Viva el cine libre | Foto © Juan Carlos Cremata
Viva el cine libre | Foto © Juan Carlos Cremata

Memoria del Exilio: ¿Qué se cuece entre intrusos jerarcas*?


Publicado el Miércoles, 17 Julio, 2019 - 17:58 (GMT-4)


* Todos, de alguna u otra manera, somos curiosos, foráneos o advenedizos. Hablo aquí, de aquellos que derivan en gerifaltes, o lo que vulgarmente - de vulgo, de pueblo - se diagnostica, a la cubana, como los “pinchos”, los de arriba, los mandamases, los que cortan el bacalao, controlan la tubería, ponen el agua y quitan la luz. Esos que, además, hablan del pueblo - y en su nombre - como si lo conociesen de verdad.

Vayamos claro al asunto. Directo, a la cara y sin vaselina.

Ninguno de los cuadros dirigentes que hoy dominan, reprimen y atrasan a nuestro país, está capacitado profesionalmente - con excelencia, o sobrado magisterio - para capitanear proyecto alguno.

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Del presidente para abajo, todos, son designados, a dedo - lo que los fragua como “directivos digitales” - por la monarquía más antigua, vetusta, reaccionaria y arcaica de nuestro continente. *

* Seguimos aportando records a la historia de la infamia en este mundo.

Todos, son confiables para el partido, pero esencialmente nulos, e improductivos, en su ocupación laboral. *

* Léase: Marionetas.  

Se les entrena, meticulosamente - previo, o durante el transcurso de su designación - en la famosa escuela de cuadros del partido. *

* También con minúsculas, por favor. Chistoso es que un centro de enseñanza, lleve el nombre del héroe más zopenco de toda la insurrección.

Siempre me he resistido a llamarles así, cuadros.

Pues, en realidad, no tienen ninguna pintura interesante adentro que mostrar.

Al parecer, les extirpan los colores en ese engendro de experimento educacional sectario.

Lo cual los constriñe a ser, esencialmente: marcos.

Cuadrados vacíos, sin nada apreciable en su interior.

Están en “blanco y trocadero”.

Carentes de emociones.

Les imparten, imagino, clases de grito, rumor, excusa y discurso, memorización de consignas, aplicación continuada del silencio a la otredad, perenne enfrentamiento a lo distinto, negación de la realidad - a base de un mejunje entre bloqueo, idiosincrasia, “tú sabes cómo es eso”, e imperio -recrudecimiento de la intolerancia, primeros auxilios en supresión de sentimientos, grisura aplicada al entorno, redacción de informes, memorándums y comparecencias nulas, “infladera” de globos, estadística de logros alcanzados, desvío de recursos, estética del mal gusto, (des)composición ética de la verdad pública, teología “revolucionaria”, historia del triunfalismo, diplomacia de la arenga con chancleta, introducción al ocultismo, secretismo de estado y estados de secretismo, lanzamiento de bolas, extinción de fuegos fortuitos, ejercitación exhaustiva de la apariencia y les dan un almuerzo, dizque decente - mucho más en estos tiempos, en que se agradece cualquier lugar donde “pegar la gorra”, batiendo los dientes - que les conforme el suficiente volumen de panza y papada, para ser reconocidos por la población, cuando comparezcan en televisión, hablando mierda y/o visiten un centro laboral en una “sorpresiva” inspección del “ministerio”, o “la provincia”.

Y así, cual jauría adoctrinada, “cancerberos fidelísimos” de la más fanática intransigencia, se les suelta, “muerde, chucho” y a mandar.

Que, es decir, en definitiva - por donde quiera que se le coja o mida - reprimir, cercenar.

Aunque no sepan, ni cojó… sobre lo que están dirigiendo.

Todos hablan del capitalismo sin conocerlo. *

* Usando, controlando y abusando de sus buenos productos. Porque, en el fondo, son perros consumidores, secretos adoradores del negocio, el “manicheo”, la libre empresa y la compraventa.

Opinan, una y otra vez, desde esa pose superior en la que se sitúan, “incólumes”, “intachables”, descubridores del agua tibia, escaladores, arribistas, dueños y señores de una “verdad” agenciada tras la centenaria mentira repetida, obsoleta y absolutamente absolutista, tiránica, arbitraria, impopular e implantada.

* Cuidado con entrar en desacuerdo, pues, ipso facto, te convierten en un asalariado del norte. Título incierto que, por otro lado, no acarrea vergüenza alguna, porque eso es mucho más razonable, sensato y honesto, que asumirse como siervo de la gleba en una isla-aldea medieval, ganando míseros estipendios.

Y es la misma cantaleta, una y otra vez, monotemática, aburrida; el exacto discursito de siempre. *

* Con el slogan que emplean ahora, “somos continuidad”, lo acentúan.

El disco rayado de la muela bizca, interpretado por el tercio táctico de San Nicolás del Peladero.

Del otro lado - malamente abanicados por el bochorno que levanta tanta verborrea barata - presta oído, cada vez menos, o en contadas ocasiones, el silencio de los corderos, la “juntamenta”, la masa cárnica.

O sea, nosotros: los demás.

Fuenteovejuna, que sigue dando vivas al comendador muerto en las impolutas y tibias sábanas de su cama.

Que habla callada, murmura, refunfuña, maldice bajito, niega la obediencia, cambia la vista, se hace la sueca, se embriaga, remata su existencia jugando dominó, tiempla y se burla; se cachondea, mientras revienta, en comparsa, su cotidiana guasa.

Contaba un chiste popular que, en Rusia, luego de la revolución* de Octubre, se acercaron a Lenin a decirle que el ferrocarril del comunismo no avanzaba, a lo que el líder respondió incitando: ¡Bajemos todos a empujarlo!

* Con minúscula. Siempre con minúscula, para minimizar, así, al menos, sus incalculables daños.

Muerto el calvito cabecilla del chivito afeitado, a su bigotudo y siniestro sucesor Stalin, se le planteó análoga interrogante.

Y el asesino en serie que era el mostachudo georgiano - uno de los más grandes y crueles de toda la historia - les propuso eliminar, desenganchando para ser dejados a la intemperie, a una enorme cantidad de vagones y ejecutando pasajeros a granel, para poder seguir la marcha gloriosa del comunismo.

Luego, vino, en la época de Brezhnev, la respuesta magistral que define al socialismo anclado, cuando el enclenque lampiño recomendó: “si el tren no se mueve, pues movámonos, un poco, nosotros y hagamos como que camina” *

* Esta es la parte que más me fascina y “divierte”, pues nos retrata y conmina desde hace más de medio siglo.

Termina el cuento, durante el mandato de Gorbachov, con la sugerencia del calvito “manchado” exigiendo: “¡No jodan más y acaben de comprar la locomotora japonesa, de una puñetera vez, para ver si esto coge algo de forma!”

Así, en nuestra versión libre y subdesarrollada del socialismo caribeño, por sólo citar algún ejemplo, un vicepresidente del ICAIC* - impuesto, sin consulta alguna por “la juventud comunista” - en una asamblea de trabajadores, ofreció, como posible solución, buscar un parqueo para las“moviolas” - o mesas que se usaban para la edición en formato celuloide - al confundirlas con algún tipo de transporte.

*Que, viajaba en representación del cine cubano - ¡hay que nacer con suerte! - a eventos en la mismísima Academia de Hollywood. ¡Y no sabe, ni entenderá, en su vida, de cine, o de arte! En una ocasión, me contó, con sentida aflicción, su imposibilidad de asistir a la proyección de nuestra VIVA CUBA, en Los Ángeles, por estar muy ocupado comprándole ropitas a su pequeña hija. ¡Qué tierno!, ¿verdad? Pacotilla cerebral.

O, para no ir más lejos, el actual presidente del ICAIC*, vio la primera filmación de una película, durante mi último rodaje con esa institución,CONTIGO PAN Y CEBOLLA. ¡Hasta llevó a su hijo y me comentó lo impresionado que había quedado con la meticulosidad en la elaboración de cada plano!

* Me consta, hasta donde le pude conocer, que es una persona honesta, trabajadora, responsable y cariñosa, hasta tanto su cargo se lo permite.

Él fue el mismo al que la periodista Luz Escobar increpó, públicamente*, en aquella asamblea de cineastas contra la censura, preguntándole “¿usted es cineasta?”, a lo que él, en su desconocimiento de que, el sólo hecho de ser director de producción, lo calificaba como trabajador del medio, respondió con una negativa, seguida de la frase “…pero, esta reunión es sólo para revolucionarios”

* El video circula por las redes.

Como todos los puestos de mando.

Como la universidad, los hospitales, la calle, el país, la vida, la nacionalidad, el aire y hasta el futuro de la raza humana. *

* ¡Qué engreídos, por dios!

Del mismo modo, resulta lógica la “elección” de un improvisado imberbe, arribista empedernido, como presidente de la UNEAC.

A él, si le vi dirigir en una de las emisiones del noticiero cultural al que fui invitado. Detrás de la consola, donde switcheaban los que sabían, se mantenía a la expectativa de cada palabra dicha, ensayada, o filmada… con los brazos cruzados. *

* Pero, cruzados, como escudándose tras una fortaleza; cual aterido, amurallado, embalsamado. Con esa imagen desbarató, por completo, todos mis años de estudios, esfuerzos e insomnios para devenir realizador audiovisual.

Peor y aún más ridículo, todavía, es el hecho - ya irremediable - de que, al anterior presidente del ICAIC, le fue otorgada la orden Caballero de las Artes y las Letras del Ministerio de Cultura de Francia. *

* Un oscuro frío burócrata que nada ha escrito - que sirva - nada ha filmado, compuesto, o aportado siquiera a la cultura. Ni pinta, ni canta, ni come frutas.

Somos, pues, como un buque encallado a la deriva del tiempo muerto. *

* De toda esta debacle, a Cuba, sólo la salvará el tiempo. Que es el mismo que la asfixia y la hunde en un marasmo atosigante.

Un trago amargo e indispuesto, una mala película, un tabaco infumable, una “majomía” estancada.

Y, una tras otra, se suceden - y seguirán - las leyes que reglamentan libertades. *

* ¡Como si la voluntad pudiese deslindarse!

Es la fiesta de la máscara, la apatía, la cerca y la mordaza.

Independencia racionada por la libreta.

Recreo normado.

Liberado controlado, con colas, sofoque y molestias

Esparcimiento por cupones.

Exigencia de sacrificios para la mayoría y asueto para unos pocos.

¿Qué hay detrás de tanta legislación mordaza y ataque a lo diferente?

Mucha metatranca.

Mezclada con oportunismo, del más rancio.

Mucho miedo y la efímera satisfacción que otorga recibir el beneplácito de sus superiores*, es decir, el índice celestial

* A la manera de aplauso, diploma, certificado de participación, palmaditas a la espalda, luz verde para el uso y abuso de recursos de la empresa, gasolina, semana de vacaciones en Varadero y viajes al extranjero pagados por Liborio.

Aburrimiento bajo un eterno verano.

Subdesarrollo mental.

Cacareo de lemas.

Aprobaciones unánimes.

Cero desavenencias.

Y calor.

¡Más calor, pá la caliente!

“Cuba libre”

¡Puaf, trago mentiroso, tedioso y amargo!

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Juan Carlos Cremata Malberti

Director de cine y guionista cubano. Se graduó en 1986 de Teatrología y Dramaturgia, en el Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana, posteriormente cursó estudios en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños graduándose en 1990.

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Juan Carlos Cremata Malberti

Director de cine y guionista cubano. Se graduó en 1986 de Teatrología y Dramaturgia, en el Instituto Superior de Arte (ISA) de La Habana, posteriormente cursó estudios en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños graduándose en 1990.

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