Exbasquebolista cubano Lázaro Borrell Foto © Facebook/ Luis López

Lázaro Borrell: “No imaginas mi alegría cuando, después de tantos años, puedo tener a mi lado a mi hermana”

Este artículo es de hace 2 años

Sala Polivalente de Plaza Ramón Fonst repleta hasta el techo. Los dos equipos en pugna sobre la cancha: los locales, Capitalinos; los visitantes, los Lobos del centro del país.

Mientras por los muchachos de Miguelito Calderón sobresalía una camada joven y talentosa, por los rivales se hallaba el entonces mejor basquebolista de Cuba, no por gusto conocido por 'el Virtuoso' Lázaro Borrell, quien con la misma estirpe de su hermana, doña Leonor, hacía las delicias de seguidores y aficionados rivales.

Llevo mucho tiempo para ofrecerles esta exclusiva y finalmente puedo entrevista a Lázaro 'el Virtuoso' Borrell.

“Comienzo por decirte que el que me puso ese sobrenombre fue el narrador villaclareño Luis Acosta, lamentablemente fallecido. Fue una época en que, sobre todo otro magnífico narrador, René Navarro, animaba los partidos de baloncesto nombrando a los jugadores según sus características.

"¿Recuerdas el Chispa, el Junior, el Helicóptero, el Ninja, el Zorro? ¡Aquella época en que el baloncesto se convirtió en el segundo deporte de preferencia en el país!

“La Liga Superior de Baloncesto, la LSB, fue una muy buena idea. A medida que fuimos jugando cada liga, la afición respondía en masa; los juegos eran muy espectaculares. Todas las canchas se llenaban. Y ¡¿qué decirte de la Ramón Fonts?! Era casi imposible jugar ahí. Los fanáticos de Capitalinos te decían cosas, no importaba si jugabas o no. Yo me decía 'wow, vengo aquí, meto 30 puntos e igual no me sacan el pie', pero ¡era algo que se disfrutaba!”

Nacido en septiembre de 1972, hijo de Justina y Eugenio, y hermano de Doña Leonor, Orlando y Laura; nuestro entrevistado de hoy está casado con Anjara hace 18 años y tiene un hijo, Lázaro Jr. que ya tiene 17 años.

“Está en grado 12 y juega básquet, en contra de mi gusto pues yo aspiraba a que él sí sería pelotero.

“Mi familia siempre ha sido lo primero para mí. Hoy día sigo pensando igual. Padres que me inculcaron los valores de la vida: ser una persona honesta y de bien, respetar para que te respeten, el amor para la familia y sobre todas las cosas nunca olvidar de dónde somos, de dónde venimos.

Mi familia siempre ha sido lo primero para mí. Hoy día sigo pensando igual

“Mi papá fue un gran hombre que todavía es recordado por aquellos que lo conocieron. Me enseñó lo que eran la lealtad y la amistad, a saber diferenciar entre el bien y el mal.”

¿Siempre te gustó el básquet? ¿Te inspiró Doña Leonor?

“Por supuesto. Ella fue una verdadera virtuosa sobre la cancha. Desde que tuve noción veía a mi hermana jugar, me fijaba mucho en cómo lo hacía. Siempre me dije que quería llegar a ser tan buena como ella pero me quedé muy corto.

Desde que tuve noción veía a mi hermana jugar, me fijaba mucho en cómo lo hacía. Siempre me dije que quería llegar a ser tan buena como ella pero me quedé muy corto

“Fue un modelo para mí, tanto dentro como fuera de la cancha. No sabes lo que significó ser hermano de Leonor Borrell. Por eso seguí su ejemplo: practiqué el deporte de las cestas, aunque debo confesarte que soy un pelotero frustrado.

“Siempre quise jugar pelota, soñaba con dar jonrones,  pero cuando era muy chiquito, los entrenadores que seguían a mi hermana que despuntaba en el baloncesto me dieron tanta lata, me insistieron tanto que finalmente me incliné por el básquet.

Siempre quise jugar pelota, soñaba con dar jonrones,  pero cuando era muy chiquito, los entrenadores que seguían a mi hermana que despuntaba en el baloncesto me dieron tanta lata, me insistieron tanto que finalmente me incliné por el básquet

“Así, mis primeros pasos los di con Arsenio Rodríguez, más conocido por Millito, quien empezó a enseñarme los fundamentos y secretos de este apasionante juego que llevo en la sangre.

“Entrenábamos en el Palacio de los Pioneros. Con el paso del tiempo, otros muy buenos preparadores guiaron mi carrera hasta llegar a ser el jugador que fui.”

¿Formaste parte de la pirámide del alto rendimiento?

“Sí, entré en la EIDE provincial Héctor Ruíz Pérez con 11 años a cursar el sexto año. Entre los entrenadores que más recuerdo, además de Millito, está Rodolfo Rodríguez, quien puso todo su empeño en que yo desarrollara mis habilidades en el tabloncillo. Tuve muchos profesores, a todos les agradezco. Siempre me inspiraron y hoy día sigo recogiendo el fruto de sus enseñanzas.

“Siendo aún escolar, apenas 15 años, me subieron a la ESPA (Escuela de Perfeccionamiento Atlético), y muy jovencito, casi escolar, con 16, ya entrenaba con la selección nacional a la cual llego oficialmente en noviembre de 1988.”

¿Tu participación en Juegos Escolares, Juveniles?

“Intervine en cuatro Juegos Nacionales Escolares: Santiago de Cuba 85, Camagüey 86, Villa Clara 87 y Ciudad de la Habana 88. En la capital obtuvimos el cetro. También jugué en dos ediciones de Juveniles pero casi siempre coincidía con giras que daba la selección nacional, por lo que no te puedo decir más de las actuaciones de conjuntos naranjas a esas edades.”

¿Cuántos años estuviste en la selección nacional?

“Estuve once, entre 1988 y 1999, año en el que decido desertar en busca de nuevos horizontes.”

En 1999 decido desertar en busca de nuevos horizontes

Yo recuerdo aquel 1999, pues no fue sólo el Virtuoso. Mucho de lo que brillaba en el básquet (m) cubano decidió tomar un nuevo rumbo: los hermanos Herrera, Ángel Oscar 'el Ninja' Caballero, entre otros, decidieron emigrar.

Antes de partir, en 11 años, ¿cuántos certámenes, cuántos escenarios, vieron tu accionar?

“Unos cuantos, no vayas a creer: jugué seis Torneos Centro Básquet, de los cuales ganamos tres seguidos: Dominicana 95, Honduras 97 y el más especial, La Habana 99; los Panamericanos de La Habana 91, el Mundial de Toronto 1994 y varios certámenes pre Olímpicos y pre Mundiales.”

¿Qué posición jugabas? Siempre te vi de pivot.

“Por mi estatura (6 pies 8 pulgadas y 220 libras de peso) era pivot, pero con el tiempo y al poder manejar con destreza el balón, también me utilizaron como delantero, aunque prefería ser centro. Era rápido, con habilidades para jugar mi posición: no era buen tirador, más bien tenía que tratar siempre de jugar cerca del aro para poder ser efectivo”.

Por mi estatura era pivot, pero con el tiempo y al poder manejar con destreza el balón, también me utilizaron como delantero, aunque prefería ser centro

Hablando de pivots, ¿el mejor para ti de todos los tiempos quién es?

“El lituano Arvydas Sabonis era excepcional. Ése, para mí, ha sido el mejor de todos los tiempos. También hubo un español, Fernando Martin, que murió muy joven en 1989 a los 27 años, que me gustaba mucho verlo jugar.”

Y de los jugadores cubanos, ¿cuáles son los que más te han impresionado?

“Mira, tendría que hablarte del elenco bronce olímpico de Münich 72; no lo vi jugar pero, sin dudas, hombre a hombre era un equipo ideal. En cuanto a jugadores, el más completo, el mejor, se llama Leonardo "Maravilla" Pérez y el DT, Carmelo Ortega.”

Retomemos el tema de tu salida de la selección. ¿Cómo, dónde fue?

“Estábamos jugando el Pre Olímpico en San Juan, Puerto Rico, en el año 1999; me fui junto a Ángel Oscar Caballero Héctor Pino, Roberto Carlos Herrera y el fisioterapeuta Mandi Rodríguez. ”

Eso fue en medio del torneo lo que obligó a Cuba a retirarse de la competencia. ¿Por qué no esperar el final? ¿No les dolió abandonar a sus compañeros?

“Eso es algo que a mí me dolió mucho, algo que hasta el día de hoy no me hacer sentir orgullo, por el contrario. Quizás, y no me justifico, me dejé llevar por el momento, los nervios me traicionaron y es algo que nunca me voy a perdonar. Mis compañeros no tenían la culpa de mi forma de pensar. Pero a lo hecho, pecho. Sólo Dios sabe por qué lo hice.”

Me dejé llevar por el momento, los nervios me traicionaron y es algo que nunca me voy a perdonar. Mis compañeros no tenían la culpa de mi forma de pensar. Pero a lo hecho, pecho. Sólo Dios sabe por qué lo hice

Yo sí creo que todos sabemos por qué lo hizo: por buscar un futuro mejor, por demostrar que sí podía jugar en la NBC, aunque concuerdo con él en que no fue correcto abandonar a sus compañeros antes de que concluyera el certamen.

¿Después de desertar, cómo siguió tu camino?

“Estuve una temporada en la NBA, con el Seatle Super Sonics y los New York Nicks.

“En el 2001, tras jugar con los Indios de Mayagüez (Puerto Rico), entre lesiones y el nacimiento de mi hijo, me alejé de la cancha, aproximadamente por dos años hasta que regreso a Argentina al club Obras Sanitarias, con el cual había jugado dos temporadas, en el 98 y 99, por un convenio entre Cuba Deportes y dicho equipo.

“De nuevo en la Isla del Encanto integré la nómina de los Caciques de Humacao en el 2005 y en el 2005-06 jugué en el Boca Juniors en Argentina.”

Han pasado los años, eres un hombre maduro, de ocupación rastrero. Tienes una vida consolidada. Mirar hacia atrás, ¿qué te dice?

“ ¡Ay! Yo tuve en el 1989 una invitación para una beca en Estados Unidos, exactamente al empezar con la selección nacional.

“Como tú dices, han pasado los años, y viendo las cosas desde otra perspectiva, si hubiera venido en ese tiempo, me hubiera desarrollado, hoy ostentara resultados superiores. Sin tener que irme del CUBA, hubiera sido mejor, mucho mejor.

“Te pongo un ejemplo: en los últimos años en la preselección, con fogueo, sobre todo, con una preparación mejor hecha, base de entrenamiento en Argentina, y tanto Ángel Oscar como yo jugando la Liga de ese país, pudimos desarrollarnos un poco más, ya en el final prácticamente de nuestras carreras.

“Si hubiéramos podido jugar cuando éramos principiantes, todo hubiera sido distinto. Pero con sólo el Cerro Pelado o alguna que otra gira, no se puede.”

¿Estarías dispuesto a jugar con el CUBA, si tuvieras la edad, la preparación física necesarias?

“Jugar en la selección cubana siempre es un orgullo; cuando podía hubiera estado de acuerdo en hacerlo, lo que pasa es que libremente, sin ataduras. Como creo deben hacer ahora. Que se contraten, que vayan y regresen, y puedan integrar la selección nacional.”

Jugar en la selección cubana siempre es un orgullo; cuando podía hubiera estado de acuerdo en hacerlo, lo que pasa es que libremente, sin ataduras

Supongo que con el familión en Miami, con la llegada de doña Leonor y tu sobrina, seas un hombre realizado.

“No te imaginas mi alegría cuando, después de tantos años, puedo tener a mi lado a mi hermana y su hija. Emocionalmente es tremendo aliento. Trato de apoyarlas, aconsejarlas. Es otro país, otra forma de vida. Pero puedo asegurarte que estamos extremadamente felices.”

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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