Trabajadores por cuenta propia: aún sin mercado mayorista para sus negocios

Este artículo es de hace 4 años

Con el nuevo año los emprendedores de negocios privados en Cuba, en especial los dedicados al sector gastronómico, el transporte y arrendadores de viviendas, deben confeccionar las Declaraciones Juradas de Ingresos Personales que serán fiscalizadas por las autoridades de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT).

La ministra de Finanzas y Precios, Lina Pedraza, anunció que se aumentaban en un 10% los gastos que podían reflejar en sus Declaraciones Juradas. Entre tanto, Marino Murillo, Ministro de Economía y Planificación,  reconoció la imposibilidad de crear un mercado mayorista mientras no se abastezca adecuadamente el mercado minorista.

Por lo tanto, el sector no estatal de la economía cubana tendrá que dirigirse obligatoriamente a las tiendas de comercio minorista, "mandar a pedir afuera" o comprar directamente en otros países los insumos, materias primas y demás productos para sus negocios.

Muchos cubanos y extranjeros acuden a bares/paladares, donde casi nunca faltan los ingredientes para la elaboración de lujosos platillos de la cocina cubana e internacional, carnes, leche, quesos, vegetales, salsas, entre otros alimentos que el ciudadano de a pie no puede encontrar ni por casualidad en las tiendas minoristas.

Entre las consecuencias de la resolución de Murillo, destaca que al comprar ambos, población y negocios privados, en el mismo tipo de mercado, los consumidores individuales no alcanzan a adquirir determinados productos, ya que fueron comprados en grandes cantidades por los cuentapropistas.

Incluso las tiendas de hoteles o las situadas en barros residenciales, las cuales están pensadas para satisfacer las necesidades de visitantes extranjeros y de alto poder adquisitivo, ostentan amplios anaqueles vacíos, donde es muy común que un mismo producto se repita a lo largo de todo el estante.

Igualmente, cuando un trabajador particular adquiere un producto en el mercado minorista, ese precio de adquisición es su costo, por lo que al comercializarlo debe agregar un margen de ganancia, algo que el consumidor final encontrará encarecido.

La cerveza nacional, por ejemplo, tiene un costo aproximado de 1 CUC, sin embargo en los establecimientos privados se comercializa a partir de 2.50 CUC o 3.00 CUC. Se le añade más del doble de lo que realmente costó el producto.

Lo mismo ocurre con el café cubano. Una bolsa de 500 g tiene un precio cercano a los 7 CUC, mientras que media taza de expresso, puede alcanzar los 2.00 CUC en el bar más económico de la capital.

 

 

(Foto revista OnCuba)

Este artículo es de hace 4 años

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