Santiago Feliú Foto © Cubadebate / Iván Soca

58 años cumpliría hoy Santiago Feliú, paradigma de rigor artístico e inconformidad

Autor de canciones inolvidables como Para Bárbara, que interpretó primero Silvio Rodríguez, Vida y Ay, la vida, Santiago Feliú era tal vez el más gregario o el más popular entre los integrantes de la llamada Generación de los Topos, o Novísima Trova, porque cantaba lo mismo con Noel Nicola, su hermano Vicente Feliú, y Silvio Rodríguez, que algunos jóvenes trovadores mucho menos conocidos.

Grandes cantautores extranjeros como Luis Eduardo Aute, Fito Páez, Ismael Serrano o León Gieco también compartieron escenario con este artista no solo talentoso, sino también inmensamente generoso a la hora de reconocer el talento ajeno, y por ello cantó no solo temas propios, sino también de Joan Manuel Serrat o Mike Porcell.

Santiago tenía prestigio de ser el mejor guitarrista entre los cantautores de su generación. Y ello se sabía desde los encuentros en la Casa del Joven Creador, donde solía presentarse, muy joven, junto a sus colegas de generación y “cómplices” Carlos Varela, Gerardo Alfonso, Frank Delgado, Anabel López, Xiomara Laugart, Alberto Tosca y muchos otros.

Fundamentalmente influido por Silvio, de quien se consideró aprendiz en términos formales, también lo marcaron otros cantautores amigos de su hermano, y le debía muchísimo tanto a la música clásica de Betthoven y Vivaldi, como a Juan Formell, y a músicos de rock como Cat Stevens y Bob Dylan.

El aporte fundamental de las canciones de Santiago Feliú proviene de la singularidad de una guitarra tocada con la zurda, y de elevar estéticamente la complejidad del acompañamiento con guitarra, más en relación con el texto, pues la generación anterior se consagraba sobre todo en este último.

En términos temáticos, las canciones de Santiago Feliú, las mejores, hablan de amor, del amor feliz y del desamor, del sentido que la vida pudiera o debiera tener, además de la crítica a la guerra, al paso del tiempo visto como involución, o la crítica abierta a procesos políticos de derecha y de izquierda como se percibe en La ilusión, Rocanrolito de Fulanito y Menganito o En este barrio.

Entre sus mejores discos se cuenta Vida (1986); Para mañana (1988); el disco de estudio Náuseas de Fin de Siglo (1991), regrabado en vivo tres años después; Ansias del Alba (junto con Vicente Feliú) (1997), Futuro Inmediato (1999) y Santiago Feliú en Vivo (2000).

En 2002, al borde de los cincuenta años, y en plena madurez creativa, Santiago presenta dos discos: Entre Otros, junto a Santiago Feliú, y Sin Julieta, donde se incluyen algunas de sus más nostálgicas y hermosas canciones. También hay varias en su última producción, que se tituló Ay la vida, y apareció en 2010.

Santiago Feliú falleció, sorpresivamente de un infarto cardiaco, el 12 de febrero de 2014 a causa de un infarto. Desde entonces, es recordado sin falta por un público adicto a sus canciones, y también admirador de su imagen de rebelde con causa.
 

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Joel del Río

Joel del Río. Periodista, crítico de arte y profesor. Trabaja como redactor de prensa en el ICAIC. Colabora en temas culturales con algunos de los principales medios en Cuba. Ha sido profesor en la FAMCA y la EICTV, de historia del cine y géneros cinematográficos.

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