Vecinos de la calle Tamarindo, en la barriada de Luyanó, La Habana, protagonizaron este miércoles una protesta con cacerolazos luego de varias horas sin electricidad.
En las imágenes, difundidas en Facebook por varios usuarios, se escucha el sonido de calderos y cacerolazos, al parecer del interior de las viviendas.
La protesta en Tamarindo se produce un día después de que La Habana registrara interrupciones eléctricas durante 24 horas consecutivas, con una afectación máxima de 426 MW y seis bloques de la ciudad sin servicio.
Ese mismo miércoles, un grupo de mujeres bloquearon la calle Mario y la Calzada de Diez de Octubre —municipio que incluye Luyanó— por falta de agua y apagones, y la policía llegó en apenas veinte minutos para dispersarlas.
Desde inicios del mes de marzo, el Sistema Electroenergético Nacional entró en colapso con un déficit de generación superior a 2,000 MW, provocando apagones de hasta 20 y 30 horas diarias en múltiples barrios capitalinos.
El 16 de marzo, el sistema colapsó durante 29 horas y 29 minutos consecutivos, en lo que se considera la crisis eléctrica más grave que ha vivido Cuba en décadas.
La desesperación acumulada ha desencadenado una ola de cacerolazos que se extendió por al menos una docena de barrios habaneros durante marzo: Vedado, El Cerro, San Agustín en La Lisa, Lawton, Alamar, Playa, Buenavista, Bahía en Habana del Este y La Güinera en Arroyo Naranjo, barrio símbolo del 11J.
En Lawton y Alamar, la noche del 20 de marzo, los vecinos gritaron una consigna que resume el estado de ánimo de la población: "Un pueblo cansado pierde el miedo".
Las autoridades han respondido con detenciones. Denuncias indican que al menos 14 personas fueron arrestadas tras las protestas iniciadas el 6 de marzo.
El 30 de marzo se reportaron nuevas detenciones arbitrarias en La Habana por protestas pacíficas, incluyendo arrestos en la propia calzada de Luyanó, lo que convierte a este municipio en uno de los focos más activos del descontento popular en la capital.
Preguntas frecuentes sobre los cacerolazos y la crisis energética en La Habana
CiberCuba te lo explica:
¿Por qué los vecinos de la calle Tamarindo en Luyanó hicieron cacerolazos?
Los vecinos de la calle Tamarindo protestaron con cacerolazos debido a la falta de electricidad durante varias horas. Esta manifestación ocurrió en el contexto de una crisis energética en Cuba, con apagones prolongados que han afectado a numerosos barrios de La Habana. La frustración por la falta de servicios básicos ha llevado a la población a expresar su descontento de manera ruidosa y colectiva.
¿Cuál es la situación actual del sistema eléctrico en Cuba?
El sistema eléctrico en Cuba enfrenta una grave crisis, con un déficit de generación superior a 2,000 MW, que ha provocado apagones de hasta 20 y 30 horas diarias en múltiples barrios de La Habana. Las causas incluyen averías en centrales termoeléctricas envejecidas, falta de mantenimiento y escasez de combustible. Esta situación ha desencadenado protestas en diversas zonas del país.
¿Cómo ha respondido el gobierno cubano a las protestas por los apagones?
Las autoridades han respondido a las protestas con detenciones. Se han reportado al menos 14 arrestos tras las manifestaciones iniciadas el 6 de marzo. Las fuerzas de seguridad han sido desplegadas en áreas donde se han producido protestas, como Luyanó y otros barrios de La Habana, pero hasta el momento no ha habido declaraciones públicas significativas por parte del gobierno sobre estas protestas.
¿Qué simbolizan los cacerolazos en el contexto actual de Cuba?
Los cacerolazos se han convertido en una forma predominante de protesta ciudadana en Cuba, especialmente durante la crisis energética actual. Este tipo de manifestación es ruidosa, colectiva y permite a los participantes mantener cierto anonimato bajo la oscuridad de los apagones. Reflejan el creciente malestar social y la desesperación acumulada por la falta de soluciones efectivas a la crisis eléctrica y otros problemas económicos.
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