Los Picapiedras, Central Nuclear Juraguá, Cienfuegos Foto © Captura de vídeo, Cubanet

Cubanos se ganan la vida con las ruinas de la inacabada planta nuclear de Juraguá

Los Picapiedras, es como se hacen llamar unos cubanos que se buscan el pan de cada día rompiendo rocas y extrayendo fragmentos de metales entre los escombros de una planta nuclear en Cuba.

En la entrada de la Bahía de Cienfuegos, visibles desde distintos lugares de la ciudad, se alzan las ruinas de la Central Nuclear Juraguá, uno de los mayores fracasos de la Revolución Cubana. La planta nuclear de Juraguá fue un proyecto capitaneado por Fidel Castro Díaz-Balart. Estaba inspirado en otras centrales nucleares rusas como la de Chernobyl e incluyó la construcción de una Ciudad Nuclear a su vera.

En esta planta se pretendía colocar dos reactores nucleares de 440 megavatios. El primero de ellos sería capaz de suministrar más de 15% de las necesidades energéticas de Cuba. Esto suponía grandes beneficios para un país dependiente del petróleo.

Sin embargo, en 1992 con la caída del campo socialista el proyecto dio al traste y Fidel Castro Díaz-Balart fue destituido por su propio padre. El plan de desarrollo previsto para la región fue anulado y la población residente en la Ciudad Nuclear quedó varada en medio de la nada, mirando a Cienfuegos, al mar y al monte.

Algunas personas cambiaron de actividad profesional, otros nunca pudieron superar la crisis psicológica de haber desperdiciado tantos años de estudios en universidades rusas, sucumbieron al alcoholismo, a la desidia y terminaron olvidando lo que eran.

Muchos ciudadanos no se rindieron e hicieron de las ruinas una forma de obtención de ganancias, en un territorio donde no ha existido la capacidad para reorientar el talento de la gente y generar ingresos y desarrollo desde otras perspectivas, como se puede apreciar en el audiovisual realizado por Cubanet que acompaña este texto.

La inacabada construcción se convirtió, así, en el sustento de algunos residentes de la región.

Los picapiedras existen en diferentes lugares de Cuba. Unas veces van arrancan mármoles de las mansiones abandonadas, también producto de la desidia de la Revolución; otras, van fragmentando mosaicos, azulejos antiguos o acaparando trozos de bronce de tuberías viejas.

Así sobreviven y mantienen a sus familias, con niños que ya no sueñan con la física, ni con ir a las renombradas universidades rusas; con mujeres que desdeñan el valor de la ciencia y se centran en motivos banales para despertarse mañana.

Había poco en Abreus antes de la Ciudad Nuclear de Juraguá, antes de que se sembrara la ilusión del gran desarrollo. Tenían algo de ganadería, comercio y buena agricultura, pero poco queda de todo eso. Ahora solo quedan piedras y desengaños.

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Gretchen Sánchez

Periodista en CiberCuba. Doctora en Ciencias por la Universidad de Alicante, España. Lic. en Estudios Socioculturales, Cuba.

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