El escritor Camilo Venegas Yero (Paradero de Camarones, 16 de julio de 1967) defiende que ningún cubano estudió realmente gratis y explica en una entrevista concedida a CiberCuba cómo el régimen convirtió la educación en una deuda que los ciudadanos pagaron con décadas de sacrificios y pérdida de libertades.
"Ninguno de nosotros estudió gratis en Cuba porque de alguna manera lo íbamos pagando todo con nuestros padres recibiendo un salario ínfimo por todos los esfuerzos que hacían. Es decir, que todo lo pagamos de sobra todos", señaló el escritor, apuntando a que esa gratuidad es ficticia ya que los trabajadores cubanos nunca han recibido una compensación justa por su labor.
Los datos respaldan esta visión. Este jueves, el economista Elías Amor ha comparado el salario medio en Cuba en 2025, de 6.930 pesos al mes, con una inflación del 14% que se come todo el sueldo y hace que la remuneración "no sirva para nada".
El modelo se replica también en el exterior. En las misiones internacionales, el régimen retiene hasta el 85% del salario pagado a los profesionales cubanos enviados al extranjero, una práctica que desnuda la lógica extractiva que ha caracterizado al sistema desde sus inicios.
Venegas hizo estas declaraciones en una entrevista concedida a CiberCuba para hablar de su última novela, "Los mudos de la montaña", que se presenta este viernes, 24 de abril, en la Librería Arenales, de Madrid (19.00 horas).
La obra está ambientada en la Cuba de los años 80 y describe dos formas de vida diametralmente opuestas: la del lujo de los funcionarios ligados al poder del Partido Comunista y la de gente humilde de montaña. Y en esas dos Cuba, hay tres personajes, Mario, Dania y Emelina, cuyas vidas se cruzan.
Él es un joven estudiante de Periodismo, que viaja al Escambray a escribir sobre los logros de la Revolución. Dania es la hija de un 'pincho', que vive una vida acomodada en La Habana, y Emelina, una doctora desterrada al Escambray, separada de su esposo y de su hijo, porque ambos emigran a Miami mientras ella queda regulada en esos montes y tiene que cumplir un castigo antes de abandonar el país.
El escritor está inmerso ahora en otra novela, también relacionada con el Escambray, pero centrada en la vida de uno de los alzados contra el comunismo, que la narrativa del régimen ha encasillado como terroristas pagados por la CIA.
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