2016 ha sido el año de los "Polaquitos" en Cuba

Esta noticia es de hace 4 años

El Fiat 126p fue poco a poco olvidado en los países de Europa del Este después de la caída del muro de Berlín.

Sin embargo en Cuba, décadas después, este auto ―cariñosamente conocido como “Polski”― vive una nueva época.

"2016 ha sido el año del Fiat 126p", aseguró recientemente Hendy Coba, ―presidente de Amigos del Motor― un club de propietarios de autos en La Habana, reconocido oficialmente.

Se estima que unos 10.000 Polski están registrados en Cuba, según los aficionados.

Humilde, pequeñito y gracioso, todavía es posible verlos rodar por las calles habaneras.

Esos pequeños artefactos de la Guerra Fría han dado guerra a los mecánicos que los han logrado mantener activos a fuerza de adaptaciones e ingenio: los han equipado con suspensiones más fuertes, motores más potentes, cajas de velocidades mejorada e incluso sistemas de sonido de alta potencia y nueva tapicería.

A pesar de ser un icono de la Guerra Fría, lo cierto es que la guerra que han dado los Polski es más caliente que fría. Cuentan que el motor del Polski suele calentarse tanto que muchos de sus dueños en Cuba circulan con la puerta trasera abierta para intentar sacar el aire caliente de la máquina.

Aunque muchos están fuera de servicio por diversos motivos, muchos todavía circulan, opacados por los gigantescos autos clásicos estadounidenses, e incluso por los Ladas y los Moskvitch, importados de la antigua Unión Soviética.

No obstante, los turistas también posan con los “Polski” cubanos, menos exóticos que los célebres almendrones, pero igual de entrañables y anacrónicos.

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Judith Moris

Redactora en CiberCuba. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de La Habana, y Máster por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha sido profesora en la UH e investigadora en la UAB, y redactora/editora de la editorial Teide

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Judith Moris

Redactora en CiberCuba. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de La Habana, y Máster por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha sido profesora en la UH e investigadora en la UAB, y redactora/editora de la editorial Teide