José Martí Foto © Wikimedia Commons

Abdala, más de un siglo y medio muriendo por Cuba

El 23 de enero de 1869, José Martí publicó su poema épico-dramático Abdala. Salió impreso en el único número del periódico La Patria Libre y a pesar de lo que nos hacen creer los historiadores, esto no fue un suceso en La Habana.

Martí fundó su “semanario democrático” siendo un adolescente. Esta es la razón que verdaderamente conmovió a Cuba mucho tiempo después, la profundidad de pensamiento de un joven que se negó a dejarse embobar por la banalidad de la vida cotidiana.

Abdala fue “Escrito expresamente para la Patria”. Se publicó acogido a las oportunidades que ofrecía la Ley de Libertad de Reunión e Imprenta aprobada por el capitán General Domingo Dulce, aprobada en enero de 1869 y suprimida en mitad del mismo año.

Es un drama en el que a través de la métrica del verso Martí expresa su rechazo a lo impuesto, a la opresión, para ponderar el sentimiento de la verdad profunda, el deseo de la libertad.

Se desarrolla en el antiguo territorio africano de Nubia, cuya existencia fue real. El joven guerrero Abdala se enfrenta al conflicto de la amenaza a la libertad de su tierra por parte de un ejército árabe. En la batalla Abdala muere justo al momento en que vence.

Fue la primera gran declaración de intenciones de José Martí sobre la renuncia a su vida privada y a los placeres que en ella puede ofrecer la paz, para consagrarse a una misión histórica y social que pasa necesariamente por la guerra.

Entender que un hombre se apreste a la muerte, por salvar su Patria, es un concepto difícil de encajar para la mayoría de los lectores e historiadores. Quizás por eso ha costado tanto comprender a Abdala en su conflicto más profundo y en lugar de enseñarnos a respetar su decisión nos han hecho tragar trozos del poema hasta asentar en nuestras cabezas que la patria se defiende con la sangre, como si todos fuéramos capaces de dar la vida con placer.

Avanzar hacia la muerte como Abdala no es el único camino posible para los cubanos. La sociedad ha cambiado y existen otros modelos igual de honorables para defender y contribuir a engrandecer la Patria.

En cuanto a Martí, vivió y murió siendo consecuente con sus ideas. No es un don reservado a todos. 

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Gretchen Sánchez

Periodista en CiberCuba. Doctora en Ciencias por la Universidad de Alicante, España. Lic. en Estudios Socioculturales, Cuba.

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