María y Estefan Foto © Cortesía de la entrevistada

Niño cubano lleva cuatro años sin derecho a educación y salud pública porque nació en Venezuela

María Mercedes Martínez Fuentes no ha logrado que su hijo, nacido en Venezuela, obtenga la ciudadanía cubana luego de cuatro años de intentar iniciar los trámites en la Isla. La mujer está desesperada porque el pequeño no tiene acceso a la educación y a la salud pública en la nación caribeña. 

Lo primero que asume es su responsabilidad por haber llevado al pequeño Estefan a Cuba con una visa de turista, después de dar a luz en Venezuela en 2015. No obstante, se pregunta hasta cuándo tendrán que sufrir por ello, cuando quien paga las consecuencias es el menor.

Pasaporte de Estefan / Foto: Cortesía de la entrevistada

En 2011 ella viajó a Venezuela como parte de la misión deportiva Barrio Adentro. Allí conoció al que luego sería el padre de su hijo. Regresó a Cuba con excelente evaluación por su desempeño y años después volvió a la nación suramericana invitada por su novio.

En 2014 quedó embarazada, gestación que fue particularmente difícil porque un año antes había sido diagnosticada con cáncer de tiroides y recibido tratamiento con yodo radioactivo.

Estefan en Cuba / Foto: Cortesía de la entrevistada

Cuando regresó a Cuba, cumpliendo el periodo establecido para no perder la ciudadanía, intentó iniciar los trámites de avecindamiento para darle a su hijo la nacionalidad cubana.

"Estuve en el consulado de Cuba en Venezuela porque para traer a mi hijo necesitaba una visa y un permiso del padre. Me entrevisté con el vicecónsul, le pregunté por qué una visa de turista si era mi hijo y me explicó que en Cuba después podría resolver el problema con un cambio de clasificación migratoria", asegura.

Nadie le explicó que para darle la ciudadanía cubana a Estefan iba a requerir que la partida de nacimiento de su pequeño estuviera inscrita y legalizada. María viajó a Cuba con ese documento tal y como se lo dieron en el registro en Venezuela.

María y Estefan en Cuba / Foto: Cortesía de la entrevistada

Estefan Gabriel Castro Martínez nació del vientre de María Mercedes Martínez Fuentes, una mujer cubana, filiación que no da lugar a duda alguna y que es refrendada por el artículo 76 del Código de Familia cuando expresa que la maternidad quedará probada por el hecho del parto y de la identidad del hijo.

A él la ciudadanía le corresponde por nacimiento, como lo estipula el artículo 34 en el inciso C de la norma constitucional de Cuba, que reconoce como tal a los nacidos en el extranjero de padre o madre cubanos, previo cumplimiento de los requisitos y las formalidades que la ley señala.

No obstante, el artículo 13 de la ley del Registro del Estado Civil en Cuba establece la obligatoriedad de que las certificaciones literales relativas al estado civil expedidas por autoridad extranjeras, para que surtan efectos en Cuba, necesariamente tienen que pasar por la cadena de legalización previamente establecida. Esto ha llevado a que Estefan aún no pueda ser un ciudadano cubano.

María y Estefan en Venezuela / Foto: Cortesía de la entrevistada

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Las consecuencias del desconocimiento se pagan bien caro. María lo sabe. El juego se le "trancó" cuando inició el proceso de avecindamiento.

"Aquí ese documento no tiene validez", asegura y añade que su mayor preocupación es la escuela. "No puede ingresar ni a ella ni a las vías no formales porque a los efectos es un ciudadano venezolano y no cubano". Septiembre de 2020 se acerca y teme que su pequeño no pueda iniciar los estudios.

El tortuoso camino de María para demostrar –o que se reconozca– que su hijo es un ciudadano cubano inició en la oficina de inmigración Santa Cruz del Norte, de donde es su familia.

"Allí, la oficial Itchy me explicó que el trámite de avecindamiento requiere varios documentos, entre ellos el certificado de nacimiento apostillado, autentificado, en mi caso, en la embajada de Cuba en Venezuela. Lo otro es un autorizo del padre, firmado y legalizado ante un notario y legalizado en la embajada, pues es el instrumento legal que respalda la realidad de que soy una cubana que tuvo un hijo en otro país".

En Santiago de Cuba las diferentes oficinas de atención a la población del gobierno municipal y provincial le han visto ir y venir, tampoco en las diferentes sedes del Partido Comunista le han dado respuesta, "porque supongo que no sepan qué hacer en casos como el mío".

"En seguridad social no me han podido ayudar en cuanto a los alimentos porque él no es cubano; en inmigración me atendieron las oficiales Ivet y Ofelia, me escucharon cuando expliqué que yo no puedo viajar a Venezuela porque no tengo solvencia económica y la visa se me venció", explica.

María también asegura que el padre del niño en dos ocasiones ha intentado tramitar los papeles en la embajada de Cuba en Venezuela.

"La persona encargada de la embajada le dijo que él no podía porque no es ciudadano cubano, que ese era un trámite que solo podía hacerlo la madre que era la ciudadana cubana. Y yo no puedo viajar a Venezuela porque no tengo dinero para eso", señala.

La historia de la gallina y el huevo fue puesta en tela de juicio y cuestionada por las oficiales de inmigración, "me dijeron que no creía que eso había sido así. Me pidieron el teléfono y me dijeron que iban a averiguar sobre ese hecho y que me notificarían".

María no recibió respuesta jamás. Pero, como era la necesitada, volvió a buscar a las oficiales.

"Me notificaron que efectivamente era como yo decía, que eran requerimientos consulares y que el papá no podía hacer los trámites", indica.

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Luego de vivir un año en Cuba, el niño presentó una parálisis parcial de la cara. La mujer habló con el oficial de inmigración que llevaba el caso y este le dijo que fuera al hospital para que el pequeño recibiera los primeros auxilios.

"Le dieron vitaminas, esteroides, etc., a los 10 días le tocaba fisioterapia, y ahí fue donde se 'trancó' el dominó otra vez", cuenta.

"Le tuve que contar a la doctora lo especial de su caso, y ella me dijo que no podía tocarlo ni autorizar que ningún fisioterapeuta le hiciera ejercicios. Entonces tuve que ir al consulado de Venezuela en Cuba y me entrevisté con el cónsul William".

"Le expliqué que mi hijo mientras estuviera aquí en Cuba y no tuviera el avecindamiento aprobado iba a seguir siendo venezolano y ellos respondían por lo que le pasaba y le comenté mi situación de insolvencia. Él me dijo que me calmara que regresara a Santiago de Cuba porque iba a activar un convenio que existe entre el consulado y el Ministerio de Salud Pública de Cuba".

"A los dos días de estar en Santiago me llamaron y me dijeron que fuera a la dirección provincial de salud y que buscara al doctor Guillermo Mora, donde había una resolución del ministro que autorizaba la atención gratuita de mi hijo mientras pasara este período de parálisis y el seguimiento ulterior, porque ni las vacunas le ponían en mi área de salud… él completó su esquema luego de tener la resolución en mis manos", reconoce.

Autorización del Ministerio de Salud Pública / Foto: Cortesía de la entrevistada

Al ser un niño inmunodeprimido, con tratamiento médico, son bastantes frecuentes las visitas a los centros asistenciales de la ciudad donde, aunque a veces se cuestiona tal resolución, sigue recibiendo atención. Pero, ¿hasta cuándo? Esa es la pregunta que esta madre se hace.

"Cada vez que voy al médico tengo que enseñar la resolución, y su texto está sujeto a dudas. Siempre verifican si está vigente o no, pero al final siempre me lo atienden. Y yo con el corazón en la mano, y todo porque no es cubano, aunque es mi hijo", dice.

A María le preocupa que pase el tiempo, que él deje de ser un niño y que alguien ponga en duda la validez de tal resolución. 

María y Estefan en Cuba / Foto: Cortesía de la entrevistada

El mayor desvelo de esta madre es la educación de su pequeño.

"En el mes de marzo de 2019 viajé a La Habana, al Ministerio de Educación, y aunque solo me atendieron por teléfono, la persona a cargo del departamento de relaciones internacionales me dijo que no entendía por qué si era de Santiago de Cuba estaba ahí en el ministerio, en la capital, porque desde el mes de octubre en cada provincia hay una persona con potestad para escucharme y darme respuesta".

"La persona en Santiago de Cuba se llama Ramona. Con ella hablé y me dijo que me llamaría cuando tuviera respuestas del ministerio. Nunca lo hizo".

"La encargada argumentó que no me podía atender, que estaba muy ocupada y que el niño no tenía edad escolar, que esperara a que tuviera cinco años".

También le aclaró "que aun cuando ella autorizara su incorporación al sistema educacional, la situación de él era insostenible pues cómo iba yo a garantizar las demás cosas, que pensara este año en viajar a Venezuela. Le conté que no tenía dinero ni forma de viajar y me dijo: bueno, mamá, no tengo más tiempo. Y me colgó”, comenta María. 

En Santiago de Cuba, ciudad donde reside, ha ido a cuanta oficina ha encontrado o le han recomendado. En La Habana, además de las antes mencionadas, también ha acudido a la UNICEF, le ha escrito cartas al Consejo de Estado, y ya por último al presidente Miguel Díaz- Canel a su cuenta en twitter…

"El 5 de diciembre de 2018 me animé a escribir al Consejo de Estado, en pleno ejercicio de mis derechos, y recibí respuesta como a los 10 días. Fue a mi casa una persona que me llevó en un carro a inmigración y hablé con el Mayor Montero. En el inicio de la entrevista me preguntó que cuáles eran mis pretensiones y le respondí que simplemente necesitaba orientación y que el papel así lo explicaba".

Carta de María al Consejo de Estado / Foto: Cortesía de la entrevistada

"Supe por él que en Santiago de Cuba hay otros casos como el de Estefan y que hay una persona en La Habana que es quien debe autorizar esos casos excepcionales, que le diera mi teléfono que me avisaría". 

María nunca ha podido saber quién es esa persona ni cómo localizarla. "He llamado sistemáticamente y durante varios meses y siempre recibo la misma respuesta «la persona no ha autorizado»".

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El desespero de una madre es una de las fuerzas más poderosas que existen en la tierra: es tierna y devastadora a la vez. Cuando menos, su dolor debe ser atendido y recibir una respuesta honesta. 

La insolvencia económica le impide viajar a Venezuela. El consulado cubano en esa nación no admite otra solución, como un poder legal a nombre del padre del niño o de otro cubano.

Aunque el origen del problema es su error por desconocimiento y la incorrecta orientación por parte del consulado de Cuba en Venezuela, ella solo busca resolver la situación de un niño que debería ser cubano, o al menos que el estado le garantice de alguna manera el acceso a la educación y a la salud.

Documento de Estefan en Cuba / Foto: Cortesía de la entrevistada

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José Roberto Loo Vázquez

Periodista de graduación, y fotógrafo de pasión, dos historias que se entremezclan y atrevidamente me hacen llamarme fotoreportero. Si sumamos mi amor, por la ciudad de Santiago de Cuba, no es difícil entender mi preferencia: fotoreportero que gusta resaltar su urbe natal, la “tierra caliente”.

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