Heladería Coppelia se maquilla para su 50 aniversario

Este artículo es de hace 4 años

El próximo 4 de junio la emblemática heladería habanera Coppelia celebrará su cumpleaños 50 y para la ocasión, el recinto está siendo sometido a obras de reparación.

Según han indicado medios cubanos, y testimonian las imágenes del lugar, desde hace unos días varios obreros se encuentran enfrascados en las labores, que pretenden devolver al simbólico recinto sus colores representativos, recuperar el mobiliario original y la carpintería, restaurar los suelos y la cúpula y mantener una apariencia que lo ha distinguido y caracterizado por décadas.

El primer conjunto de las obras se enfocó en reparar y pintar tanto el cercado perimetral como sus muros.

De igual manera, se llevó a cabo una “poda sanitaria” de las áreas verdes conformada por una centena de árboles, entre ornamentales, maderables, frutales, muchos de ellos plantados desde los inicios por sus primeros empleados y hasta por la propia Celia Sánchez.

Tras estas primeras tareas, se pasó posteriormente a las obras de remozamiento y construcción de la zona central, incluida la Torre. Unos 50 trabajadores de GECAL, ECAL 3, SECOM, EMPROMAT y Mármoles cubanos intervinieron en esta fase de las obras.

“En los próximos días esperamos dar por concluidas las obras en esta área y comenzar a brindarle servicio a la población. Hasta el momento se han remozado las canchas, pulidos el piso y el mármol de la barra, se completaron las luces y se terminó la impermeabilización del techo. Además, se trabaja en la sustitución de los cristales de la marquetería”, indicaba hace unos a medios cubanos el director de Coppelia Jorge Luis Lio Peña.

Ante el cierre de la zona central, espacio de mayor capacidad de acogida, se decidió abrir también los lunes en los habituales horarios, de 10:00 a.m. a 9:15 p.m., añadió Lio Peña.

Aunque aún quedan zonas por remozar, este viernes 6 de mayo la zona central volvió a abrir sus puertas al público. Al acto asistió Mercedes López Acea (D), Primera Secretaria del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba (PCC) en La Habana.

Con las obras se pretende, además, solventar problemas en las redes hidrosanitarias, obstrucciones en las tuberías, averías en circuitos eléctricos, entre otros de diversa naturaleza. Las reparaciones, no obstante, van un poco más a los orígenes de este histórico recinto y buscan ser más respetuosas con el diseño y proyecto originales del arquitecto Mario Girona, con sus materiales, formas y colores. En tal sentido, se han hecho estudios sobre las humedades de los suelos de cada área.

“El jardín central es seco por diseño, no lleva plantas y sin embargo las tiene. Vamos a retomar la idea de Girona y conservar solamente las palmas porque están muy altas, han ganado su espacio y las personas se acostumbraron a ellas”, informaba al respecto el asesor técnico del proyecto Jorge Luis Rodríguez Viera.

“Además, estamos sembrando una planta llamada Ixora Guillermina, de flores rojas, para hacer un seto a nivel de la reja perimetral de forma tal que encierre todas las áreas pero se vea a través de ellas” adelantó Rodríguez.

Si bien, en estos últimos días comensales y obreros han debido coexistir en la catedral de los helados cubana, cuando se culminen las obras el icónico espacio habanero volverá a servir de escenario de las muchas historias que alberga, con los muchos personajes que la pueblan, porque Coppelia más que un sitio para comer helados es un símbolo de La Habana, su vida, su pulso, termómetro y testigo de la sociedad que ha hecho de él uno de los lugares más concurridos y preferidos por los cubanos todos.

De lo que no hablan las noticias sobre estas obras y las próximas celebraciones por  un nuevo aniversario, es si junto con la búsqueda de una mejor calidad en las instalaciones, se pretenderá igualmente la excelencia en la calidad de los productos y los servicios ofertados, pues desde desde hace demasiado tiempo -tristemente- forman parte distintiva de la heladería Coppelia no solo sus largas colas y sus tan conocidas dinámicas de funcionamiento, sino el mal trato al cliente y la la falta de abastecimiento, variedad y calidad óptimas de los alimentos vendidos.

(Imágenes de L.A.)

Este artículo es de hace 4 años

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.

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Marlén González

(La Habana, 1978) Lic. en Filología hispánica y Máster en Lexicografía. Ha sido profesora en la Universidad de La Habana e investigadora en la Universidad de Santiago de Compostela.