Cuba registró en junio de 2026 un récord histórico de 107 protestas callejeras, casi el doble del máximo anterior de 54 manifestaciones presenciales contabilizado en marzo, según datos del Observatorio Cubano de Conflictos presentados por Rolando Cartaya, periodista y director de proyectos de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba.
La Habana concentró la mayor parte del estallido: de las 107 protestas, 82 ocurrieron en la capital y 18 en Santiago de Cuba, convirtiendo a ambas ciudades en los epicentros de una movilización que no tiene precedentes en los registros mensuales del Observatorio.
«Desde el récord de protestas presenciales que teníamos en marzo, que era de 54, bueno, ahora en junio prácticamente se duplicó. Fueron 107 protestas callejeras, con la gente gritando libertad, gritando intervención ya, quemando basura en las calles para hacer barricadas y por supuesto cacerolazos», explicó Cartaya en una entrevista con Tania Costa, en CiberCuba.
El principal detonante fue la crisis eléctrica. Los apagones en La Habana llegaron a 48 horas consecutivas durante junio, mientras que en Matanzas alcanzaron las 87 horas seguidas. El 25 de junio, el déficit de generación tocó un récord histórico de 2.208 MW, dejando sin electricidad al 70% del país de forma simultánea.
«Los apagones son el factor más explosivo justamente. Tú no puedes dormir por el calor, los mosquitos, no puedes cocinar, no puedes guardar los alimentos y esto lleva a la gente, en apagones que en La Habana han llegado a ser de 48 horas, a salir a las calles», señaló Cartaya.
Las formas de protesta incluyeron cacerolazos, quema de basura y gomas para levantar barricadas, y consignas como «Libertad» e «Intervención ya». La última manifestación del mes se registró el 30 de junio en La Lisa, donde vecinos se dirigieron directamente a la sede del Partido Comunista.
El perfil de quienes salieron a las calles sorprende por su composición, comentó la periodista Tania Costa. «Lo que estamos viendo en las protestas son mujeres y niños. Yo no sé dónde se metieron los guapos de Cuba, porque lo que están en las protestas, cada vez que vemos, sobre todo en 10 de Octubre, El Cerro, El Bahía... Lo que estamos viendo son adolescentes y mujeres y niños», afirmó.
Paralelo al estallido callejero, el régimen intensificó la represión. El OCC compiló 135 registros de acciones represivas durante el mismo mes, en cárceles y calles. Entre las medidas más visibles estuvo el despliegue de las llamadas «boinas negras» —la Brigada Especial Nacional del Ministerio del Interior, experta en antidisturbios— con armas largas en las calles de Santiago de Cuba.
El régimen también recurrió a delatores civiles que filman a los manifestantes para identificarlos y detenerlos al día siguiente, táctica documentada en la protesta de Morón. Según la organización Cubalex, 38 personas fueron detenidas por participar en las protestas de junio; el OCC pudo identificar con nombre y apellido a 15 de ellas.
Cartaya advirtió que, pese al récord, las cifras siguen siendo insuficientes para producir un cambio político real mientras las protestas permanezcan aisladas y se apaguen en cuanto se restituye la electricidad. Señaló además el monopolio de ETECSA sobre internet como obstáculo clave para la coordinación ciudadana, en contraste con el papel que jugó la conectividad durante el 11J de 2021, cuando 62 protestas multitudinarias se extendieron por todo el país.
«Aún siendo muchas, 107 siguen siendo pocas para la situación que hay en Cuba. Seguimos sin ver ese 11 de julio de nuevo. O sea, después de haber visto un 11 de julio, 107 protestas aisladas que se calman cuando te devuelven la luz no nos va a dar la libertad», concluyó Costa.
Archivado en:
