidad de que estuviera muerto porque iba en la lancha. "Yo como madre, lo siento. Sé que está muerto", reconoció Casanova.
Michel Ortega Casanova, de 54 años, natural de Morón, Ciego de Ávila, llevaba más de dos décadas viviendo en Estados Unidos. Era camionero y propietario de una empresa de transporte en Lakeland, en el área de Tampa, Florida, y miembro del Partido Republicano de Cuba. Murió junto a Pavel Alling Peña, Ledián Padrón Guevara y Héctor Duani Cruz Correa cuando la embarcación en la que viajaban con otras seis personas fue interceptada en la zona noreste del canalizo El Pino.
Un quinto tripulante, Roberto Álvarez Ávila, murió el 4 de marzo en detención a causa de las heridas recibidas durante el enfrentamiento.
La hija de Michel Ortega, Daily Ortega González, que estaba embarazada de ocho meses y medio cuando ocurrieron los hechos, declaró a Telemundo 51: "Yo lo único que quiero es que me lo devuelvan. Para velarlo y darle su despedida como se lo merece." Y añadió: "Mi papá es un hombre intachable. Vivía para su hija, su familia."
Su hermana Norita Zamora, que reside en Cuba, lanzó un llamado desesperado: "Soy la hermana de Michel Ortega, estoy en Cuba dispuesta a reconocer el cuerpo de mi hermano antes de ser cremado. Ayúdennos por favor, queremos reconocer su cuerpo." Otra hermana, Dayana Morales, preguntó públicamente si era posible que los cuerpos ya hubieran sido cremados, dado que Michel era ciudadano estadounidense.
El temor de la familia no es infundado. Las autoridades cubanas cremaron el cuerpo de Ledián Padrón Guevara sin consentimiento familiar, lo que obligó a sus seres queridos a celebrar un funeral simbólico con urna vacía y fotografías.
El abogado Alain Espinosa, de la organización Cubalex, advirtió que la cremación de los cuerpos destruiría posibles evidencias forenses que podrían confirmar o refutar la versión oficial del régimen, según la cual los tripulantes de la lancha dispararon primero contra las tropas guardafronteras.
El hermano Misael Ortega denunció además que la casa de su hermana menor en Cuba estaba siendo vigilada por cuatro agentes de la Seguridad del Estado, lo que añade una capa de presión e intimidación sobre los familiares que permanecen en la isla.
La lancha, con matrícula de Florida FL7726SH, transportaba diez personas, todas cubanas residentes en Estados Unidos. Seis sobrevivientes fueron detenidos y permanecen bajo custodia del régimen. Cubalex presentó una denuncia ante el Comité contra la Desaparición Forzada de Naciones Unidas, que dio plazo al régimen cubano hasta el 19 de marzo de 2026 para informar sobre el paradero exacto de los detenidos, los cargos que enfrentan y los fundamentos legales de su detención. La Fiscalía cubana advirtió que los sobrevivientes podrían enfrentar cargos de terrorismo con penas que van desde la cadena perpetua hasta la pena de muerte.
Casa Cuba de Tampa, organización a la que pertenecía Michel Ortega, lo describió como "un patriota, un hombre comprometido con la causa de la libertad" y decretó tres días de duelo con banderas a media asta. La familia contactó a la embajada estadounidense en La Habana para gestionar la repatriación del cuerpo, pero hasta el 2 de marzo no había recibido respuesta.
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