Cantante cubana Sory Pérez, residente en Miami Foto © Facebook / Sory Pérez

Cantante cubana Sory Pérez: "Sentía que en Cuba mi vida se estaba estancando"

Este artículo es de hace 1 año

Cuba, además de todos los atributos que tiene por sí misma, es una cuna inextingible de deportistas y artistas, y dentro de éstos, los cantantes ocupan un lugar preferencial.

Ya sean líricos, populares, boleristas, soneros, reguetoneros, raperos. Donde quiera, nace uno.

Y, nuestra entrevistada de hoy, es una cancionera de lujo. Joven valor de la música cubana que decidió abrirse un camino en una nueva tierra.

Les hablo de Sory Pérez, quien vive en Miami, Estados Unidos, desde hace casi cuatro años. Profundicemos, pues, en la vida de Sory, ejemplo de mujer cubana, luchadora, sensible y talentosa.

“No creo ser todo eso, más bien soy una mujer humilde, modesta, de orígenes acordes a esas características. Nací en La Habana el 31 de diciembre de 1981, a las dos de la tarde, o sea, no le fastidié a mi mamá el año nuevo, al menos no totalmente.

“Como te dije, provengo de una familia numerosa y muy alegre. Mi papá, Enrique, fallecido recientemente, fue fiscal y contador de formación: padre de cinco hijos gozó la vida a plenitud.

“Mi mamá, mi reina, mi amiga, el horcón de la familia. Psicoterapeuta y Licenciada en Español y Literatura, fue dirigente en el Ministerio de Cultura, por muchos años. Con ella aprendí a amar, a no juzgar en vano a las personas. A veces me cuesta porque le digo que no soy psicóloga.

“Me enseña a saber perdonar porque no somos perfectos. Y por ella también aprendí a creer y confiar en Dios, cada día de mi vida.

“Aunque somos cinco hermanos, tengo una muy especial, mi hermanita del alma, cinco años mayor de yo, somos 'las niñas de mami'. Ésa se inclinó para lo tuyo Julita, pues fue esgrimista, floretista, desde chiquita, llegó a la ESPA provincial.

“Después Mirtha (yo le digo Tuqui) cambió el rumbo y se graduó en Comercio Exterior. Hoy es madre de mis dos sobrinos, quienes con su llegada a este mundo, fortalecieron aún más para mí el concepto de familia.”

Por cierto, ya que hablamos de la célula fundamental de la sociedad: la familia. Hace dos años ya que te veo acompañada por una belleza de niño que desde bebé enseñó sus dotes de buen mozo.

“Pues sí, hace dos años me convertí en la mujer más feliz y realizada del planeta con la llegada de Diego, esa simpática personita que da luz a mi existencia.

“Soy madre soltera por voluntad propia, nunca había quedado embarazada y decidí que ése era el mejor momento. Muchos me llamaron loca, otros, aunque lo pensaron, respetaron mi opinión y me apoyaron con los ojos cerrados (éstos fueron mayoría).”

Soy madre soltera por voluntad propia, nunca había quedado embarazada y decidí que ése era el mejor momento

Por lo dicho, para nada estás arrepentida de esta 'hermosa locura' ¿no?

“Para nada, todo lo contrario. Doy gracias a Dios de mi 'locura' y agradezco enormemente a amigos y familiares que me acompañaron y aún están conmigo. Es por ello que, aunque biológicamente, tengo cuatro hermanos, mi hijo está repleto de tíos, que le brindan cariño y amor.”

Y de amores ¿nada?

“Ahora mismo: soltera y sin compromiso. Estoy centrada en abrirme paso y en trasmitirle a Diego todas las enseñanzas que me dieron mis padres: honestidad, concepto de familia, responsabilidad, respeto hacia sus mayores y a todas las personas en general. Eso se aprende desde la cuna.”

Y tiene mucha razón Sory. Si bien es cierto que la escuela ayuda, si no vienes bien formado desde el hogar, poco podrá hacer el mejor de los maestros. Y, lamentablemente, esto se ve a diario en los centros educaciones de nuestro país, cuyos alumnos han ido decreciendo en cuanto a posiciones ante la vida, moral y cívica se refiere, salvo contadas excepciones.

Tema familia, ampliamente ventilado. Dime de la música. ¿Siempre la amaste, sabías que ibas a luchar por ser cantante?

“Mira, la música vino conmigo aquel 31 de diciembre desde que le di a mi mamá mi primera serenata esperando el año nuevo. Realmente yo canto desde que vine a este mundo. Sonará loco, pero dicen que antes de hablar, con ocho meses de edad, me sorprendieron tarareando la canción con la que me dormían. Desde que tengo uso de razón, siempre quise ser cantante y he enfocado mi vida en eso.

“Mi familia, por ambas ramas, es muy musical. Todos son afinados; mi abuela materna cantó aunque no profesionalmente porque mi abuelo no se lo permitía.

“Mi papá adoraba imitar a José José, lo hacía bien no vayas a creer. Mis tías paternas, a pesar de la edad, conservan voces con timbres muy agradables. Yo creo que todo esto de fundió en mí, además de recibir ese empujoncito maravilloso hacia el arte que sólo una madre sabe dar.”

Te imagino, a una cuarta del piso, adueñándote de los actos en el círculo infantil.

“¿Tú estabas allí? Era la artista donde quiera que llegaba: círculo, escuelas, cumpleaños, fiestas familiares... Cualquier lugar yo lo convertía en escenario. A los tres años fui seleccionada para cantar en programas infantiles como Que siempre brille el sol y Mundo de fantasía, de los cuales lamentablemente no conservo nada.

“Fue la época del período especial y en el ICRT tenían que borrar los cassetes para grabar otras cosas. Eran tiempos difíciles pero me hubiera encantado tener algo de eso para enseñárselo al niño”.

¿Nunca te dio por el baile?

“Chica, a los cuatro años, como me gustaba tanto bailar, mi mamá me llevó al Ballet Infantil de la TVC, donde a pesar de mi no muy aceptable figura, fui seleccionada. Sin embargo, me di cuenta pronto de que eso no era para mí e insistí en estudiar música.

“Fue así que me presento a las pruebas de la escuela Manuel Saumell, y sin tener ningún tipo de palanca (recuerda que mis padres trabajaban en la fiscalía los dos y eran personas respetadas y conocidas), apruebo en la especialidad de piano.”

Ya sé que el deporte te resbala, vaya, hablando en cubano.

“Sí, nunca tuve inclinación por ninguno. Me gustaba quizás la gimnasia rítmica y aunque no lo creas, las pesas, deporte que hago de cuando en vez para mantener la figura. Sí estoy de acuerdo con la importancia que ejerce en nuestras vidas la práctica del ejercicio físico, y es por ello que siempre voy a impulsar a mi Diego a que practique alguna disciplina.

Precisamente, ¿cómo ves a Diego, su futuro?

“Veo a Diego realizado. Da igual si es deportista o músico. Ciertamente le veo aptitudes para la música porque es muy rítmico, pero no quiero que sea algo que él no quiera, o que se le imponga por herencia. Tiene muchas ascendencias: música, deporte, psicología, arquitectura, leyes, que sea lo que quiera. Yo siempre lo voy a apoyar”.

Anécdotas de tu vida profesional, desde la niñez, debes tener muchas.

“Es que las anécdotas son la vida misma. En la escuela de música estudié piano pero en cuanta actividad se perdía ahí estaba la Sory cantante prestando su ayuda solidaria. Formaba parte del coro de la maestra Berta Urbay.

“Una vez paso a nivel medio superior, tomo la decisión de cambiar de carrera para Dirección Coral, que fue en lo que definitivamente me gradué en el Conservatorio Amadeo Roldán, algo que me ha dado una sólida base en mi carrera como cantante.

”No soy graduada del ISA, cuando me gradué de Dirección Coral en el Amadeo Roldán, tuve la opción de irme al ISA (Instituto Superior de Arte) a estudiar Canto Coral, Canto Lírico o Dirección Coral, pero preferí no atrasar mi objetivo que era el canto popular y no me fue tan mal ¿verdad?”

¿Profesores que más te han influido y siempre recuerdas?

“He tenido muchísimos que me han marcado. Mi primera maestra de piano, Claudina Hernández, era una sabia mujer con la que mantengo lazos de amistad; excluir a alguno de mis profes no sería justo, pero sí quiero resaltar a mi maestra de piano de nivel medio, Rosa María Tolón, que fue la que me hizo ver que el piano no era lo mío, que si yo quería cantar, cambiara a dirección coral. Ése fue el empujón que yo andaba buscando.

“Y, al transcurrir los años, no puedo obviar a una maestra lírica extraordinaria, Yetzabel Arias, con quien aprendí todo lo relacionado con la técnica así como la conocida soprano María Eugenia Barrios, quien me dio los tips necesarios, los detalles que se deben dominar como por ejemplo controlar la respiración, colocar la voz según el género que se interprete, aprender que nunca se debe gritar pues las cuerdas vocales se afectan; en fin, me enseñó el oficio, la maestría, en esta profesión. Esto se lo trasmito yo a mis alumnos: saber dominar tu instrumento vocal, tu garganta, tu voz, nunca gritar.

“Y tú que buscas anécdotas no contadas; aquí te va una. Estaba en casa del maestro Chucho Valdés (su hija Leyanis y yo estudiábamos juntas), y él me escuchó cantar, y fue y le dijo a mi mamá: 'su hija no es pianista, es cantante'. Oye, creo que todos lo tenían claro.”

Estaba en casa del maestro Chucho Valdés (su hija Leyanis y yo estudiábamos juntas), y él me escuchó cantar, y fue y le dijo a mi mamá: 'su hija no es pianista, es cantante'. Oye, creo que todos lo tenían claro

Y ya, tras decidirte, ¿cuán difícil te resultó la carrera?

“En Cuba se estudia la música de verdad, fueron años de intenso trabajo. No es cuestión de un día. Guardo conmigo cada momento de esta hermosa época: los mejores recuerdos de mi infancia, adolescencia, juventud algunos compañeros que no llegaron, otros reconocidos como Idania Valdés, Oliver Valdés, Rolando Luna, Glenda Escalante (actual pianista de Alejandro Sanz), y muchos más, y nunca hemos dejado de mantener la amistad, a pesar de la distancia, a pesar de que estamos regados por el mundo.

“Mantengo mi característica de tener muchos y muy buenos amigos. Adoro cultivar la amistad. Desde aquellos que comenzaron a andar por la vida conmigo, hasta los que a diario se suman. Amigos del medio artístico y otros que nada tienen que ver con él.”

Tu vida artística, ya después de graduada, ¿cómo la resumes?

“Podría considerar un inicio en 2001, cuando me gradúo, pero realmente comienzo mucho antes en estos avatares del canto. Formé parte de coros en el conocido centro nocturno habanero La Macumba, así como en un grupo de música tradicional cubana 5 Pa' Ti, como voz líder, agrupación que me abrió las puertas a este mundo de la música en vivo.

“Hice muchas cosas, todas encaminadas a convertirme en lo que hoy soy como cantante. Por ejemplo, trabajar a la edad de 19 años con el maestro Santiago Alfonso en un espectáculo en el Casino de Montecarlo, Mónaco. Eso siempre lo voy a comparar como la Universidad de mi vida. Santiago es muy importante para mí, él lo sabe.”

¿Qué otros acontecimientos te han marcado?

“Trabajar en el grupo La Barriada dejó huellas en mi carrera, cantar junto a Pablo Milanés, el trabajo con el grupo de Compay Segundo, que hasta hoy me acompaña, y más cercano en el tiempo, estar bajo la égida de la maestra Lizt Alfonso en el Musical Amigas.”

¿Qué representó para ti ser llamada por Lizt?

“No me lo podía creer. Cuando me llamaron a su oficina, imagínate cuántos sentimientos encontrados. No nos conocíamos personalmente, pero siempre la admiré y me sentí tremendamente halagada que contara conmigo.

“Y claro está, enseguida le dije que sí a su propuesta, y me vi envuelta en una vorágines de ensayos, funciones, todo bajo la más estricta disciplina, orden, voz de mando. Así estuve con ella y la compañía durante cuatro hermosos años: giras nacionales, puestas en escena en el Teatro Karl Marx; internacionales, por muchos países del mundo.

“Hice nuevas y muy buenas amigas: Maureen Iznaga, Niurka Reyes, Ivette Cepeda, Yaima Sáez, Gretell Barreiro, todas las bailarinas y bailarines de la compañía, los músicos, etc...y la propia Lizt. De ellas guardo los más bellos y difíciles momentos porque para todas resultaba un trabajo totalmente diferente al que habíamos hecho hasta ese instante, y adaptarnos a ese rigor no fue fácil. ¡Pero, lo logramos. Y el público es el mejor testigo!”

Tras Amigas, Sory se convirtió en una figura seguida por el público cubano, que desde antes la valoraba. Es quizás por eso que sorprende ver a la cantante viviendo en Miami. Por supuesto, su decisión de vida que todos respetamos, pero, ¿por qué?

“Te confieso que ha sido una de las decisiones más difíciles de mi vida. Tenía 33 años. Me miré en el espejo y me pregunté, ¿para dónde voy, es esto lo que quiero para mí ? Y me di el 'sí, es hora de un cambio'.

“Fue muy difícil por muchas razones, sobre todas las cosas porque había logrado una carrera muy linda en Cuba y había escuchado muchísimas veces que Miami era el cementerio de los artistas cubanos.

“Viendo ahora desde mi prisma, no creo que sea tanto así. Ciertamente es complicado, pero son muchísimos los factores que hacen que, de alguna manera, tu vida artística cambie. Pero es que, sencillamente ¡tu vida!, cambia. Venimos de un sistema social totalmente diferente al que se vive aquí, y eso nos obliga a tener otras prioridades.

“Yo sentía que en Cuba, mi vida se estaba estancando. Y cuando digo vida, hablo en general. Soy cantante, artista; pero soy un ser humano.

“Por eso decidí venir y ya casi hace cuatro años que llegué. Extraño mucho mi casa, mi familia, mis amigos, mi público; pero agradezco a Dios todos los días de estar en esta ciudad: Miami, que hace dos años tiene un mayor significado porque aquí nació mi Diego.”

Ya casi hace cuatro años que llegué. Extraño mucho mi casa, mi familia, mis amigos, mi público; pero agradezco a Dios todos los días de estar en esta ciudad: Miami

Me estremece Sory con sus confesiones, y me convence de su felicidad.

“Vivir aquí, cambiar mi vida, me ha hecho crecer como artista y como ser humano, no tienes idea de cuánto. Yo sigo cantando, no he dejado de hacerlo y no creo que deje de hacerlo jamás. Pero también he hecho y hago otras cosas.

“Por ejemplo, fui vendedora de tabacos en una tienda de la Calle 8, que aunque no vendía mucho sí me dio un bagaje inmenso en mi aprendizaje del idioma inglés, que hace a falta aunque en Miami se hable mucho español.

“Conjuntamente con ese empleo empecé como oyente en una academia muy prestigiosa llamada Encore Academy of the Arts, gracias el apoyo recibido por mi amigo, el flautista Fabián Álvarez, quien me presentó a su directora y fundadora, Debora Sánchez, pianista, hoy también mi amiga. Ambos, excelentes músicos formados en Cuba.

“Y es que, aunque estudié para ser profesora de canto, lo había ejercido muy poco, y aquí se trabaja mucho con los niños el repertorio de teatro musical, que es infinito, y yo no lo dominaba.

“Paso a paso, luchando denodadamente con el sistema de aprendizaje, me fueron entregando alumnos, y ya hoy llevo casi cuatro años en el magisterio, enamorada de mi profesión y el avance de los educandos.”

Dijiste que nunca dejaste de cantar, ¿dónde lo hacías o haces?

“Al llegar tuve muchas puertas abiertas, es la realidad. Mis primeras presentaciones las hice en un lugar lamentablemente desaparecido, Habana 305, donde empecé a ganarme un público en Miami. Llegué a hacer un concierto mensual durante un año, a salón repleto, que me colmaba de felicidad. Concierto que hacía acompañada de muy buenos músicos cubanos que no conocía.

“Menciono ese lugar con deferencia y a su antiguo dueño, Ricky Oramas, porque fue él quien me dio fuerzas para seguir soñando y no dejar de cantar. Después llegó mi bebé y las cosas cambiaron un poquito, ya sabes, biberones, pañales, horarios que hay que cumplir. Te cambia la vida.”

¿Eso significa que por ahora te centras más en tu labor pedagógica?

“Podemos decir que me inclino más por mi trabajo como coach vocal, al que cada día le pongo más empeño, porque he descubierto que me gusta muchísimo. Saber que tanto niños como adultos como grandes artistas se benefician con mi ayuda, me proporciona un satisfacción inexplicable, y a la vez hay una retroalimentación, porque de ellos aprendo muchísimo también.

“En estos momentos, amén de mi labor como coach vocal y maestra de canto en la academia antes mencionada, soy profesora de música de una escuela católica, y por si fuera poco, desde hace unos meses tengo el privilegio de trabajar con el afamado cantautor cubano Descemer Bueno, con el cual, además de hacerle los coros, he materializado uno de mis sueños: interpretar sus canciones en conciertos efectuados en Estados Unidos y Canadá.”

En estos momentos, amén de mi labor como coach vocal y maestra de canto en la academia antes mencionada, soy profesora de música de una escuela católica, y por si fuera poco, desde hace unos meses tengo el privilegio de trabajar con el afamado cantautor cubano Descemer Bueno

Indiscutiblemente que el día que te decidiste a emigar, el espejo te aconsejó bien.

“Creo que sí. Vivir en este país me ha hecho crecer sin dudas. Me ha puesto a hacer cosas que no esperé hacer jamás (volver a tocar el piano, por ejemplo). Me ha abierto al mundo. He viajado mucho. Hace años, estando en Japón, me sorprendió un hijo de esa tierra con un DVD que él había recopilado de internet. Así descubrí que todos tenemos fans. Aquí me preguntan si soy YoriI.”

¿No te entra la nostalgia a veces?

El rostro de Sory viaja, viaja mucho, hasta que responde con convicción.

“En Cuba hice muchas cosas lindas profesionalmente hablando; tengo la dicha de tener dos discos, uno premio Cubadisco en Cancionística en el 2010, donde se incluye un dúo con Pablo Milanés, y dos DVD, uno de ellos el consentido de mi carrera: Y como ayer...hoy, una especie de misa musical en homenaje de un grande, Benny Moré, en el aniversario 90 de su natalicio, que increíblemente, nunca salió a la venta. La televisión sí lo pone muchísimo.”

¡Cosas del Orinoco! ¿Y qué te explicaron?

“Nada. Te cuento que el DVD tiene a grandes de la música cubana, del cine, dirección y producción artísca. Tiene de todo. Imagínate, Osvaldo Doimeadiós como director artístico, Luis Najmias, dirección general; Alfonso Pena en el sonido y Emilio Vega en la producción musical, junto conmigo que me estrenaba en esa función. Es un DVD de la disquera Colibrí. Fue premio especial en el Cubadiscos 2014, pero nunca ha salido a la luz como te dije. Nadie lo puede comprar porque, sencillamente no existe.

“La buena vibra, la energía positiva con la que fue hecho ese trabajo es muy difícil se repita en muchos años. Siempre estaré agradecida a los músicos que tanto empeño tuvieron, siempre en deuda con ellos.”

Sory, ¿cómo te catalogas tú dentro del campo musical?

“Por muchos años me etiquetaron como bolerista, desde mis inicios de mi carrera, porque en nuestra Patria suelen ponerle apellidos a las cosas, y muchas veces eso te persigue durante toda tu carrera.

“Soy mezzo-contralto, mi timbre es más bien grave aunque con los años y la práctica he ido subiendo tesitura. No tengo esa voz potente pero sí muy melódica. Ah y se me es difícil improvisar, es mi debilidad.

“Soy cantante, así, llanamente. Me muevo entre varios géneros: bolero, jazz, canción, trova, música tradicional cubana, según las características de mi voz. No soporto que me encasillen.”

Y hablando de géneros, ¿qué opinas del reguetón que se ha adueñado prácticamente de los principales escenarios del planeta?

“El reguetón no es más que el reflejo de lo que se está viviendo en el mundo en estos tiempos. Desgraciadamente, es así. El mundo está al revés y esa música no está excluida de ello. Pero existe y al igual que hacemos con nuestro entorno, hay que adaptarse y cogerle la vuelta. De la misma manera creo que no toda la música de regueton es un desastre. Hay cosas muy bien hechas dentro de ese género y ciertamente te hacen bailar”.

“Desde que vivo en Miami, he cantado aquí, en Tampa, New York y Canadá (estas con Descemer), y también en Portugal, donde participé como invitada en un concierto de fin de año que ofreció el grupo Compay Segundo en el Casino Estoril de Lisboa. Quiero llevar mi voz a otras latitudes. Siempre me ha gustado hacerlo. He tenido la dicha de viajar mucho haciendo lo que más me gusta, que es cantar y ver cómo el público disfruta tu trabajo, no tiene precio.”

En Cuba, ¿has vuelto a cantar ya viviendo en Miami?

“Sí, en diciembre pasado, también invitada por el grupo de Compay Segundo: un concierto que realizaron en el Hotel Nacional como homenaje a Compay.”

¿Estarías de acuerdo en cantar de nuevo en Cuba, en escenarios más amplios, plazas, teatros?

“Siempre volvería a cantar todas las veces que sean. Es mi país, mi público, mi simiente. Admiro profundamente la cultura cubana, nuestros ancestros musicales. Grandes como Pablo Milanés, Elena Burke, Omara Portuondo, Silvio Rodríguez; y actuales como Ivette Cepeda, Luna Manzanares, David Torrens, Pancho Céspedes, entre otros muchos, son figuras dignas de los mayores elogios, ejemplos fieles de lo mejor de la cultura cubana.

“De los foráneos me remonto al pasado, pues amo a voces de los años 40 de la música norteamericana como Billie Holiday, Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan; amo el jazz. Y presentes, Caetano Veloso, Alejandro Sanz, la maestra Barbra Streisand, Sting, Marc Anthony, Juan Luis Guerra, Norah Jones, la española Pasión Vega, Stevie Wonder.

“Y también, me fascina bailar, soy fan de nuestra música, Van Van, Isaac Delgado, Habana D' Primera. Los que me conocen saben que me desordeno; a Formell le encantaba verme en la primera fila en sus conciertos, porque yo armaba la mía allí. Soy vanvanera de nacimiento. Juanito me ayudó mucho en el DVD del Benny, gestos que tuvo que nunca olvidaré aunque el DVD brille por su ausencia.”

Amplio ha sido el recorrido por la vida, aún muy joven, de Sory, una chica encantadora y tenaz, que sabe lo que quiere, y que seguramente, más temprano que tarde, nos deleitará con un concierto en nuestra joven capital, que apenas cumplirá el año próximo medio milenio de existencia.

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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