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Venezuela: no hay socialismo sin muerte social

Este artículo es de hace 3 años

                                                  "Una sociedad que es socialista no puede ser también democrática, en el sentido de garantizar la libertad individual".

                                                                                                                                                                                      Milton Friedman, Capitalismo y libertad.

En la Rusia atroz de los zares. En la Francia retórica de los reyes. En la China intraducible de los emperadores. En la Cuba condenada a un castrismo perpetuo. En todas partes y tiempos de nuestro planeta, incluida ahora una Venezuela caída en desgracia: el socialismo es imposible mientras se mantenga vivo el tejido social.

En efecto, el socialismo es el mejor sinónimo de la muerte social, pues en el socialismo queda terminantemente prohibido socializar. Por eso el socialismo es sólo un simulacro de sociedad. La sociedad socialista no puede ser nunca la alternativa a la sociedad capitalista por una sencilla razón: la sociedad socialista es un imposible, un invento que excluye incluso a la imaginación.

El socialismo no es una sociedad espontánea. Al contrario, el socialismo es una formación antinatural donde los hombres, sin poder ser individuos, tampoco pueden ser actores de su espacio social y mucho menos protagonistas de su tiempo vital. En este sentido, el socialismo es un sistema sin biografía.

Y no estamos hablando de la muerte como metáfora. El socialismo se impone a través de la muerte fáctica, de la muerte como acción del Estado en contra de las masas, de la muerte como fuente inagotable de gobernabilidad.

Venezuela no es más que un ejemplo reciente. Y uno de los casos más trágicos para todos los pueblos amantes de la libertad. Venezuela se nos muere. Nos matan a Venezuela. Acaso ya se nos murió, acaso ya nos la mataron.

Le han cambiado desde los símbolos hasta las palabras, incluido su nombre. Le han desvirtuado y envilecido hasta la memoria. Le han eliminado, mediante el exilio y el crimen, a miles y miles de ciudadanos de esa nación. Le han esterilizado su futuro. El socialismo ha desocializado a la sociedad venezolana. Y esa debacle fue concebida y ejecutada en su esencia asesina por el pueblo cubano.

No importa que seamos rehenes de la dictadura de los Castros. Ser esclavos no nos exime de nuestra histórica responsabilidad. Por eso los cubanos pasaremos a la Historia como un país democraticida, como un conglomerado de hombres y mujeres sin otro sentido social que el de destruir precisamente cualquier comportamiento social.

Pero de esta lección mortífera no debe extraerse la conclusión de que Venezuela ha ocurrido un error humano. Nadie debe creer que en Venezuela hay una mala aplicación de la teoría del socialismo original. Nadie debiera engañarse con el consuelo cómplice de que en Venezuela ocurre una práctica perversa llevada a cabo por ineptos. No es así.

El socialismo a la venezolana funciona a la perfección según fue diseñado desde La Habana, en un cronograma criminal llevado a cabo por etapas. El socialismo a la venezolana cumple a las mil maravillas su rol de desarticular hasta el último resorte y recurso de esa nación ya en fase terminal. El socialismo a la venezolana es universal.

Debe saberlo la izquierda. Debe saberlo la derecha. Debe saberlo el centro. Porque no existe ni una sola excepción a esta regla: la llamada “sociedad” socialista, aunque dure medio siglo o un siglo y medio, es una experimentación asocial. Y, al respecto, no importan lo que juren y perjuren los socialistas: jamás han estado en competencia con el capitalismo. Los socialistas únicamente tienen como enemiga de muerte a la sociedad.

Es decir, el socialismo sólo es enemigo a muerte de la vida de los individuos con pleno poder de interactuar socialmente entre sí. Y, en consecuencia, el socialismo sólo es enemigo a muerte de la humanidad.

La despedida de duelo que se dirime hoy con sangre en las calles de Venezuela es el último síntoma de lo que fue y nunca más será esa sociedad, gracias a la implementación exitosa del socialismo.

Este artículo es de hace 3 años

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Orlando Luis Pardo Lazo

Escritor y bloguero de La Habana. Actualmente realiza un doctorado en Literatura en Saint Louis, Missouri, EUA.

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