Memorias de las protestas del 11J en Cuba

Hoy se unen más razones para otro 11J: se acabó el turismo, se fueron las empresas extranjeras, no hay válvula de escape de emigrar ni por aire ni por mar. No hay quien envíe petróleo, no hay quien viva. La basura se acumula, no así la esperanza



11 de Julio de 2021 en 10 de octubre, La Habana. © CiberCuba
11 de Julio de 2021 en 10 de octubre, La Habana. Foto © CiberCuba

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Las manifestaciones del 11 de julio de 2021 fueron las más grandes contra la dictadura en Cuba desde que los Castro se hicieron con el poder en 1959. A las 11.00 a.m. de ese día, que ya figura insigne en el calendario patrio, Carlos Manuel Pupo convocó a protesta con el joven Julián Manuel Mazola Beltrán desde la Iglesia de San Antonio de los Baños a 30 km de la capital.

Ellos eran y son miembros de PUNCLI, Partido Unión por Cuba Libre, dirigido por el expreso político y exguerrillero Roberto Azcuy desde Miami y en Cuba por el propio Pupo y por José Elías González Agüero y Moraima Rodríguez Batista, entre otros, también promotores del Proyecto Emilia del Dr. Oscar Elía Biscet. 

Ese domingo los cubanos también salieron a las calles en otras 40 ciudades como Palma Soriano, Santiago de Cuba, La Habana, Santa Clara, Camagüey, Holguín, Cárdenas, y demás. La gente salió a la calle, que antes “era de Fidel,” gritando “Libertad” y “Patria y Vida” — reformulando el lema “Patria o Muerte,” que antes era de Fidel, exigiendo el fin del régimen.

El títere Miguel Díaz-Canel salió en TV: “Convocamos a todos los revolucionarios a salir a las calles... La orden de combate está dada.” Con esta frase selló su futuro. Ya no se podrá lavar las manos ni la cara, pues de inmediato hubo muertos. La represión incluyó por igual el corte del Internet y de los celulares, pues precisamente el amplio uso de celulares había facilitado la comunicación de forma que una hoguera se convirtió en incendio.

En prisión cayeron más de 1,400, incluso menores de edad y años más tarde casi 700 seguían presos. Estas protestas, las mayores desde El Maleconazo de 1994, rebasarían en geografía y número a ésta y a cualquier otra, y esta vez las redes sociales se unirían a los medios tradicionales. No hubo manera de tapar el sol con un dedo.

Revulsión ahora se sobreponía a revolución por las imágenes de la brutalidad policial y de las boinas negras con cabillas, sobre todo, contra niños nacidos en revolución que por primera vez se expresaban libremente, pudiendo a su temprana edad sufrir en carne propia lo que sus mayores ya llevaban tiempo experimentando.

En este contexto, la canción “Patria y Vida” sería el reclamo de estos niños héroes. La canción puso tan nervioso al régimen que detenía gente por reproducirla. Esta les ganó dos Latin Grammy por: Canción del Año y Mejor Canción Urbana a Yotuel, Gente de Zona, Descemer Bueno, El Funky y Maykel Osorbo (se encuentra aún hoy en prisión este miembro del Movimiento San Isidro).

La protesta se nutrió de muchísimas fuentes: de hambre de comida y de libertad; de escasez de productos de primera necesidad y de oportunidades para construir proyectos de vida; de apagones de luz y de sueños; y de mal manejo de la gestión de gobierno en general y de la epidemia del COVID-19 en específico.

Hoy se unen más razones para otro 11J: se acabó el turismo, se fueron las empresas extranjeras, no hay válvula de escape de emigrar ni por aire ni por mar. No hay quien envíe petróleo, no hay quien viva. La basura se acumula, no así la esperanza. 

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