Visitantes estadounidenses en Cuba Foto © CiberCuba

Estadounidenses no quieren perderse la “isla prohibida”

Este artículo es de hace 3 años

La visita de estadounidenses a Cuba se disparó en el 2016. Solo en el primer semestre de este año viajaron a la isla 136 mil 913 estadounidenses, una cifra superior en un 79,7 por ciento a la establecida en el mismo lapso de 2015, según explicó la agencia cubana de información al hacerse eco de reportes de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).

Estados Unidos fue el tercer mercado emisor de visitantes a Cuba luego de Canadá y la comunidad cubana radicada fuera de la isla. La llegada de estadounidenses a la nación caribeña ha ido en ascenso tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre La Habana y Washington el 17 de diciembre de 2014.  Sin embargo, los estadounidenses solamente pueden arribar a la nación caribeña si los motivos del viaje se inscriben dentro de las 12 categorías reglamentadas por el Departamento del Tesoro, como intercambios culturales, académicos, deportivos o religiosos.

Este contexto se ha visto favorecido por la reapertura de los vuelos comerciales a Cuba desde distintas ciudades de Estados Unidos, la visita de cruceros como el Adonia, y los acuerdos en materia de telecomunicaciones entre compañías norteamericanas y la empresa cubana Etecsa, entre otras medidas. Estos hechos han acontecido debido a la flexibilización del embargo por parte del gobierno de Barack Obama.

Las nuevas medidas adoptadas por el presidente saliente de Estados Unidos han sido aprovechadas además por conocidas figuras del espectáculo que han visitado la “isla prohibida” para mantener intercambios culturales, conocer la música de la isla o su circuito de entretenimiento nocturno.

Una de las visitas de celebridades estadounidenses de mayor impacto mundial fue la que realizó el pasado agosto la estrella del pop Madonna a La Habana para celebrar durante tres días su cumpleaños 58.

No obstante, la apertura entre ambos gobiernos, aplaudida por la inmensa mayoría del pueblo norteamericano y los cubanos radicados en Estados Unidos, puede pender de un hilo si el presidente electo de ese país, Donald Trump, cumple con sus promesas electorales respecto a Cuba.

Tras apoyar inicialmente el “deshielo” entre ambos gobiernos, el magnate del sector inmobiliario declaró ante la comunidad más radical del exilio cubano de Miami su intención de frenar e incluso revertir todo lo avanzado por Obama para flexibilizar el embargo y dejar sentadas las bases para su derogación por el nuevo jefe de la Casa Blanca.

Un hecho muy significativo en este sentido, catalogado de histórico por la comunidad internacional, fue la abstención del gobierno norteamericano en la votación en la ONU del documento presentado por Cuba para pedir la eliminación del embargo.

Históricamente Estados Unidos junto a Israel se habían opuesto a esta resolución llevada por la isla a las Naciones Unidas durante las últimas décadas

No obstante entre tanta oscuridad puede divisarse una luz de esperanza. Trump ha manifestado públicamente su deseo recuperar las relaciones con Rusia (un aliado histórico de Cuba) y el presidente de ese país, Vladimir Putin, envió una rápida felicitación al próximo mandatario norteamericano por su victoria en las urnas.

Expertos han especulado que el posible giro en las relaciones entre ambos gobiernos en las antípodas de la política internacional, puede contribuir igualmente a que se mantenga, pese a todos los pronósticos, el proceso de levantamiento del embargo iniciado por el presidente saliente de Estados Unidos, Barack Obama.

Este artículo es de hace 3 años

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