La capital de los automóviles antiguos

Las calles de La Habana son un museo vivo de automóviles. Es posible encontrar circulando más automóviles de la década del 50 del pasado siglo, que modelos actuales. Entre ellos están no solo los llamados popularmente Almendrones, que son utilizados como taxis de recorrido fijo, y se encuentran en un estado lamentable, sino también modelos muy bien conservados, que parecen haber salido recientemente de la agencia que los vendió. Estos últimos llaman la atención por sus colores brillantes, la tapicería nueva, el niquelado perfecto, pero muy pocos conservan su motor original. El paseo por la ciudad en un convertible antiguo es una gran atracción para los turistas que visitan La Habana.
Hasta hace poco tiempo, el museo del automóvil estaba ubicado en una casona muy deteriorada en la calle Oficios esquina a Jústis. El inmueble fue reparado y desde junio de 2015 radica allí la Mezquita Addallah. El museo del automóvil fue trasladado para un espigón del puerto, en la calle Desamparados y Dama, muy cerca de los almacenes San José.
El nuevo local es un antiguo almacén amplio y ventilado, con un gran portón con vista al puerto habanero. Está abierto al público, aunque la instalación del museo no está terminada y muchos de los automóviles exhibidos no disponen aún de un texto que indiquen su marca, modelo, origen, año de fabricación, entre otros datos de interés. El local tampoco cuenta con una instalación eléctrica, y se ilumina solo con la luz natural que entra a través de sus portones.
A pesar de que el museo se encuentra en una zona de la Habana Vieja que ha ido ganando protagonismo, con el nuevo paseo marítimo de Paula, la Alameda, la Cervecera y los Almacenes San José, no es muy conocida su ubicación. El portón principal no se observa desde la calle y solo un cartel, colocado perpendicular a la vía, señala su entrada.
En su amplio salón se exponen automóviles, camiones y motos. La pieza más antigua de la colección, un Cadillac E, de 1905, fue uno de los primeros en circular por las calles de La Habana. Su primer propietario fue el farmacéutico Ernesto Sarrá.


No puede faltar un Fotingo
El Ford, modelo T, llenó las calles de Cuba después de 1914, cuando se importaron 10 de una sola vez  para comenzar el servicio de taxis en la capital y establecer la primera representación comercial de la fábrica Ford. El eslogan publicitario FOOTIN´ GO modificó nuestra manera de llamar al modelo T y por extensión, FOTINGO a todo auto antiguo o desvencijado.
Entre las piezas del museo se encuentran automóviles usados por embajadores en Cuba y donados al museo, el Oldsmobile, modelo 98, de 1959, utilizado por Camilo Cienfuegos como auto oficial del Jefe del Ejército Rebelde, otro Oldsmobile que perteneció a  Celia Sánchez, quien fue secretaria de la Presidencia del Consejo de Ministros de Cuba hasta 1979 y un MG (Morris Garages) propiedad de Beny Moré.

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