Pedro Sánchez y Miguel Díaz-Canel, durante su encuentro en la ONU. Foto © Cubadebate.

Cuba, la gran olvidada de la política exterior de España

Este artículo es de hace 2 años

El presidente de España, Pedro Sánchez, tiene previsto viajar a Cuba antes de que finalice el año y la visita de los Reyes, Doña Letizia y Don Felipe VI, quedaría reservada para 2019, cuando se celebra el 500 aniversario de la villa de San Cristóbal de La Habana. Cuba es hoy por hoy el único país latinoamericano que no han visitado los monarcas españoles durante su reinado.

La editorial privada e independiente Estudios de Política Exterior ha encuestado a varios expertos y diplomáticos españoles para entender por qué si una de cada cuatro empresas registrada en la Cámara de Comercio de Cuba es española, a nivel político las relaciones entre los dos países no terminan de cuajar.

Manuel Alcántara, catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad de Salamanca y profesor en el Instituto Iberoamérica, es partidario de que Cuba y España establezcan "un nivel de interlocución permanente" y potencien, por ejemplo, el intercambio académico y científico, algo en lo que no se ha avanzado mucho hasta ahora. En su opinión también sería provechoso para España entrar a formar parte de los convenios de colaboración sur-sur en los que Cuba ya tiene experiencia. Además propone mejorar la comunicación entre la Isla y los cubanos residentes en el exterior y en ello el papel de España es determinante.

Alcántara destaca que Cuba es especial no sólo porque fue la última de las colonias que logró la independencia, 80 años después que el resto de países iberoamericanos por lo que dependió durante mucho más tiempo de la Corona, sino también "por el papel continental" que ha jugado el país desde 1959.

Para Carlos Alonso Zaldívar, ex embajador español en Cuba entre 2004 y 2008, si España no logra plantear una política de Estado hacia Cuba estaría demostrando que es incapaz de tener una política exterior propia.

Por su parte José Ramón García-Hernández, portavoz de Asuntos Exteriores del Partido Popular en el Congreso y responsable de Internacional del PP, entiende que los lazos entre Cuba y España se están quebrando porque el presidente de Pedro Sánchez ha llegado al poder de la mano de Podemos, una formación "deudora del régimen cubano". Esto, en su opinión, echa por tierra cualquier intento de llegar a un acuerdo para fijar una política de Estado para Cuba.

También influye, según García-Hernández, que hoy haya más presos políticos en Cuba que cuando se produjo el deshielo de las relaciones entre Estados Unidos y la Isla. Y esa es la línea roja que no se puede pasar: mientras haya prisioneros de conciencia como Eduardo Cardet no habrá política de Estado hacia Cuba. No obstante, reconoce que en cuestiones sociales y económicas, se advierten cambios.

Para llegar a una política de Estado, Cuba tiene que dar pasos "hacia la apertura y hacia una transición democrática", recalca.

Antonio Gómez-Reino, diputado de Unidos Podemos-En Marea por A Coruña, critica que durante el Gobierno conservador de Mariano Rajoy se malograran los lazos históricos con Cuba. Él está convencido de que hace falta cambiar esta situación "para que España vuelva a ser interlocutor de primer orden", reconociéndole a la Isla su papel en la cooperación al desarrollo y en procesos de paz en América Latina. De esta forma podría tener un papel activo en los cambios que se están dando y que podrían ir a más con el fin del embargo económico de Estados Unidos.

El europarlamentario socialista Javi López (PSC-PSOE) es partidario de que España asuma su liderazgo respecto a las relaciones con Cuba una vez derogada la Posición Común de la Unión Europea que promovió el expresidente español José María Aznar. La visita de Pedro Sánchez a la Isla puede ser el punto de partida para retomar el hilo de las relaciones bilaterales toda vez que el expresidente francés Fracois Hollande y el exprimer ministro italiano Mateo Renzi ya han viajado en visita oficial a La Habana.

Juan Francisco Montalbán, embajador español entre 2012 y 2017, ve necesaria la visita de un presidente de España a Cuba para desatascar las relaciones y para que, en el marco de conversaciones francas, cada una de las partes explique qué espera de la otra. El hecho de que no haya habido visitas de Estado a Cuba es "un escenario inédito en América Latina".

Para Mauricio Vicent, corresponsal de El País y La Ser durante 20 años en Cuba, es sintomático que el pasado 3 de julio se celebrara un acto por los 120 años de la batalla naval entre los buques del Almirante Cervera y los norteamericanos capitaneados por William Thomas Sampson. No fue nadie del Ministerio de Defensa español y la tarja con los nombres de los 332 marinos españoles muertos la pagó la Isla. "El hecho revela hasta qué punto España ha desatendido sus relaciones con Cuba".

Esa postura es inexplicable teniendo en cuenta que en 2017 la Mayor de las Antillas fue el segundo país receptor de exportaciones españolas en América Latina ya casi la mitad de la planta hotelera cubana está gestionada por empresas españolas.

Mauricio Vicent llama la atención además sobre los antepasados españoles de cerca de la mitad de la población de la Isla. "A diferencia de lo que ocurre en otras partes, en Cuba la gente está orgullosa de esta herencia".

El periodista está convencido de que con la Posición Común que sacó adelante en Europa José María Aznar, "España cedió a la UE la iniciativa de su política hacia la Isla".

Este artículo es de hace 2 años

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