Entierro de Pachencho, Santiago de Las Vegas, Cuba Foto © Cubadebate

Tres muertos cubanos que revivieron a tiempo

Este artículo es de hace 1 año

El humorista cubano conocido como Antolín el Pichón, con su jocosidad guajira, siempre bromea con la idea de volver a la vida durante su velorio. Según él, sólo para reírse de las viejas de su pueblo y darles un susto de mil demonios. Pero, ¿es este chiste imposible?

Enterrados vivos, una práctica universal que no solo fue accidental

En la Antigua Grecia, encontramos la que quizás fuera la primera referencia literaria sobre este tema. Platón narró la historia del soldado armenio Er, cuyo cadáver fue encontrado intacto, entre otros putrefactos, tras una batalla. Colocaron a Er en una pira y cuando el fuego comenzó a arder el hombre volvió a la vida.

En cambio, la civilización inca tenía una práctica curiosa, enterrar personas vivas para que custodiaran y cuidaran de sus amos en otras vidas. También existen indicios de que algunos faraones egipcios lo hacían.

El miedo a que te entierren vivo es ancestral y serio

Aunque ocurre desde la Antigüedad, el temor extremo a ser enterrados vivos llegó al clímax en los siglos XVIII y XIX, período en que la población mundial enfrentó epidemias devastadoras como la viruela y el cólera.

Ataúd de seguridad siglo XIX / Internet

Los escasos conocimientos científicos, y el temor de los propios galenos a morir, provocaban descartes prematuros de las víctimas. Pero, aunque se suele decir que los errores médicos se entierran, la verdad es que a veces también se exhuman.

Los muertos vivos no son un mito

En los procesos de exhumación de cadáveres comenzaron a encontrarse indicios de que los difuntos habían sido enterrados con vida. Inmediatamente los inventores y empresarios funerarios comenzaron a diseñar artilugios para que los muertos vivos pudieran comunicarse.

El más conocido fue el Campanario Bateson, un prototipo tenía una cuerda conectada con la que el “difunto” podría accionar una campana, para avisar que estaba vivo. Pero esta historia, aunque interesante, nos aleja un poco de Cuba.

Resurrección entre cubanos

Existen muchos casos de personas que han vuelto a la vida en medio de su funeral en Cuba. Generalmente son anécdotas rurales, aunque en La Habana también los hay.

Por ejemplo, está el caso de Manuel Hernández, que en el año 1812 era dueño de una botica en la esquina de Rayo y Maloja, en la Habana Vieja. En medio de su funeral, el hombre se sentó y se formó la de San Quintín. Le llamaban Manuel el Muerto.

El Diario de la Marina en 1810 reflejó el caso de María Zerafina. Una niña esclava declarada muerta y abandonada. Ya la llevaban al cementerio cuando alguien descubrió que se movía y salvó su vida.

En cambio, la historia de Ricardo Rodríguez Morejón es más moderna. Este vecino de Consolación del Sur es conocido por todos como “el muerto vivo”. En la década de 1950 y con alrededor de 8 años, tuvo un infarto según su médico.

Ya lo iban a enterrar cuando su abuela descubrió que el niño vivía. El acontecimiento fue tremendo en Consolación del Sur, un pueblo que aprendió para siempre, lo importante que es que te lleven ante el médico correcto.

Los cubanos han hecho humor incluso con la muerte. Como podemos ver en el video que acompaña esta lectura el acto de la resurrección, además de dramatismo, tiene mucha comicidad.

Este artículo es de hace 1 año

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Gretchen Sánchez

Branded Content Writer en CiberCuba. Doctora en Ciencias por la Universidad de Alicante y Licenciada en Estudios Socioculturales.

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