Lectura de la Letra del año Foto © Facebook de la ACYC

Opiniones sobre la Letra del año: Cuba necesita más ashé que nunca

Una semana antes de que se acabara 2019, a Lía la mandaron en una consulta religiosa a buscar la Letra del Año nada más que saliera. “Apúrate en buscarla el primero de enero y léela con cuidado porque debes respetar todo lo que allí se dice”, le aconsejó su padrino.

Ya habiendo leído las predicciones de la Letra para 2020, a la arquitecta de 31 años le parece que sus recomendaciones le sirven a creyentes y no creyentes. “A mí me ordenaron tomar mucha miel para endulzarme el carácter la última vez que me vi y la Letra, donde de nuevo gobernará Oshún, me viene como anillo al dedo.

“Ojalá que nos la tomemos muy en serio y nos llenemos de la suavidad de Oshún, que es nuestra patrona, la madre que nos cubre con su manto de fertilidad, de femineidad y de amor por la familia, y de la sabiduría de Obbatalá, que la acompaña y es el padre de todos en la tierra, quien nos ilumina la cabeza y les trae paz y tranquilidad a nuestros hogares”, afirma.

De acuerdo con lo que asegura el babalawo Santiago, residente en Arroyo Naranjo, La Habana, el signo que rige el calendario que apenas comienza, que es Ogunda Biode, recomienda no confiarle secretos a los niños porque los dicen en público y avergüenzan a los mayores, ni hacer amistades porque terminan siendo falsas.

“También se habla de no arrancar la ropa del cuerpo porque genera atraso y de que la mentira y la sepultura tienen igual significado. Aquí es Oshún quien proporciona riquezas y Yemayá se pone triste, por lo que hay que llevarle ofrendas al mar.

“Salud, prosperidad y amor es lo que más necesitamos los cubanos, pero se avecinan cambios que nos seguirán poniendo en aprietos económicos. Más que nunca esta isla necesita ashé. Oshún puede ser toda delicadeza, pero tiene un carácter fuerte. Como mismo podemos recibir la bondad de los Orishas, podemos ser castigados con su ira si les desobedecemos o los ignoramos”, explica el sacerdote a Cibercuba.  

Aunque Angélica, una empleada estatal de 45 años, no está vinculada a la religión afrocubana, sabe que en 2020 son las vírgenes de La Caridad y de Las Mercedes “las que nos unirán y nos mantendrán con la mente despejada, pero seguiremos sin tener nada fácil. Tendremos que sacrificar mucho para que los santos nos protejan y le den poder al alma.

“Siempre trato de seguir los consejos que salen en la Letra del Año porque es una tradición ampliamente arraigada en el pueblo cubano. El gesto de alertarnos es una manera de mostrar sabiduría, que le sirve a todos aquellos que no somos hijos de alguna deidad yoruba”, destaca la contadora.

Si bien se derivan de una ceremonia religiosa, las sentencias de la Letra del Año no son más que la base ética de un buen comportamiento. “Es algo que se realiza hace más de un siglo y que nos exhorta a comportarnos como seres humanos decentes, correctos, honrados. Su único propósito es que tengamos dicha y salud, que reine la felicidad individual y colectiva”, opina el artesano Marlon.

Para el artista de la plástica, quien vende sus cuadros en La Habana Vieja, “difícilmente el 2020 pueda venir peor que el año anterior. Tenemos que fortalecer los lazos entre seres queridos y mantener los pensamientos claros. No por gusto Obbatalá es quien aparece junto a Oshún, dueña de las aguas dulces.

“Hay que seguir lo que sale en la Letra porque la palabra de Orula no cae al piso. Ya nos han adelantado una pila de necesidades materiales para los próximos meses, pero estamos obligados a por lo menos luchar por pasar por encima de lo malo”, agrega.

A tenor con Víctor, quien se declara un “profundo ateo”, “es positivo que se llame a no mentir, no robar, no pagar el bien con un mal o no engañar a nuestras parejas, pero la Letra es poco creíble.

“Qué contradictorio que una de las más respetadas tradiciones religiosas de la isla indique que hay que controlar el abuso de fármacos, en medio de una crisis de medicamentos, y que reducir la ingesta de carne de cerdo, que igual está perdida, porque provoca la destrucción humana. ¿Se supone entonces que debemos comer pescado o carne de res, que aparecen todavía menos que el puerco?

“El cerdo, incluso, constituye el plato nacional, el que más se disfruta y se consume. Creo que particularmente esa predicción se violará durante el año. Es como decirle a un español que no puede comer camarones”, añade el profesor de Física de un preuniversitario capitalino.

Por otro lado, la devota Luisa, hija de Shangó, pide “que Olofi les dé mucha luz a Oshún y Obbatalá, que pelearon para salvar a la humanidad, para que nos alumbre el camino”.

No obstante, indica, “si es el momento de establecer nuevos patrones, tanto de conducta como de actuación, y de desterrar de nuestras vidas todo aquello que es caduco, como dicta la Letra, tendremos que acabar de transformar el sistema político que no nos ha dejado avanzar durante décadas. Debemos cambiar a nivel de país y solo los cubanos podemos hacer que eso suceda”.

Desde 2016 en la isla se establece una Letra del Año unificada, ya que hasta el momento se daban a conocer a la vez por separado las lecturas de la Asociación Cultural de Cuba y la Comisión Miguel Febles Padrón, una de las casas religiosas más prestigiosas del país.

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