Carlos Fernández de Cossío Foto © Screenshot

Reelección de Trump sería "un escenario muy negativo", dice diplomático cubano

La reelección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos sería el peor escenario posible para Cuba, aseguró Carlos Fernández de Cossio, diplomático cubano a cargo de las relaciones con Washington, en declaraciones a la agencia AFP.

"Si los republicanos ganan sería un escenario muy negativo", dijo textualmente Fernández de Cossío a la agencia francesa. "Significaría al menos una continuación de la política de agresión contra nuestro país".

Durante la actual administración republicana, el presidente Donald Trump ha aumentado las sanciones comerciales, cancelando o suspendiendo muchos de los acuerdos hechos durante el mandato del ex presidente demócrata Barack Obama.

En 2019, Trump firmó más de 80 sanciones, con el objetivo de obstaculizar el suministro de petróleo venezolano a la isla y desalentar las inversiones extranjeras en la isla. También autorizó un inciso de la Ley Helms-Burton que da luz verde a las demandas de indemnización en los tribunales estadounidenses contra empresas que han lucrado con propiedades nacionalizadas después de la Revolución.

La reciente pandemia de coronavirus ha empeorado la situación social de millones de cubanos en un país que ya padecía una escasez crónica de alimentos y combustible.

El gobierno cubano acostumbra a culpar al embargo comercial y la política norteamericana de todos los males que se padecen en la isla.

Trump dirigió un mensaje el miércoles a la comunidad cubana en Florida, un estado clave en las elecciones estadounidenses de noviembre, en el que criticó al "régimen tiránico de Cuba" y afirmó que los cubanos merecen un gobierno "que promueva las libertades individuales, los derechos humanos básicos y las oportunidades para prosperar.

Por su parte, La Habana calificó la reciente designación del senador Marco Rubio para el Comité de Inteligencia del Senado como una "mala noticia para el Gobierno de Cuba", y se refirió al republicano como "enemigo conocido, confeso y comprometido, de Cuba".

"Es una persona conocida por la manipulación política y los intereses políticos a la hora de actuar... conocido por filtrar información que ha obtenido de manera privilegiada”, dijo el pasado jueves Fernández de Cossio, a la agencia Associated Press, si aportar mayores detalles.

Esta vez, el mismo Fernández de Cossio ha asegurado a AFP que un segundo mandato de Trump sería aún peor que el primero porque mantendría a "personas con una trayectoria anticubana" en "puestos importantes dentro del gobierno, en las estructuras del Departamento de Estado o en el Consejo de Seguridad Nacional".

A pesar de la creciente hostilidad por ambas partes, que ha provocado diversos rumores sobre una ruptura definitiva de relaciones diplomáticas, el funcionario aseguró que "Cuba no tiene interés en una ruptura de las relaciones con Estados Unidos", aunque insistió en que la nación isleña estaría "lista" si eso sucediera.

Fernández de Cossio afirma que la administración Trump está "obligando a los funcionarios, algunos de ellos con una larga carrera, a mentir abiertamente, que es lo que está sucediendo con los funcionarios del Departamento de Estado e incluso con la embajada aquí en La Habana".

Fernández de Cossio dice que "no necesitamos expulsarlos", en lo que parece una referencia a la Encargada de Negocios de EE. UU. en La Habana, Mara Tekach, la única funcionaria con perfil visible de la actual Embajada norteamericana, que ha hecho frecuentes críticas al gobierno cubano por su comportamiento con la disidencia y sus sistemáticas violaciones de los Derechos Humanos.

La relación entre ambos gobiernos ha sido puesta a prueba luego de que el pasado 30 de abril, un inmigrante cubano, que estaba en tratamiento psiquiátrico, disparase contra la embajada cubana en Washington sin causar víctimas.

Aunque fue detenido de inmediato, La Habana dice que no ha recibido ninguna comunicación oficial de Washington sobre el caso y ha acusado a la policía estadounidense de "complicidad" en lo que describe como un acto de "terrorismo".

Sin embargo, poco después del incidente el gobierno de Estados Unidos ratificó su responsabilidad en la seguridad de las sedes diplomáticas en su territorio y condenó el ataque perpetrado contra la embajada de Cuba. "Cumpliendo con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas [de 1961], nos tomamos en serio nuestra responsabilidad de proteger las instalaciones de la misión contra intrusos, daños y amenazas", declaró un alto funcionario del Departamento de Estado.

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