Niños atrapados en una cueva tailandesa reciben clases de buceo para su rescate

Mundo,

Con el deseo de poner fin a una angustiosa experiencia que dura ya 11 días, los equipos de rescate imparten este miércoles cursos intensivos de natación y buceo, como parte de los intentos para rescatar cuanto antes a un equipo infantil de fútbol que quedó atrapado en una cueva del norte de Tailandia, que se encuentra inundada parcialmente.

Un equipo de médicos, consejeros, buceadores y fuerzas especiales de la Marina tailandesa se encuentran ya junto a los doce estudiantes (de entre 11 y 16 años) y a su entrenador (de 25 años).

Les han entregado medicinas y alimentos mientras los expertos evalúan las condiciones para sacarlos, una tarea que el gobierno tailandés precisa que no será fácil.

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El viceprimer ministro ha destacado que "el agua es muy fuerte y el espacio es estrecho. La extracción de los niños requiere mucha gente".

"Ahora estamos enseñando a los niños a nadar y bucear", dijo a la par que agregó que si los niveles de agua caen y la corriente se debilita, podrían ser sacados de forma rápida.

Un vídeo publicado por las fuerzas especiales ha mostrado a dos rescatistas en trajes de neopreno sentados junto a los niños, que aparecen envueltos en mantas de aluminio.

En las imágenes parecen estar de buen humor y algunos hasta se ríen, pero se desconoce cuándo fue tomada la grabación.

Los niños se encontraban incomunicados desde el 23 de junio, cuando una salida grupal a el complejo de cuevas Tham Luang, en un parque forestal cerca de la frontera con Myanmar, acabó dejándolos encerrados por una inesperada inundación.

Tras un complejo esfuerzo de búsqueda y rescate, los niños fueron encontrados el pasado lunes 2 de julio. Las fuerzas especiales tailandesas y dos expertos británicos en buceo en cuevas consiguieron hallar con vida a los pequeños, lo que ha supuesto un alivio para las familias.

Los esfuerzos para abrir una línea de comunicación con los niños, que se encuentran a nada menos que cuatro kilómetros de la boca de la cueva, sufrieron un revés luego de que el equipo cayera al agua.

El objetivo ahora es monitorear los niveles de inundación, los pronósticos de lluvia y los procedimientos para sacarlos. A última hora de ayer martes, unos 120 millones de litros de agua habían sido bombeados fuera de la cueva. Los equipos de rescate bombean tan rápido como pueden.

Los niños podrán hablar con sus padres tan pronto los submarinistas logren tender una línea telefónica que les comunique con la base de operaciones.

La previsión de lluvias para los próximos días plantea un dilema sobre la conveniencia de acelerar un rescate, que en un primer momento se consideró podría alargarse durante meses.


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