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Este 16 de julio ha sido un domingo emancipador, de confianza en el mañana que ya comienza, para recuperar las esperanzas en la resistencia contra el castrismo continental y, en definitiva, para creer de corazón en la fuerza formidable de la solidaridad. Las víctimas de las dictaduras no están solas. No estamos solos.

Este ha sido un domingo venezolano, latinoamericano, mundial. Podríamos compararlo con la Independencia de las repúblicas en nuestro hemisferio. Ha sido una jornada increíble: pacífica, legal, cívica, fundadora de una nueva ilusión política ojalá que no sólo venezolana sino también latinoamericana y mundial. Los 16 de julio deberían de recordarse, pues, como el Día de la Caída del Socialismo Latinoamericano.


¡Sí! Por supuesto. Porque este ha sido un domingo feliz, eufórico, inolvidable. A pesar de la violencia del régimen de Nicolás Maduro, que otra vez cobró vidas inocentes en la hermana nación herida de Venezuela. Y a pesar, también, del odio ideológico a la democracia del partido español de izquierda Podemos, que en Barcelona intentó boicotear estas votaciones venezolanas, porque ningún totalitario ha confiado nunca en la voluntad popular. Ni en Europa, ni en Asia, ni en América, ni en África. Ni en la Antártida.

Porque el socialismo se basa precisamente en ser una sociedad donde está prohibido socializar, como bien lo sabemos y lo sufrimos los cubanos, pues somos un pueblo sin ningún tipo de organizaciones no gubernamentales, ni gremios profesionales, ni asociaciones ciudadanas, ni periódicos ni revistas culturales independientes, ni sindicatos no oficiales, ni nada. Nada que signifique expresar de manera libre y efectiva nuestra libertad personal: esta es la mejor definición de la naturaleza nefasta del socialismo, por más que le duela a los intelectuales y académicos de una izquierda nunca ingenua pero siempre infame.


Este domingo 16 de julio, Venezuela nos ha regalado un ejemplo emocionante para la historia de las Américas. Venezuela hoy se resiste a vivir bajo un régimen socialista de partido único, impuesto por la fuerza, y cumpliendo las órdenes odiosas de los militares y agentes secretos que la gobiernan desde La Habana con absoluta injerencia e impunidad.

Venezuela, al decir que Sí-Sí-Sí en su plebiscito, le ha dicho un rotundo NO-NO-NO al castrismo que le corroe las entrañas desde hace ya veinte años. Fueron 7,186,170 venezolanos los que le han dicho ¡Basta! al castrismo por ti y por mí. ¡Casi una Cuba entera!

Así, el legado de Hugo Chávez, una imitación tardía de Fidel Castro , por fin está tan muerto como su creador. Polvo del pasado. Por eso: ¡Gloria al bravo pueblo que rompió sus cadenas! ¡Gloria al bravo pueblo que expulsó, voto a voto, al despotismo dirigido directamente por los jerarcas de la Revolución Cubana! El pueblo de Venezuela y su emigración le han dicho al Palacio de Miraflores y a la Plaza de la Revolución: ¡Nunca más! Y algo mucho más importante, le han dicho: ¡Adiós! Lárguense de una vez, antes de que el tiempo no les alcance y sean juzgados por corruptos y por violadores de los más elementales derechos humanos.


En Cuba, la vía del plebiscito también ha de funcionar en un futuro no tan lejano. Confía en estas palabras y, si te interesa, en el siguiente enlace puedes sumar tu firma a la iniciativa ciudadana Cuba Decide, liderada por la activista Rosa María Payá.

No se trata de confiar en el régimen cubano. Todo lo contrario. Se trata de arrebatarle su legitimidad con lo único que el régimen cubano nunca se ha atrevido a hacer, en 60 años de pura retórica y opresión: permitir la participación plena de los ciudadanos en un plebiscito vinculante, debidamente monitoreado por observadores internacionales y con conteo paralelo de votos, donde tanto la Isla como el Exilio sean bienvenidos a expresar su soberana voluntad.

Y es que ninguna nación ha votado nunca para elegir su propia esclavitud. Venezuela acaba de demostrarlo este domingo 16 de julio liberador. Cuba tampoco será la excepción. Te lo prometo. Mi hermano, mi hermana, esto ya no tiene vuelta atrás.


Gracias a Venezuela, se acerca también nuestro domingo sin déspotas ni demagogos.

Es muy simple, más que facilito: atrévete a ser parte del plebiscito que nos va a poner de pronto en el futuro y a devolver la fe en nosotros mismos; participa y apoya nuestra campaña plebiscitaria para que los cubanos por fin podamos vivir en la verdad. Si tú decides, Cuba Decide.


Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.


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