10 argumentos para entender a Benny Moré como símbolo de la cultura cubana

Los medios cubanos celebran el centenario de un artista nacido el 24 de agosto de 1919 en Santa Isabel de las Lajas

Benny en el show "El Solar" en cabaret Montmartre junto a Rita Montaner, Guillermo Alvarez Guedes, Maño López y Mimí Cal (1954) Foto © Facebook /Rosa Marquetti

Este artículo es de hace 2 años

En la cima de la música cubana, principal manifestación de la cultura nacional, se instaló Bartolomé Maximiliano Moré Gutiérrez (Benny Moré) desde los años cincuenta hasta ahora. Gracias a su talento natural y a otras diversas características que intentamos enumerar ahora, el Benny se convirtió en un símbolo de lo que fuimos, somos y aspiramos a ser los cubanos.

1.    Por encarnar el mestizaje cubano: sus padres fueron Virginia Moré y Silvestre Gutiérrez. El apellido Moré provenía de Ta Ramón Gundo Moré (esclavo del Conde Moré) cuya descendiente, Patricia, tuvo a la madre del Benny, Virginia, con un acaudalado español. Él era el mayor de 18 hermanos, y gozó de un reconocimiento especial del Casino de los Congos por la jerarquía de su origen familiar.

2.    Por representar el ideal de éxito y prosperidad que tanto impulsa a los cubanos: El Benny procedía de una familia pobre, mestiza y del campo, tuvo apenas oportunidades para estudiar y pocas veces tuvo empleo fijo (fue obrero agrícola, carretillero, machetero, yerbero) pero tenía un sueño y tuvo la confianza en sí mismo, y la perseverancia suficientes para cumplirlo. Con la fama y el prestigio conquistados, en 1953, conformó su Banda Gigante.

3.    Por la información genética que le dio la capacidad para cantar, bailar e improvisar música: Aprendió muy pronto a tocar los tambores invocadores de deidades orishas, con 13 años ya tocaba el tres y la guitarra, porque desde niño cantaba y bailaba sin parar, y dirigía conjuntos musicales integrados por machetes, latas de leche, guitarras fabricadas con una tabla e hilo de cocer, dos palitos a manera de claves.

4.    Por simbolizar la variedad y amplio alcance de la música popular cubana: Sones, guarachas, tonadas campesinas, mambos, boleros… la capacidad interpretativa del Benny parecía infinita. Pasó por conjuntos tradicionales, dúos, tríos, septetos, cantó a capella y con bandas gigantes, en guardarrayas y lujosos clubes nocturnos. Se conectó con lo mejor del patrimonio sonoro cuando lo escuchó Siro Rodríguez, integrante del famoso Trío Matamoros, y luego lo llamaron para integrarse a este, uno de los conjuntos más importantes de la música cubana.

5.    Por su deseo de llevar lo nuestro más allá de las fronteras: Apenas consiguió un trabajo fijo, el Benny viajó a México, en 1945, en uno de sus muchísimos viajes pues se consagraría en el vecino país y trabajó con Pedro Vargas, Tongolele y Toña la Negra, entre otros. En 1948 entró como primer cantante de la gran orquesta de Dámaso Pérez Prado, con la que graba más de 60 discos entre ellos: Bonito y Sabroso, Mucho corazón y Pachito e´che,entre otros. Por esa época la voz de Benny era conocida en Panamá, Colombia, Puerto Rico y Venezuela.

6.    Por sentir la nostalgia y “el gorrión” del exiliado, y cantarle a Cuba como nadie lo había hecho: Benny pudo quedarse en México disfrutando de su prolongado éxito entre 1945 y 1950, pero decidió regresar a Cuba donde estaban sus mejores amigos y su gran familia. Le dedicó canciones a Santa Isabel de Las Lajas, Marianao, Manzanillo, Cienfuegos y otras.

7.    Por personificar la vivacidad, la gracia, el choteo y el sentimentalismo de los cubanos: Así se trasluce por lo menos en algunas de sus mejores piezas el son montuno Qué bueno baila usted; la rumba Rumberos del ayer, el mambo Bonito y sabroso, los boleros Dolor y perdón y Mi amor fugaz.

8.    Por su afición al ron, la gozadera y su sexualidad desbordada: Cuando llega a La Habana, con 20 años, Benny deambulaba por el barrio de Belén, con una guitarra comprada en una casa de empeños, y actuaba en cafés, bares, hoteles, restaurantes, y prostíbulos. También actuaba para los turistas, en los muelles de La Habana Vieja. Entre 1958 y 1962 la salud del Bárbaro del Ritmo se va deteriorando y su médico le diagnostica una grave cirrosis hepática. Dejó de ingerir bebidas alcohólicas, pero no hizo reposo, y cantaba constantemente en bailes, cabarets, radio y televisión, hasta que su organismo no resistió más. Fue víctima de la desmesura y la incontinencia.

9.    Porque su vida es como una leyenda que millones de cubanos sentimos en sintonía con el destino nacional: Fue guarachero y trágico, rebelde y único, ingenioso y melancólico y bailador. Antes de irse a La Habana, El Benny le había dicho a su madre Virginia: «Me voy para La Habana a ver si triunfo en la música, para que tú no tengas que lavar y planchar más.» Cumplió su promesa. También se puede contar la siguiente anécdota: Era tan admirado por el pueblo que cuando cantaba en el Centro Gallego, se desbordaba las aceras y los jardines del Capitolio Nacional para escucharlo. A su funeral asistieron miles y miles de cubanos atribulados por su deceso.

10.    Por convertirse en el artista con una gloria más duradera e incombustible: Su cubanía desbordada es disfrutada constantemente en los fragmentos de sus varias películas y sus abundantes grabaciones. El Benny jamás ha dejado de escucharse y disfrutarse en Cuba, y su voz sigue encantando a generaciones de cubano que solo lo conocen por referencias.
 

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.