
Santiago de Cuba es sede desde el jueves de un taller regional sobre protección ante fenómenos naturales organizado por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR) junto a la Cruz Roja Cubana, en una provincia que concentra el mayor riesgo sísmico del país.
El evento, denominado Taller Regional Participativo de Sensibilización sobre Alojamiento Seguro (PASS), busca capacitar a especialistas y comunidades en el uso de herramientas para detectar vulnerabilidades, reducir riesgos habitacionales y promover construcciones más resistentes ante emergencias.
Aris Arias Batalla, responsable de Operaciones y Socorro de la Cruz Roja en Santiago de Cuba, explicó que «el objetivo es preparar a los participantes en el uso de herramientas participativas que contribuyen a identificar vulnerabilidades, reducir riesgos habitacionales y fomentar prácticas constructivas más seguras».
Las jornadas abordan el análisis del entorno construido, el diagnóstico comunitario, la planificación de hábitats seguros y la gestión preventiva de riesgos, con las propias comunidades como protagonistas de las acciones de preparación y respuesta, dijo el funcionario.
La elección de Santiago de Cuba responde a una realidad geográfica de alto riesgo: la provincia se asienta sobre una de las zonas de mayor peligrosidad sísmica de Cuba, en la proximidad de la falla Oriente —también conocida como falla Bartlett-Caimán—, en el límite entre las placas Caribe y Norteamérica.
El oriente cubano concentra alrededor del 70% de la sismicidad nacional, y Santiago de Cuba registra entre 10 y 15 sismos perceptibles al año.
Lo ocurrido en 2026 ilustra la urgencia del taller: un sismo de magnitud 6.0 sacudió el oriente cubano en marzo y generó más de 160 réplicas en 24 horas, precedido en febrero por un evento de magnitud 5.6 que se sintió en Santiago de Cuba, Guantánamo y Granma.
El más reciente ocurrió el 21 de agosto, apenas seis días antes del taller: el Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (CENAIS) reportó un sismo de magnitud 3.6 a 31 kilómetros al sureste de la ciudad, sin daños ni víctimas.
El CENAIS, con sede precisamente en Santiago de Cuba, es la institución encargada del monitoreo de la actividad telúrica y del estudio del peligro sísmico en toda Cuba.
La vulnerabilidad habitacional agrava el panorama. En noviembre de 2024, sismos moderados dejaron 234 viviendas afectadas solo en Santiago de Cuba y más de 2,000 en toda la región oriental, evidenciando el deterioro estructural acumulado durante décadas en el fondo habitacional de la zona.
La metodología PASS, desarrollada por la IFRC con apoyo de la Cruz Roja Británica y lanzada en 2011, trabaja mediante ocho actividades participativas que van desde el mapeo comunitario hasta la planificación del cambio y el monitoreo de soluciones.
La iniciativa también se enmarca en la respuesta al cambio climático. Según los organizadores, el taller pretende «fortalecer las capacidades del personal de la Cruz Roja para acompañar a poblaciones ubicadas en zonas expuestas a peligros naturales, mediante procesos de sensibilización que favorezcan soluciones adaptadas a los efectos del cambio climático».
La falla Oriente, según la Directiva 1 de 2022 del Consejo de Defensa Nacional, puede generar sismos de hasta magnitud 8 con efectos superiores a VIII en la escala europea de intensidad macrosísmica, lo que convierte a la preparación comunitaria en una necesidad estructural para el oriente cubano.
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