Agentes federales se llevan a Elián González de la casa de su familia en Miami Foto © Alan Diaz / AP (Captura de pantalla)

La historia de Elián González, 18 años después de que agentes federales lo sacaran a punta de pistola de Miami

Este artículo es de hace 2 años

Hoy se cumplen 18 años de aquella madrugada del 22 de abril del año 2000, en que cerca de una treintena de agentes federales de Estados Unidos llegaron armados a la casa donde vivía la familia de Elián González en Miami y se llevaron al niño por la fuerza.

El caso era complejo, el pequeño de seis años había sobrevivido de un naufragio. En noviembre de 1999 su madre, Elizabeth Brotons, se subió a un pequeño bote de aluminio junto a un grupo de otras diez personas. La embarcación era operada por un cubano residente en Miami, pareja de Elizabeth, que se dedicaba al negocio de trasladar grupos de la Isla a Estados Unidos.

El bote naufragó y solo tres personas sobrevivieron, entre ellos Elián. Su madre murió, según cuentan, intentando que su hijo no se ahogara. Varios días después dos pescadores encontraron al pequeño a la deriva en las costas del sur de la Florida. Al estar vigente la política de "Pies Secos, Pies Mojados" (derogada por Barack Obama en enero de 2017), que permitía a los cubanos residir en Estados Unidos una vez que tocaran suelo americano, Elián no fue devuelto a Cuba.

El Servicio de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos le entregó la custodia a un tío abuelo, residente en Miami, llamado Lázaro.

Fidel Castro hizo de este caso uno de sus mayores espectáculos mundiales. Millones de cubanos comenzaron a marchar en la Isla pidiendo el regreso de Elián con su padre, Juan Miguel González.

La comunidad de exiliados cubanos en Miami también se tomó el caso como suyo y montaron una guardia en las afueras de la casa en Hialeah para proteger al niño. También organizaron protestas y exigieron al gobierno estadounidense que no devolviera al niño a la dictadura del que su madre lo había logrado sacar.

Luego de negociaciones con el gobierno de Cuba, el Servicio de Inmigración y Naturalización y el Departamento de Justicia estadounidense acordaron que el niño regresara con su padre a Cuba. Dieron inicialmente el 13 de abril como último plazo. Esto hizo que la polémica aumentara y que medios de prensa de todo el mundo ubicaran a sus reporteros en las afueras de la casa. En Miami la gente pedía al gobierno de Bill Clinton que recapacitara.

El caso llegó a manos del congreso y los tribunales federales. El 19 de abril la Corte Federal de Apelaciones ordenó que el niño no podía abandonar el país hasta que se celebrase una audiencia. Pero esto fracasó y el 22 de abril, el Departamento de Justicia ordenó sacar a Elián por la fuerza.

Alan Diaz, un fotógrafo de la agencia AP ganó un Premio Pulitzer en 2001 con una fotografía que le había dado la vuelta al mundo. Se veía al niño aterrorizado en el momento en que uno de los agentes le apuntaba mientras un amigo de la familia lo sostenía en brazos escondido dentro de un clóset.

En una columna del Washington Post publicada en el año 2000, el periodista Richard Cohen resumió magistralmente los acontecimientos "Elian y Juan Miguel González, hijo y padre. El primero es un niño inocente. el segundo un hombre al que le quitaron a su hijo. Elián se ha comportado como un típico niño de seis años, Juan Miguel como un típico padre. Y la mayoría de los políticos como típicos idiotas."

El hecho separó familias. La comunidad cubana en Miami quedó profundamente dolida con el gobierno estadounidense y Elián se convirtió en el trofeo de Castro. Su vida desde entonces, y la de su familia, pasó a ser prioridad del régimen de la Isla.

Elián, de 24 años, vive en Cárdenas, estudia una ingeniería en la Universidad de Matanzas y pertenece a la Unión de Jóvenes Comunistas desde el año 2005.

La única vez que se refirió a su madre en público fue en 2001 cuando le concedió una entrevista al diario ABC. En ese momento le mostró le mostró a los periodistas la costa por donde embarcó junto a su madre rumbo a Estados Unidos. También contó que esta le había dado una pastilla antes de subir al bote para que no le dieran náuseas.

“Recuerdo cuando el barco se hundió y caímos al mar. Nos pusieron en una lancha y mi mamá me trataba de cubrir a mí y yo levantaba la cabeza tratando de mirar a los alrededores. En un momento levanto mi cabeza y ya no la veo. No había nadie más. Estaba solo en el medio del mar y es la última cosa que recuerdo”, dijo.

“Creo que si hoy ella no está aquí conmigo es porque luchó hasta el último minuto para que yo sobreviviera. Después de darme la vida, creo que ella fue la que me salvó. Me volvió a dar vida en un momento de peligro”, agregó.

18 años después de este histórico hecho, Elián sigue sin una vida propia. Todavía cree que Fidel era su amigo. Su familia en Miami ya no habla del caso pero sí han dicho que jamás lograron volver a comunicarse directamente con él. La comunidad de exiliados cubanos en Miami recuerda aún este hecho con dolor. El régimen de la Isla continúa viéndolo como una rotunda victoria. 

Este artículo es de hace 2 años

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