
La Asociación Hermanos Saíz (AHS) entregó este jueves su máximo galardón, el Premio Maestro de Juventudes, al teólogo y escritor Frei Betto, en una ceremonia celebrada en La Habana que hace recordar las múltiples declaraciones «polémicas» sobre Cuba y los cubanos del intelectual brasileño.
El acto se enmarca en los festejos por el 40.º aniversario de la AHS, fundada el 18 de octubre de 1986. Frei Betto fue el único extranjero entre los 17 galardonados de 2026; los otros 16 son personalidades de la cultura cubana, entre ellas la escritora Marilyn Bobes, el realizador José Ramón Artigas Vázquez, el director Orlando Cruzata, el escritor Jorge Fornet y el actor Dagoberto Gaínza Pérez, según reportó Prensa Latina. El acto central de aniversario, con la entrega de los demás premios, está previsto para este sábado en el Memorial José Martí, en la Plaza de la Revolución.
Yasel Toledo Garnache, presidente de la AHS, anunció la distinción en sus redes sociales y describió al fraile dominico como «un amigo entrañable de Cuba y referente por la dimensión de sus obras investigativa e intelectual, ética, defensa de las causas justas y profundo humanismo». La organización justificó el reconocimiento por el acompañamiento de Betto al proceso revolucionario cubano y su defensa de la isla en foros internacionales.
Sin embargo, el nombre de Frei Betto —nombre religioso de Carlos Alberto Libânio Christo— carga con una larga historia de declaraciones que han indignado a los cubanos. En marzo de 2022, durante una intervención en la Mesa Redonda, recomendó freír cáscaras de papas como aperitivo: «La cáscara de papa, por ejemplo, es excelente para picar cuando se toma un trago. Frita es excelente».
En esa misma intervención propuso usar cáscaras de melón para hacer dulce, no desechar las hojas de zanahoria porque «tienen mucho poder nutritivo», y abrir panaderías con pan de yuca, boniato o maíz.
Meses antes, en diciembre de 2021, había publicado en el diario oficial Granma que en Cuba «no hay hambre», aunque los cubanos «tienen mucho apetito», y atribuyó los problemas alimentarios a los «malos hábitos» de la población y al embargo estadounidense, no a la gestión del régimen. En ese mismo texto señaló que «el cubano posee hábitos alimentarios que pueden perfectamente cambiarse, como la preferencia por el pan de trigo, un cereal importado».
En junio de 2024, Betto regresó a la Mesa Redonda para invitar a los cubanos a sembrar «incluso en las ventanas» de sus casas y movilizar a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) para cultivar cualquier espacio disponible, en una evocación directa de las prácticas del Período Especial.
Y en febrero de este año, en un encuentro en el Museo de los CDR en La Habana, pidió a los cubanos mirar el ejemplo de resistencia de Fidel Castro y calificó a Donald Trump como «la gran amenaza del mundo».
Frei Betto actúa además como asesor del régimen cubano para el Programa de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional (SAN), aprobado en 2020, y ha publicado con regularidad en Granma. En 2019 escribió en ese diario que quienes emigran de Cuba son personas «contaminadas por la propaganda del consumismo capitalista» y que en la isla «nunca ha habido una manifestación popular» contraria al Gobierno.
La entrega del galardón contrasta con la realidad que viven millones de cubanos: apagones prolongados, escasez crónica de alimentos, salarios insuficientes y un éxodo masivo considerado el mayor en la historia reciente del país. En redes sociales, a lo largo de los últimos años, cientos de usuarios han cuestionado la desconexión entre el discurso del intelectual brasileño y la experiencia cotidiana de la población.
Sus consejos sobre cáscaras de papa son un símbolo casi caricaturesco de esa brecha.
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