Donald Trump Foto © Flickr/Gage Skidmore

Trump estudia acabar con el libre mercado de petróleo

Este artículo es de hace 3 años

La política energética es posiblemente uno de los aspectos que más distancian las políticas de Donald Trump respecto a su predecesor, Barack Obama.

Durante el mandato de Obama en la Casa Blanca la protección del medio ambiente fue prioritaria respecto a los intereses económicos.

Sin embargo, Donald Trump ha manifestado en repetidas ocasiones que la protección del medioambiental es un freno a la productividad y ha centrado su política energética en los combustiles fósiles.

En este sentido, Tom Pyle, presidente de American Energy Alliance, señaló: “La administración anterior, básicamente a través del proceso regulatorio, ha sido hostil a la producción de carbón, petróleo y gas natural en este país”.

A pesar de que la producción nacional de petróleo y gas natural creció durante el gobierno de Barack Obama, las compañías de gas y petróleo del país consideran que las restricciones ambientales durante este periodo fueron desmesuradas.

La página web de Donald Trump afirma que, según un informe del Institute for Energy Research, las eliminación del Plan de Acción Climática de Obama, supondría un aumento de los salarios "en más de 30.000 millones de dólares en los próximos siete años".

Sin embargo, esta afirmación refleja de manera incierta el contenido del informe donde liga la subida salarial al aumento de las perforaciones petrolíferas en terrenos federales y de alta mar y no a la eliminación de las restricciones medioambientales.

Por su parte, expertos estadounidenses afirman que levantar las restricciones medioambientales no logrará impulsar a la industria energética del país.

Según Christina Simeone, directora de Política y Asuntos Exteriores del Kleinman Center for Energy Policy de la Universidad de Pensilvania, la crisis del carbón no guarda relación con la política medioamiental.

En opinión de la experta: “Hemos visto una disminución en el carbón, porque el gas natural está compitiendo con el carbón en una variedad de métricas".

Así una de las posibles soluciones que podría adoptar Trump para impulsar la industria estadounidense del carbón es imponer un “impuesto al ajuste fronterizo” que encarezca la importación de gas natural.

Por su parte, Philip Verleger, economista estadounidense, señaló recientemente en un artículo que es posible que Trump ponga fin al mercado libre del petróleo con tal de ayudar a las compañías nacionales de combustibles fósiles.

Imponer impuestos o tasas sobre el crudo importado beneficiaría a las empresas nacionales pero, según Vergeler, provocaría que los estadounidenses pagaran más por la gasolina.

Por su parte, las compañias petrolíferas del país se encuentran esperanzadas sobre el mandato del republicano.

En este sentido la compañía Baker Hugjes informó de que la semana pasada aumentaron en 17 las plataformas de perforación que operan en Estados Unidos.

"La recolección no se explica por el nivel de precios actual, sino por la expectativa de que cualquier inversión realizada ahora será rentable porque la administración protegerá a los productores", explicó Verleger.

Este artículo es de hace 3 años

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