
El edén de Damaris y Alberto, un jardín de ensueños, rendido a los pies de quienes aman las orquídeas, atesora numerosas y raras especies de esta familia de plantas.
Sus flores poseen formas extrañísimas y exóticas, al tiempo que supone un reto cultivar y hacer florecer año tras año. En Cuba se han reportado más de 300 especies, muchas de ellas en peligro de extinción.
Las Orquidaceae, llamadas comúnmente Orquídeas, no tienen un origen específico ya que se encuentran esparcidas más de 35 000 especies por todo el mundo pertenecientes a unos 750 géneros distintos, además de miles de híbridos (cada año se registran decenas de híbridos nuevos). La mayoría de especies se dan en climas tropicales y subtropicales.
Esta cifra representa aproximadamente 10 por ciento de las plantas con flores existentes, además pueden vivir en un clima variado. Su floración depende de la variedad y su duración en florero puede ser a 1 a 30 días.
Prácticamente en todas las formaciones vegetales de Cuba están presentes las orquídeas, aunque de acuerdo con la especie de que se trata, tienen preferencia por vivir en determinados lugares buscando condiciones ambientales adecuadas.
FUENTE:Ecured
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