Riomar, La Habana Foto © CiberCuba

Riomar, el mayor ejemplo de la desidia en Cuba

En La Habana hay miles de edificios depauperados que están habitados. Lo que rara vez se ve es un edificio moderno y vacío, en uno de los barrios más elitistas de la capital. Este es el caso Riomar.

Se encuentra en la calle 1era entre Cero y A, reparto Miramar. Siempre que lo veía me preguntaba, con tanta gente sin casa, ¿por qué no vive nadie ahí?

La construcción es de 1957 y fue un proyecto del arquitecto Cristóbal Martínez Márquez. Su primer dueño fue la Compañía Mercantil “Propiedad Horizontal Miramar S.A.”.

Riomar / CiberCuba

Riomar fue concebido como un edificio de propiedad horizontal, de aquellos en que la gente compraba su apartamento antes de que estuviera construido. Los detalles de interior dependían de los gustos de cada dueño.

Era un edificio elegante, con 11 pisos de apartamentos, vestíbulo, recepción, buzones para la correspondencia, pizarra telefónica, salones de fiestas, dos piscinas, 6 ascensores y plaza de parqueo para cada uno de sus más de 200 apartamentos, entre otras comodidades.

El mantenimiento del edificio generaba empleos, pues tenía servicios incluidos por los que sus propietarios pagaban una mensualidad. Así fue hasta que en 1960 se aprueba en Cuba la Ley de Reforma Urbana.

Quienes eran propietarios y abandonaron el país, perdieron sus apartamentos. Pero curiosamente esta comunidad nunca fue entregada a los humildes. Se declaró zona congelada y los apartamentos vacíos fueron ocupados por “técnicos extranjeros”.

Se alojaron chilenos, rusos, alemanes, búlgaros, checos y profesionales cubanos de mucho prestigio en el interior del país que venían a la capital a ocupar puestos importantes en el gobierno.

Sin embargo, según una entrevista realizada por Havana Times a una residente de este edificio, esos cubanos solo representan a 4 de las 14 familias que actualmente viven en este edificio en ruinas.

La empresa Cubalse era la dueña del edificio. En el 2001 hicieron un intento de restaurarlo para construir oficinas. Ese pretexto fue usado para concentrar a los propietarios en uno de los bloques del edificio.

Sin embargo, una vez lo lograron, no tenían presupuesto para cometer semejante obra. En el 2009 el gobierno cubano reestructuró Cubalse y no queda claro en manos de quién quedó esta edificación.

Actualmente los propietarios que continúan habitándola tienen documentos de apartamentos que no son los que viven.

Esto obliga a las familias a permanecer en el edificio. No pueden restaurarlo con sus salarios, ni vender sus apartamentos, ni permutarlos. Están atadas sus vidas a las ruinas de un inmueble que cada año el mar corroe más profundamente.

Riomar fue víctima de la desidia del gobierno cubano. No pudieron ocuparlo totalmente nunca. Tampoco pudieron entregar los maravillosos apartamentos a sus cuadros porque sería un escándalo que habitaran un edificio con piscina en el barrio más caro de La Habana.

No podían convertirlo en hotel, porque estaba diseñado para ser el hogar de 200 familias. Prefirieron dejarlo morir en una egoísta actitud de "si no eres mío, no serás de nadie".

Todavía lo veo resistir el tiempo y los embates del océano. Riomar es la "máquina de habitar de Le Corbusier" en La Habana y el mayor ejemplo de la desidia en Cuba.

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Gretchen Sánchez

Periodista en CiberCuba. Doctora en Ciencias por la Universidad de Alicante, España. Lic. en Estudios Socioculturales, Cuba.

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