
El mexicano Luis Bracamontes no ocultó una amplia sonrisa al escuchar el veredicto unánime del jurado, cuya recomendación ha sido la pena capital por haber asesinado a dos agentes del Sheriff en Sacramento (California), en octubre de 2014. La defensa, por su parte, ha argumentado que el hombre tiene problemas mentales y que no ha debido ir a juicio.
Sonriendo y aplaudiendo como si hubiese ganado un premio, esa fue la reacción del acusado, lo que provocó, incluso, que algunos miembros del jurado salieran llorando de la Corte.
Medios de prensa recuerdan que Bracamontes ya pasó la mayor parte del juicio con una sonrisa en su rostro, y que no cambió ese gesto ni al escuchar los detalles sobre cómo mató a tiros a los agentes Danny Oliver y Michael Davis Jr., el 24 de octubre de 2014.
Tan anómala ha sido su reacción, que pidió incluso que agilizaran el proceso judicial y que lo condenaran directamente a la pena capital.
En febrero de 2017, al ser declarado culpable, expresó con ironía: "Voy a matar a más policías pronto". El hombre, un indocumentado de 37 años, amenazó entonces, además, con matar a su defensor público y al jurado.
Los familiares de los policías asesinados fueron testigos de la sonrisa de Bracamontes, pero las madres de los dos agentes fallecidos ya habían decidido sonreír ellas también si el veredicto era la pena de muerte, y así lo hicieron.
Según la acusación, Bracamontes le disparó al agente Oliver, del Sheriff del condado de Sacramento, en las inmediaciones de un motel, lo que desencadenó una persecución a lo largo de unas 30 millas, que duró varias horas.
El hombre se rindió después de un largo enfrentamiento a tiros, en el cual hirió de muerte al detective David, del Sheriff del condado Placer. El caso agitó el debate migratorio en EE.UU., e incluso fue utilizado por Donald Trump para justificar el aumentos de las restricciones migratorias y el aumento de las deportaciones.
La defensa argumentó desde el inicio que el hombre estaba paranoico por el consumo excesivo de metanfetaminas cuando asesinó a los dos policías. También alegó que padece una enfermedad mental, y que no debió enfrentar este proceso judicial.
Janelle Monroy, de 41 años y esposa de Bracamontes, quien estuvo con él durante los hechos, fue hallada culpable en febrero del 2017 del asesinato del agente Davis y de otros nueve cargos.
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