Osvaldo Lester López Miranda y certificado que acredita su condición médica Foto © Captura de video de YouTube

Enfermo mental en Cuba es condenado a un año de prisión por no usar nasobuco

Un joven cubano con un padecimiento mental fue condenado a comienzos de abril pasado a un año de privación de libertad por andar sin mascarilla protectora en la vía pública.

Osvaldo Lester López Miranda fue imputado por un delito de propagación de epidemias, luego de un proceso jurídico del que su familia no tuvo ningún conocimiento, pese a que semanas antes habían denunciado su desaparición ante la policía.

“La policía lo cogió en La Habana. No me avisaron y yo había hecho la denuncia por familiar perdido en la oncena estación, aquí en San Miguel del Padrón. Lo queríamos ingresar y estábamos esperando a la ambulancia que nunca llegó a recogerlo”, relató a la agencia Cubanet el padre del prisionero, Osvaldo López Monteverde.

“A nosotros nunca nos avisaron de que le iban a hacer juicio, nosotros nunca hemos visto un abogado. Cada vez que yo iba a una estación, me buscaban en la computadora y me decían que le habían echado un año de privación de libertad por andar sin nasobuco en la calle”, añadió.

Osvaldito, como es conocido por amigos y conocidos, vive solo. Es huérfano de madre y fue criado por su abuela, que falleció hace unos años. Su padre es quien se ocupa de él aunque no viven juntos.

El joven no es violento ni agresivo, según sus vecinos. Su principal problema es que acostumbra a ausentarse de su casa varios días seguidos, dada su condición de paciente psiquiátrico deambulante. En cada ocasión su familia acude a la policía para tratar de encontrarlo. Así ha sucedido de manera constante durante los últimos siete años cada vez que entra en crisis.

A mediados de mes de marzo Osvaldito fue arrestado en La Habana Vieja por no llevar el nasobuco, además de andar en la calle sin camisa y sin documento de identificación.

Nadie le avisó a su padre, quien se enteró del juicio después de que este se había celebrado. Hasta el momento no posee ningún documento legal que corrobore el proceso ni que le permita apelar la sentencia del tribunal. Solo sabe que su hijo está cumpliendo una sanción de un año de privación de libertad en el Destacamento 16 de la cárcel No. 1580.

Tras ser detenido, López Miranda fue llevado a la estación policial de Cuba y Chacón, en La Habana Vieja y de ahí a la unidad conocida como El Vivac, en Calabazar.

Allí sus familiares presentaron documentos que prueban su padecimiento psiquiátrico así como los medicamentos que necesita.

Posteriormente fue trasladado a la prisión conocida como Valle Grande. Cuando supieron que estaba en este penal y acudieron a interesarse por su situación, les informaron de la condena impuesta.

Durante todo este proceso, que ya lleva más de tres meses, no han podido tener contacto con él ni con su abogado.

Osvaldo López Monteverde ha reclamado su caso al Ministerio de Justicia, el Tribunal Supremo y la Dirección Nacional de Cárceles y Prisiones del Ministerio del Interior, pero ninguna de estas instituciones le ha dado respuesta.

En una ocasión llegaron incluso a decirle que su hijo sí era capaz de comprender sus acciones y que por ello estaba bien procesado. Cuando exigió que le devolvieran los papeles que avalaban el padecimiento médico del joven, le respondieron que no los encontraban. Por ello, López Monteverde supone que no fueron tomados en cuenta en el juicio.

“Yo no pido que me lo suelten para la calle porque comprendo la situación del país con la pandemia de la COVID-19, pero espero que me lo trasladen para una institución mental”, pidió.

Este no es el primer caso de abuso policial cometido contra un enfermo mental en Cuba durante la crisis sanitaria causada por el coronavirus. En abril, un familiar de un hombre con trastornos en La Habana fue maltratado por dos policías, quienes le exigieron “con muy malas formas y golpes” que usara correctamente el nasobuco.

Los agentes iban en la patrulla 657, según reveló a CiberCuba el pariente de la víctima, identificada como Adrián, de 45 años.

El incidente ocurrió en el reparto La Catalina, de Santiago de las Vegas, en el municipio de Boyeros.

“Ese no es modo de tratar a un vecino que está enfermo, tiene un comportamiento pacífico y es querido por todos en el vecindario”, cuestionó el denunciante.

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