
La Comisión Federal de Comercio de Estados Unidos (FTC) puso el foco sobre los precios de la atención médica al enviar cartas a 24 de las mayores compañías de servicios de salud del país para recordarles que los pacientes deben recibir información sobre costos que sea clara, completa, precisa y entregada a tiempo.
La advertencia, anunciada este 5 de octubre por el presidente de la FTC, Andrew N. Ferguson, se concentra especialmente en procedimientos rutinarios y atención médica no urgente que puede programarse con antelación.
La agencia federal señaló que ocultar el precio de un servicio, entregar información incompleta o presentar una cifra que después excluye cargos relevantes podría llegar a constituir una práctica engañosa o injusta bajo la Sección 5 de la Ley de la FTC.
La FTC explicó en su comunicado oficial que un paciente puede interpretar razonablemente una cifra presentada como el costo de su atención como el precio total, cuando en realidad podrían aparecer posteriormente honorarios médicos, cargos de la instalación u otros conceptos que no estaban incluidos.
La FTC no identificó públicamente a las 24 compañías que recibieron las cartas y la acción anunciada no equivale a una sanción ni a una determinación de que esas empresas hayan violado la ley. El objetivo declarado es que revisen sus políticas de transparencia y corrijan posibles deficiencias.
Un precio que no incluye todos los cargos también puede ser engañoso
Uno de los puntos centrales de la advertencia es que no basta con mostrar alguna cifra antes de un procedimiento.
Según la FTC, una información de precios puede resultar engañosa si omite componentes importantes del costo esperado. Entre los ejemplos mencionados por la agencia están los honorarios del médico y los cargos de la instalación donde se realiza el procedimiento.
Esto puede resultar especialmente relevante en una cirugía ambulatoria, una resonancia magnética, una colonoscopia, determinadas pruebas diagnósticas o cualquier otro procedimiento programado en el que puedan intervenir varios proveedores.
El hospital puede facturar por el uso de sus instalaciones mientras el cirujano, anestesiólogo, radiólogo, patólogo u otros profesionales presentan cuentas separadas.
Qué conviene preguntar antes de aceptar un procedimiento
Ante un servicio médico que puede programarse, el paciente puede reducir el riesgo de sorpresas financieras preguntando por escrito cuál es el costo esperado y exactamente qué incluye.
¿Cuál es el precio total estimado del procedimiento?
¿Incluye el cargo del hospital o centro médico?
¿Los honorarios del médico están incluidos?
¿Habrá cargos separados de anestesia, radiología, laboratorio o patología?
¿Todos los profesionales que participarán están dentro de la red del seguro?
¿Cuál es el precio para quien paga directamente sin seguro?
¿Cuál sería aproximadamente la responsabilidad del paciente después del seguro?
¿Puede entregarse el estimado detallado por escrito?
Para quienes tienen seguro, también resulta útil consultar la herramienta de estimación de costos de su aseguradora y comparar esa información con la suministrada directamente por el hospital o proveedor.
Los hospitales ya tienen obligaciones federales de transparencia
La actuación de la FTC se suma a las reglas administradas por los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS).
Las normas federales de transparencia de precios hospitalarios de CMS obligan a la mayoría de los hospitales de Estados Unidos a publicar en internet información sobre sus tarifas estándar.
Además del archivo completo de precios, los hospitales deben ofrecer información accesible al consumidor sobre al menos 300 servicios que pueden programarse con antelación, o sobre todos los que ofrezcan si tienen menos de esa cantidad.
La FTC, sin embargo, dejó claro que cumplir con las reglas de CMS no funciona automáticamente como protección frente a la Ley de la FTC. Una empresa podría satisfacer determinados requisitos técnicos de publicación y aun así enfrentar cuestionamientos si la información que recibe el consumidor resulta engañosa, incompleta o inexacta.
Si no tienes seguro, puedes pedir un estimado de buena fe
Existen protecciones adicionales para quienes no tienen seguro médico o deciden no utilizarlo para pagar un servicio.
CMS establece que, por lo general, cuando una atención médica se programa con al menos tres días laborables de anticipación, estos pacientes pueden solicitar un estimado de buena fe con los cargos esperados.
El documento debe detallar los servicios previstos y puede incluir conceptos como tarifas del hospital o de la instalación. CMS recomienda conservar ese estimado para compararlo posteriormente con la factura definitiva.
Si un proveedor o centro cobra al menos 400 dólares más que su correspondiente estimado de buena fe, el paciente podría ser elegible, si cumple el resto de los requisitos establecidos, para iniciar el proceso federal de resolución de disputas. El plazo general para iniciarlo es de 120 días desde la fecha de la factura inicial.
Estas protecciones no significan que cada diferencia entre una estimación y una factura pueda reclamarse automáticamente, y tampoco funcionan de la misma forma para una emergencia médica.
Una herramienta adicional para quienes viven en Florida
Los residentes de Florida cuentan además con una herramienta estatal para comparar costos antes de determinados procedimientos.
La Agencia para la Administración del Cuidado de la Salud de Florida (AHCA) mantiene Florida Health Price Finder, que permite consultar y comparar costos de atención sanitaria utilizando datos de reclamaciones de seguros.
La información funciona como referencia y no representa necesariamente la cantidad exacta que terminará pagando cada paciente, ya que el costo final depende, entre otros factores, del seguro, deducible, copago, coseguro, proveedores involucrados y servicios realmente utilizados.
La presión federal sobre los precios hospitalarios viene aumentando
La nueva advertencia de la FTC no surge de manera aislada.
Aquel proceso estaba vinculado principalmente a la aplicación de las normas de CMS. La intervención de la FTC abre ahora otro frente: no solo importa que exista información sobre precios, sino que lo que se comunica al consumidor no resulte incompleto o engañoso.
El mismo 5 de octubre, CMS, junto con los departamentos de Trabajo y del Tesoro, anunció además nuevas reglas para mejorar la precisión, accesibilidad y facilidad de comparación de los datos de precios publicados por los planes de salud y las aseguradoras.
La combinación de estas medidas aumenta la presión sobre hospitales, compañías sanitarias y aseguradoras para que los pacientes puedan conocer mejor cuánto podrían terminar pagando antes de aceptar una atención médica programada.
Para el consumidor, la recomendación práctica es sencilla: ante un procedimiento que pueda planificarse, no quedarse únicamente con una cifra verbal. Conviene preguntar qué incluye, solicitar la información por escrito, verificar posibles facturas separadas y comparar los datos disponibles antes de recibir la atención.
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