Hansel E. Hernández Galiano y George Floyd (d) Foto © Collage CiberCuba

Hansel, boomerang del caso Floyd

El tardocastrismo vive como un boxeador puchindrú, que se alimenta de glorias pasadas, se aferra a Kid Fidel Castro Ruz, teme a una revuelta popular y ya no le funciona el viejo manual del KGB para armar operaciones diversionistas, como la que montó este martes la agencia Prensa Latina con una entrevista a Jesse Jackson, del caucus negro de la política norteamericana y viejo aliado del castrismo.

La represión desatada este martes contra opositores, artistas, periodistas y activistas independientes -incluida la suspensión de servicios de ETECSA, actuando como brazo tecnológico de la dictadura más antigua de América Latina- revela el pánico que corroe al tardocastrismo con el fantasma de una Primavera Árabe en su imaginario represivo.

La casta verde oliva y enguayaberada no tolera el más mínimo alboroto porque en Cuba están creadas las condiciones objetivas y subjetivas de una carga espontánea para matar bribones que persisten en mantener a la mayoría empobrecida y marginada.

Un elemento con el que no contaban los matraqueros del tardocastrismo fue la manipulación del caso George Floyd en Estados Unidos, usado convenientemente por el poder para seguir agitando la mentira de la igualdad racial en Cuba, donde los negros y mestizos están sometidos desde 1959 por un poder blanco y excluyente, para el que Marthadela Tamayo es una negra de mierda, que en otros país sería esclava.

Los halalevas del tardocastrismo, incluidos los numerosos gusañeros que pueblan la plural geografía cubana, se hartaron de jalear la muerte de Floyd en Estados Unidos y ahora callan cobardemente ante la muerte de Hansel Ernesto Hernández Galiano por un disparo de un policía nacional revolucionario.

De un poder acobardado se puede esperar cualquier cosa, como esa reacción torpe y chapucera de Díaz-Canel, desempolvando  planes de desestabilización del enemigo; pretendiendo desconocer que los principales enemigos del pueblo cubano son el Buró Político del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y la casta verde oliva.

La escasez de comida, aseo y jabones es prioridad en el plan Díaz-Canel para desestabilizar al país, que ya no necesita de enemigos externos para sufrir porque con la nomenklatura que soporta se ha sacado la rifa del guanajo.

Pero asquean los gusañeros y periodistas pagados por el anticubanismo que anida en el poder torpe, que reiteran una y otra vez su indigencia moral de justificar la barbarie castrista a voz en cuello y musitar limosnas de remesas y recargas al socito que, en su día, emigró confundido por el imperio.

No hay muertos de primera y segunda clase y muchos menos negros fallecidos de izquierda y de derecha; si el tardocastrismo necesita manipular cadáveres y pieles para apuntalar su discurso, solo consigue -una vez más- desnudarse ante el mundo y los cubanos, que son pobres, pero no tontos.

Las detenciones y retenciones arbitrarias y el tejemaneje informativo con cadáveres incómodos no podrán acabar con la pobreza, la injusticia y el racismo; aunque la dictadura insista en llenar de vacío los contenidos de su programación ideológica y la prensa orgánica insista en propalar las virtudes de la calabaza de balcón y la enorme dicha de ser negro en ese mar verde oliva de coroneles playeros y medias verdades, que refuerzan la perversión delirante de un discurso miedoso, insensato y cruel.

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Artículo de opinión: Las declaraciones y opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de su autor y no representan necesariamente el punto de vista de CiberCuba.

Carlos Cabrera Perez

Periodista de CiberCuba. Ha trabajado en Granma Internacional, Prensa Latina, Corresponsalías agencias IPS y EFE en La Habana. Director Tierras del Duero y Sierra Madrileña en España.

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