El creador de contenido cubano Leandro René Hernández Ibarra lanzó duras críticas a la influencer Samantha Hernández, luego de que la joven afirmara que no habla de la situación de Cuba porque no tiene suficiente conocimiento y porque no quiere ser como otras personas que -a su juicio- usan el tema para ganar dinero en Internet.
En un video publicado en Instagram, Leandro respondió directamente a la influencer y cuestionó lo que considera una narrativa equivocada sobre quienes denuncian la situación política de la Isla.
El joven señaló que si Samantha alega que no sabe lo suficiente sobre la situación de Cuba como para pronunciarse sobre el tema, esa es una decisión personal respetable. El problema aparece cuando la influencer sugiere que muchos hablan de política porque eso les genera dinero.
"Sammy, eso que dices es totalmente falso y lo sabes", señaló el activista.
"Hablar de Cuba no da dinero"
Durante el video, Hernández Ibarra rechazó la idea de que criticar al régimen cubano sea una actividad rentable.
Esa afirmación, dijo, coincide con una narrativa repetida durante años por el régimen para desacreditar a periodistas, activistas y ciudadanos que denuncian abusos o reclaman libertades.
"Según esa lógica, todo el que habla de libertad lo hace por dinero", afirmó.
El también activista también lanzó un desafío público a los influencers cubanos.
Propuso que quienes aseguran que hablar de política genera ingresos publiquen cuánto dinero obtienen realmente en redes sociales y lo comparen con quienes producen contenido crítico sobre Cuba.
En ese contexto mencionó a Anna Bensi, a quien calificó como una de las jóvenes más valientes del país.
Según explicó, Benzi tiene una audiencia mucho menor que la de muchos influencers de entretenimiento, a pesar de abordar temas políticos y sociales.
"Tristemente vivimos en una sociedad que valora más una nalga que una neurona. Y eso es un termómetro que mide la temperatura a tiempo real de nuestro pueblo. Y que nos da la medida para entender muchas veces por qué estamos como estamos", aseguró.
El costo de hablar contra el régimen
Hernández Ibarra, quien reside en Perú, también relató una experiencia personal para sostener su argumento.
Contó que cuando comenzó a crear contenido en TikTok en ese país, su cuenta empezó a crecer rápidamente con público local, gracias a sus videos sobre su actividad como surfero.
Ese tipo de contenido le abrió puertas comerciales. Incluso recibió una propuesta de colaboración con una disquera vinculada a proyectos musicales del género urbano, que buscaba promocionar a artistas cubanos entre el público peruano.
Pero rechazó su oferta porque no quería vincularse con proyectos relacionados con estructuras cercanas al régimen cubano. "Y que además colaboran constantemente con agencias de testaferros cubanos. Como 'La familia cubana'", agregó.
El creador, quien colabora con el medio digital CiberCuba, concluyó que hablar abiertamente sobre la realidad política de Cuba suele cerrar puertas comerciales, porque muchas marcas evitan cualquier contenido que genere controversia política.
"Las grandes marcas no quieren trabajar con influencers que sean muy frontales contra regímenes como el cubano. Porque hoy lo que está de moda es ser progre, la cultura woke, la desidia, el desinterés. Todo lo demás está cheo. Y las empresas no quieren en sus líneas influencers incómodos", aseguró.
El silencio de los influencers
En su intervención, Hernández Ibarra también cuestionó la postura de algunos famosos cubanos que aseguran mantenerse al margen de la política.
En su criterio, incluso quienes dicen no hablar de política terminan participando indirectamente en ella cuando promocionan negocios, hoteles o empresas vinculadas al aparato económico del régimen.
"Muchos dicen que no se meten en política, pero sí lo hacen, solo que selectivamente", afirmó.
El joven insistió en que las figuras públicas con grandes audiencias deberían al menos reconocer la realidad que vive el país. No hace falta convertir sus plataformas en espacios de debate político, pero sí evitar maquillar la situación o ignorarla.
"En cualquier país del mundo, cuando hay momentos difíciles, crisis políticas o incluso algo tan sencillo como unas elecciones, la población le exige a sus figuras públicas que se pronuncien. Y no para que conviertan su contenido en político. Sino solamente para que sean coherentes con la situación que está viviendo su país", recordó.
El origen de la polémica
La controversia se originó después de que Samantha Hernández publicara un video en el que reconoció abiertamente que en Cuba existe una grave crisis económica y social.
En ese mensaje, la influencer admitió que en la Isla hay apagones, escasez de alimentos, falta de agua y medicamentos, e incluso afirmó que quienes critican al sistema pueden enfrentar consecuencias.
"Obvio que sé que en Cuba hay una dictadura", dijo en esa grabación.
Sin embargo, explicó que prefiere no pronunciarse sobre política porque considera que no tiene suficiente información para hacerlo y teme que sus palabras sean sacadas de contexto en redes sociales.
La joven también expresó que no desea participar en lo que describió como un "circo" de polémicas en Internet.
Otra de sus afirmaciones que generó debate fue su opinión de que el impacto de las redes sociales sobre la realidad dentro de Cuba es limitado.
"El mundo ya sabe lo que pasa con Cuba. Yo desde un teléfono no voy a cambiar nada", comentó.
Un debate que divide a la comunidad cubana
Las declaraciones de Hernández y la respuesta de Hernández Ibarra reflejan un debate cada vez más presente dentro de la comunidad cubana en redes sociales.
Por un lado, muchos usuarios consideran que quienes tienen grandes audiencias digitales poseen también una responsabilidad moral de visibilizar la crisis política, económica y social del país.
Para ellos, el silencio de algunas figuras públicas contrasta con el riesgo que asumen ciudadanos dentro de la Isla que denuncian abusos, escasez o represión a pesar de las posibles consecuencias.
Otros internautas, en cambio, defienden que cada creador de contenido tiene derecho a decidir qué temas abordar en sus plataformas y que nadie debería ser obligado a convertir su contenido en político.
La polémica, lejos de apagarse, continúa creciendo en redes sociales, donde miles de usuarios siguen debatiendo si los influencers cubanos deberían o no pronunciarse sobre la situación del país.
Preguntas frecuentes sobre la polémica entre Leandro René Hernández y Samantha Hernández
CiberCuba te lo explica: Toca la pregunta para ver la respuesta 👇
¿Por qué Leandro René Hernández criticó a Samantha Hernández?
Leandro René Hernández criticó a Samantha Hernández porque ella sugirió que algunos influencers hablan de la situación política de Cuba para ganar dinero, lo cual él considera una narrativa falsa promovida por el régimen cubano para desacreditar a los críticos del sistema.
¿Es rentable hablar de la situación política en Cuba?
Según Leandro René Hernández, hablar de la situación política en Cuba no es rentable, ya que las marcas suelen evitar asociarse con contenido que genera controversia política, lo que puede cerrar puertas comerciales para los influencers que critican al régimen cubano.
¿Por qué Samantha Hernández evita hablar de política cubana?
Samantha Hernández evita hablar de política cubana porque considera que no tiene suficiente información sobre el tema y teme que sus declaraciones sean manipuladas o recortadas para generar polémica en Internet.
¿Cuál es la responsabilidad de los influencers cubanos respecto a la situación en Cuba?
Existen opiniones divididas sobre este tema. Algunos creen que los influencers cubanos tienen la responsabilidad moral de visibilizar la crisis política, económica y social del país, mientras que otros defienden su derecho a decidir sobre qué temas hablar en sus plataformas.
¿Qué impacto tiene la postura de Samantha Hernández en la comunidad cubana en redes sociales?
La postura de Samantha Hernández ha generado un intenso debate en la comunidad cubana en redes sociales, dividiendo las opiniones entre quienes la acusan de indiferencia o conveniencia y quienes valoran su honestidad al reconocer sus limitaciones sobre el tema político.
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