Una cubana describió cómo transcurre una tarde cualquiera en la isla cuando se va la electricidad: el ventilador deja de funcionar, el calor impide descansar y comienza una rutina de cocinar con carbón, espantar mosquitos y esperar que llueva para refrescar el ambiente.
En un video compartido en TikTok, la mujer relata con una mezcla de ironía y resignación las dificultades que enfrentan diariamente miles de familias cubanas debido a los prolongados apagones.
«Imagina que estás en tu casa después de una mañana de mucho trabajo y tienes la tarde libre... te acuestas en la cama y justo cuando empiezas a conciliar el sueño sientes que el ventilador se apaga», cuenta.
La interrupción del servicio eléctrico marca el inicio de una cadena de inconvenientes. Sin corriente para encender el ventilador y, en ocasiones, sin gas para preparar los alimentos, cocinar con carbón se convierte en una de las alternativas para resolver la comida.
La situación tampoco mejora cuando llega la noche. La cubana describe cómo debe bañarse antes de acostarse, dejar las ventanas abiertas para intentar combatir el calor y espantar los mosquitos con un pañuelo mientras espera que caiga un aguacero.
«No hay además de corriente, conexión y cobertura», añade, haciendo referencia a las dificultades para comunicarse durante los cortes eléctricos.
Su relato coincide con las experiencias de numerosas familias que, ante la falta de electricidad y las altas temperaturas, han optado por dormir en azoteas, parques e incluso en el Malecón para encontrar algo de alivio durante las noches.
Los apagones también afectan las comunicaciones. ETECSA reconoció que hasta el 47,5 % de sus radiobases móviles pueden quedar inoperativas durante interrupciones prolongadas del suministro eléctrico, una situación que limita el acceso a llamadas e Internet.
La crisis energética cubana se ha agravado durante 2026, con extensos cortes de electricidad en distintas provincias. En agosto, CNN en Español documentó las dificultades de los habitantes de la isla para realizar actividades cotidianas como cocinar, descansar o conservar los alimentos ante la falta de suministro eléctrico.
La ausencia de electricidad, además de alterar el descanso y las tareas domésticas, agrava las dificultades de quienes deben enfrentar el calor tropical sin ventiladores ni otros medios para refrescar sus viviendas.
La cubana termina su relato con una frase que resume el agotamiento que provoca esta realidad: «Así de difícil es, parece lo mismo una broma que una película de terror, pero es el día a día de millones de cubanos, y sí, es hoy, en 2026».
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