
Una cubana que el miércoles había publicado un desgarrador video suplicando ayuda para encontrar a su hija Naomi Álvarez Ramírez, quien estaba hace más de una semana en paradero desconocido en aguas de México, reapareció en redes con un emotivo mensaje de alivio y gratitud tras conocer del rescate.
El contraste entre ambas publicaciones no podía ser más elocuente.
Apenas un día antes la mujer -identificada en redes como "Sol Chango"- describía su tormento.
«Me siento destrozada, me siento desplomada. Es una angustia, es una pesadilla que estoy viviendo», dijo entre lágrimas.
Sin embargo, en pocas horas afortunadamente su tono cambió radicalmente.
«Estoy feliz, muy feliz y agradecida», escribió en el grupo de Facebook donde previamente había pedido ayuda.
«Gracias al gobierno mexicano, gracias a la marina mexicana, muy agradecida estoy. Gracias también a todas las personas del mundo entero, amistades, familiares queridos, a mi gente de Facebook».
Su gratitud alcanzó también a quienes mantuvieron viva la búsqueda desde los medios.
«Gracias a los reporteros de todas las noticias que aportaron mucho de mi información para saber de mi hija. En fin, agradecida estoy porque de una forma o otra contribuyeron al rescate de mi bella hija, de mi niña. Ya mi corazón está feliz, ya mi corazón como madre puede palpitar», concluyó.
Nueve días de silencio y desesperación
La embarcación había partido el 11 de agosto desde la zona de Cuyo, en Pinar del Río, con 12 adultos y siete menores de edad a bordo, con destino a México. La última comunicación de Sol Chango con su hija fue ese mismo día, a las 4:22 de la tarde.
En su video del miércoles, la mujer había lanzado un llamado desesperado: «Soy una madre que estoy completamente desesperada, desesperada estoy por mi hija. Por favor, yo se lo suplico a las autoridades de México, que hagan todo lo posible».
También reveló que las provisiones de Naomi eran escasas: «Me preocupa mucho porque el alimento que ella llevaba era solo para pocos días nada más. Ojalá que los que estén allí hayan compartido un pedacito, un poquito de agua para mi hija, porque no quiero que muera de deshidratación mi hija, no quiero».
Llegó incluso a cuestionar la velocidad de la respuesta oficial: «Veo muy lenta esa búsqueda, que busquen en las costas, que busquen en todas partes. Se lo suplico a ese gobierno de México, se lo suplico como madre desesperada que estoy. Estoy muriéndome, estoy muriéndome de desesperación».
El rescate que devolvió la esperanza
La Secretaría de Marina de México (SEMAR) localizó la embarcación el jueves cerca de la jurisdicción de la Novena Zona Naval, en Yucatán. Una fuente de la institución confirmó a la agencia AFP: «Ya recuperaron a los cubanos. Van camino al Mando Naval».
Entre los menores rescatados estaban los gemelos Leosdel y Leosniel, de apenas dos años, quienes viajaban con su madre Yusimy Garrobo Leiva.
Su padre, Leobel, llevaba casi un año trabajando en México esperando reunirse con su familia y había descrito su angustia: «Ni dormir ni comer, lo único que yo estoy tomando es refresco, más nada. Duermo con el teléfono ahí en la cama».
La embarcación había sufrido fallos en el motor y perdido combustible por un derrame accidental cuando ya superaba la mitad del trayecto, obligando al lanchero a intentar continuar a vela.
Un drama en medio de la crisis migratoria
El caso se produce en un momento de riesgo migratorio extremo para Cuba.
Solo días antes del rescate, el 14 de agosto, dos jóvenes balseros murieron ahogados en aguas de Sandino, también en Pinar del Río: Leodannis Sánchez, de 17 años, y Osmaikel, de 19, cuando su lancha naufragó en ruta hacia Cancún.
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