Favio Hernández, cantante y modelo cubano Foto © Julita Osendi

Talento cubano se abre paso en Estados Unidos

Favio Hernández. Labios pulposos, sonrisa hermosa; ojos achinados, herencia de su mamá; piel morena, herencia de su papá. Pelo negro, peinado con el moderno estilo de los pepillos. Estatura normal. Lo que se dice un guapo muchacho.

Me lo encuentro casualmente en uno de los tantos lugares de esparcimiento de la conocida “Capital del pecado”, Las Vegas. Su voz, melódica y rica, me llama la atención al igual que su carisma innegable.

Me entero que es cubano y ahí mismo lo asalto para entrevistarlo. Se sorprende, sonríe: ¿a mí? ¿qué he hecho yo para merecer una entrevista?

Me echo a reír: Sencillo, hacer los que muchos quieren y no pueden; ¡trabajar y labrarse un futuro en este país que tan difícil se le ha hecho a los cubanos!

Después de su actuación, firma algunos autógrafos, baja del escenario y viene directo a mi mesa.

Nací en julio de 1990 en Centro Habana, hijo único de María Isabel y Héctor. Desde pequeñito lo mío era la cultura. Ya en preescolar matriculé en Artes Plásticas en la Casa de la Cultura.

Con el de cursar de los años me mantuve en pintura y dibujo, hasta que en el Instituto Preuniversitario decidí entrar en la Escuela de Instructores de Arte que radica en Rancho Boyeros. Esto sucedió entre mis 15 y 18 años.”

¿Qué recuerdos guardas de esa época?

“Uyyyy, el profesor Diovelis; gracias a su disciplina y constancia, el régimen riguroso que mantenía sobre nosotros, soy el hombre emprendedor que soy. Fue un tiempo muy bonito”.

¿Y cómo fue el salto de la pintura al canto?

Aparte de la plástica que era la asignatura principal, recibía clases de música, teatro y danza. De ahí me viene la veta de cantante, aunque me gradué de Artes Plásticas a los 17 años en 2007.”

Luego, impartí clases en la misma escuela primaria en la que estudié, "Amilcar Cabral", en la céntrica calle Reina, pero no duré mucho, sólo 5 meses. Jajajaja

¿Y eso?

Cuando me viste, me dijiste que te parecía conocido. Y así es, mira qué pequeño es el mundo. Yo fui alumno del shifú (Maestro Artes Marciales chinas), Roberto Vargas Lee desde los 11 años, y decidí quedarme de profesor en la Escuela Nacional de Wushú (disciplina que combina la exhibición y el deporte de contacto, derivado de las artes marciales de China).

Yo sabía que un chinito tan lindo como tú, yo no podía olvidarlo, le dije, y fue entonces que Favio se levantó y me abrazó; un momento muy bonito y emotivo.

¿Cuántos años estuviste en la escuela con Robertico?

Pues ahí me mantuve 5 años, en mi doble función de profesor y miembro del equipo nacional de Wushú. Si hace poco te hablé del profe Diovelis y lo que repercutió en mi vida, puedo afirmarte que las artes marciales y en especial, la labor de Vargas Lee, me educaron, me disciplinaron, me dieron la constancia que se necesita en la vida para triunfar.

¿Mantienes relación con Vargas Lee?

Muy buena. Su mano enérgica, de hierro, me han ayudado a sortear todos los obstáculos. Le recomiendo a todos, de cualquier edad, la práctica del Wushú, Qigong de salud, Daoyin Yang Shen Gong, Lian Gong Shi Ba Fa, que son técnicas asiáticas de ejercicios terapéuticos y gimnasia terapéutica para mejorar posturas. Nadie se imagina lo bueno que resultan.

¿Y cómo llegas a Estados Unidos?

En el 2009, mi mamá logró llevarme a Ecuador a través de una carta de invitación; menuda escuela lo vivido en esa tierra: Fui mesero de un restaurante en Quito, la capital, donde me maltrataban; después incursioné en el modelaje.

Estaba solo porque mi mamá tuvo que regresar a Cuba. Mi sueño de ser modelo se esfumó pronto pues trabajaba a tiempo completo en una agencia de turismo, donde estuve 3 años. Traté de legalizarme y no pude. Ecuador no es fácil para los cubanos, y es que, lamentablemente, muchos cubanos nos han hecho quedar mal, muy mal.

¿Y sin documentos, cómo pudiste trabajar en la agencia de turismo?

Contrario a otros trabajos en los que estuve, me trataban muy bien, y a pesar de ser un indocumentado laboré mucho, me gané dignamente mi dinero e hice lo que miles de cubanos han hecho, andar el continente, pasar la selva, atravesar ríos revueltos, ser testigo de los horrores vividos en personas que como tú tenían sueños, anhelos, quimeras.

Algunos quedaban rezagados, los dejabas de ver; eran engañados por coyotes, se les acababa el dinero y los dejaban abandonados. ¡Te imaginas ese sufrimiento!

El bello rostro de Favio se contrae, no importa la música reinante en aquel club, no importa el bullicio, las parejas bailando, la alegría en esos jóvenes ajenos a nuestra charla. ¡Importa la tristeza en sus ojos achinados que reflejan tanto dolor, tan malos recuerdos!

Traté de romper aquel silencio que me conmovió porque mis 2 hijos mayores, sin yo ni siquiera imaginar, hicieron los mismo hace ya varios años y sus historias parecen réplicas a la narrada por este muchacho.

Bueno y al fin, ¿cómo logras entrar a Estados Unidos?

Primero déjame decirte que en México estuve preso hasta que pude entrar por la frontera de Mc Kalle, en Texas. Me uní a otros dos cubanos, a los que agradezco pues yo no tenía un centavo y gracias a ellos llegué a Miami, en un largo viaje donde todos hablaban Inglés y yo no.

Ya en Miami ví los cielos abiertos, al menos para comunicarme en sspañol, pero el comienzo fue muy dramático; con decirte que la primera noche dormimos frente a un cementerio, en plena calle. Al otro día, un buen samaritano nos prestó un celular para llamar a Cuba y que nos pusieran en contacto con un conocido en la Ciudad del Sol.

Oye, no te pongas bravo pero me cuentas una novela de terror.

Pues sí, la misma que viven muchos de nosotros que venimos al pecho

¿Quién finalmente les tiró el cabo?

Se apareció a las dos horas una muchacha, que también estaba recogida a la buena de Dios, y allí estuvimos tres meses hasta recibir la ayuda del gobierno norteamericano y así nos pudimos independizar. Juntos alquilamos un piso y lo primero que yo hice fue matricular en una escuela de Inglés.

Tuve que salir de Miami rápidamente, rentas muy elevadas, trabajos mal pagados. Decidí probar suerte en otras latitudes y me trasladé hasta Salt Lake City , capital del estado de Utah.

Ya sabías el inglés suficiente para abrirte un camino porque por esa bella región sí se habla ese idioma mayoritariamente. Gracias a eso pude trabajar en dos hoteles de la misma compañía: Littel y Grand America, en ambos casos limpiando habitaciones( house keeper). Eso fue en 2012. En ese trabajo estuve 8 meses.

Me sirvió de mucho, pues me abrió el horizonte de mi inglés, de aprender a comunicarme, escuchaba música local. Así, a los 22 años, salto de Utah para Las Vegas, repleto de optimismo y decidido a darme a conocer como modelo.

¿Y lo conseguiste?.

No de inmediato; empecé limpiando habitaciones de hotel, pero pude firmar un contrato, el primero, con la agencia de modelaje ´Best Agency´ en ese mismo 2012. Fue así que me convertí en un modelo profesional pues esa agencia busca talentos; hay cantantes, actores, artistas de circo, bailarines.

Modelé para compañías de maquillaje y ropa, intervine en pasarelas para diseñadores nacionales y extranjeros; recibí una mención en el afamado concurso ´Las Vegas Fashion Week´ que me dio el pase para la reconocida agencia Envy Model.

Iba consiguiendo mi sueño, el trabajo me era fácil, recibes buen salario, compartes con personas del primer mundo, era aceptado, pero yo quería más, mi anhelo era cantar.

¿Desde cuándo te gusta cantar?

Desde la Escuela de Instructores de Arte, donde me motivó mi primera novia, Yaima, quien ya casada y con dos hijos anda de gira por Europa. Fíjate si era buena.

En aquellos tiempos aspiraba a ser un cantante pop, admiraba a Alejandro Fernández, David Bisbal y Luis Fonsi. Tenía la fantasía de ser como ellos.

Así las cosas, y como modelaje y canto se pueden llevar al unísono, eché para adelante mis dos pasiones. Mediante internet me contacta el organizador de los eventos Mr. USA y Miss Texas US y me propone competir en el primer certamen como candidato a ser el modelo que representara al estado de Nevada.

Y tu status legal, ¿ya eras residente?

Sí, ya lo era. Me acogí a la Ley de Ajuste cubano. Ya soy ciudadano estadounidense.

¿Y qué pasó con el concurso?

Lo gané, año 2013, lo que me valió para seguir trabajando en esa franquicia con el mexicano Jonathan González. En el 2014 hice el oppening del Miss Texas, sin haber tomado parte en un espectáculo de esa magnitud, y quizás esto fue el punto de partida de un camino que me condujo a Leandro Mena, que hoy día es uno de mis productores.

¿Cómo te quedó el Miss Texas?

“Para ser la primera vez que cantaba y hablaba en público, muy bien. Fíjate que aún me mantengo haciéndolo y ya tengo 29 años. Además de cantar, formaba parte del jurado y, créeme, mis decisiones era muy bien recibidas por mis compañeros.

A partir de ahí, el modelaje pasó a un segundo plano y prioricé el canto.

¿Quién es tu maestro actual?

Maestra. La profesora estadounidense Heather Kefalat, 40 años de experiencia como cantante; es una figura dentro de la música country, rock y pop, aunque nunca se dedicó a ser una estrella. No le interesaba.

¿Qué registro tienes?

Soy tenor. Ella me ha clasificado y adiestra mi voz día a día; me enseña dicción, vocalización, ejercicios de respiración. Es mi vocal coach.

¿Compones porqué te niegas a cantar a otros autores?

Para nada, pero en este inicio mi productor musical Leandro Mena me aconseja que haga mi primer álbum con mi música: "Corazón en construcción", que está acompañado por un vídeo clip dirigido por otro cubano, el joven realizador Jenys Peña Leyva. Estoy contento con eso.

Recomienda alguna de tus canciones para los lectores de CiberCuba, por favor.

Nada más que esté el disco te obsequio uno. "Me perdiste" fue mi primera producción, la que canté en el oppening del 2014 del que ya hablamos. Tuvo una muy buena aceptación, por lo que me he aventurado a adentrarme en esta carrera sin límites de emoción.

¿Qué haces en este momento?

Voy por mi segundo video clip, organizo un show en un casino de Las Vegas y trabajo en Fashion Industry. Compongo nuevas canciones, y las ya escritas están siendo bien asimiladas: Para alcanzarte, Más, Tú y yo, Ahí nos vemos,Acércate a mi corazón y Dame una razón.

Todos difundidos por las emisoras locales de Las Vegas y en toda Nevada. Recuerda que aquí hay una gran población latina así como un buen número de emisoras y canales de televisión.

Has cumplido varios de tus sueños. Aquel muchacho veinteañero que atravesó la selva sudamericana, se enfrentó a los peligros de un tortuoso camino y llegó a Las Vegas, se abre paso. ¿Tu quimera, tu propósito, tu meta?

 Consolidarme como artista, como cantante. Quiero un hijo, una familia, ayudar a la de Cuba, traerla si es posible. Para ello sólo me queda algo: Trabajar…¡y duro! Y seguramente que lo conseguiré.

Nos despedimos; el para seguir su labor de esa noche, yo, convencida de que el guapo joven que había entrevistado llegará a donde quiere. Talento y decisión le sobran.

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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