Las tres víctimas del conocido como "crimen de Usera". Foto © CiberCuba.

Crimen de Usera: Maduro estudia entregar a Cuba al militar de EE.UU. que mató a dos cubanas en España

Este artículo es de hace 1 año

Cuba y España reclaman la extradición de Dahud Hanid-Ortiz, el exmilitar estadounidense de origen venezolano, detenido en Ciudad Guayana (Venezuela) el 3 de octubre pasado, acusado de ser el autor del triple crimen de Usera, en Madrid. Se le achaca el asesinato de dos cubanas y un ecuatoriano en un bufete de abogados de la capital española el 22 de junio de 2016. Una de las víctimas, la habanera Elisa Consuegra Gálvez, era hija de un alto mando del Ministerio del Interior cubano.

Según publica El Confidencial, el Gobierno de Nicolás Maduro se plantea extraditar al presunto asesino a la Isla y no a España.

Tras ser detenido, Dahud Hanid-Ortiz fue trasladado a Caracas, donde permanece bajo custodia de la Dirección General de Contrainteligencia Militar. En un principio se creyó que su extradición a España, donde el Juzgado 41 de la Audiencia provincial de Madrid investiga el triple crimen, iba a ser cuestión de días.

Sin embargo, las autoridades españolas sólo tienen constancia de la detención del asesino de Usera por las noticias aparecidas en la prensa. Casi un mes después del arresto, aún no tienen confirmación oficial de las autoridades venezolanas. Ni el grupo de homicidios de la Jefatura Superior de Policía de Madrid ni el Ministerio de Exteriores español ha recibido comunicación oficial sobre el caso.

La Fiscalía venezolana se habría reunido la semana pasada con el Servicio de Inteligencia Bolivariano para evaluar la extradición del ex militar norteamericano de 50 años, héroe de Afganistán, que hace dos años mató a dos cubanas y a un ecuatoriano cegado por los celos: había descubierto que su esposa, una médico alemana, tenía una supuesto romance con el abogado peruano que estaba a cargo del bufete de la calle Marcelo Usera 40, en Madrid.

Elisa Consuegra Gálvez, la holguinera Maritza Osorio y el ecuatoriano John Pepe Castillo no tenían que ver nada con el caso y murieron víctimas de la fatalidad. Las dos mujeres eran empleadas (la primera, abogada y la segunda, recepcionista) y el ecuatoriano era un cliente del local que entró por casualidad a recoger unos papeles de su hijo y el asesino lo confundió con el amante de su esposa.

Condecorado tras la guerra de Afganistán, el exmarine Dahud Hanid-Ortiz era buscado desde hace dos años por la Interpol, acusado de tres homicidios y un incendio, ya que después de matar a las dos cubanas y al taxista ecuatoriano, prendió fuego a la oficina donde supuestamente cometió el crimen para borrar huellas.

Dahud Hanid-Ortiz creció en Arizona y participó en la guerra de Irak. Su triple crimen de Usera habría sido perfecto de no haber sido porque los investigadores españoles hallaron un tapón de una botella de agua que sólo se vende en Alemania.

A partir de ahí, tiraron del hilo. Todo indica que el jefe de las dos cubanas, que trabajaban en un bufete de abogados de Madrid, un letrado peruano llamado Víctor Joel Salas, había tenido o estaba teniendo una aventura con la mujer de Dahud Hanid-Ortiz, casado con la médico alemana Irina Trippel. Tanto el asesino como su esposa vivían en Alemania.

Las víctimas cubanas

Nacida en el Vedado, Elisa era hija de una médico forense, profesora de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, y de un teniente coronel del Ministerio del Interior. Antes de llegar a España había sido magistrada de la Sección Laboral del Tribunal Municipal Popular de La Habana en 2008. En 2009 pasó a la Sección Civil y luego a la Penal. En 2010 la trasladaron a la Sección de Delitos Económicos y ese mismo año fue nombrada presidenta de la Sección Especial Penal del Tribunal Municipal de La Habana. Viajó a Madrid porque consiguió una beca para estudiar. Quería ejercer en Europa.

Maritza Osorio Riverón había nacido en Holguín y era vecina de la calle Marcelo Usera, de Madrid, donde trabajaba. Vivía a dos minutos andando del despacho donde la mataron. Su hija Yaimara era su gran pasión.

Las primeras hipótesis sobre lo ocurrido en el escenario del triple crimen de Usera apuntan a que Elisa fue la primera en morir. Hanid-Ortiz habría perdido la paciencia al ver que el amante de su mujer no llegaba y habría entrado al baño. Luego habría salido con un machete en la mano o al menos algún arma blanca de grandes dimensiones, y habría degollado a Elisa. Sin embargo, la autopsia reveló que Elisa fue torturada antes de morir. Llevaba una pulsera de Pandora en una muñeca y estaba aplastada.

Al ver lo que Hanid-Ortiz habría hecho a su compañera, Maritza cogió una palanqueta que tenía a mano por si había problemas en el bufete e intentó defenderse, pero el asesino le quitó el arma ocasional y le reventó la cara. Cuando llegaron los servicios de Emergencia, Maritza estaba en parada cardiorrespiratoria.

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