La joven se identifica como Y. G. H. Foto © Cubanet

Adolescente cubana denuncia que su agresor sexual salió absuelto

Una adolescente cubana de 16 años denunció que el hombre que la había agredido sexualmente en más de una ocasión ha quedado absuelto por la justicia.

Se trata de la joven identificada como Y. G. H. para proteger su identidad, a quien Michael, de 50 años y copastor de la iglesia a la que asistía en el municipio Sandino, en Pinar del Río, la violó desde que tenía 14 años, según un reporte publicado por CubaNet.

La primera vez que tuvo lugar el incidente, Michael, quien era amigo de la familia de la menor, llegó un que esta se encontraba sola en la casa, "la llevó al cuarto, la tiró sobre la cama de espaldas, bajó su short y ropa interior, primero la forcejeó y luego la penetró con fuerzas", asegura el reporte.

El agresor le dijo a la joven: “Cállate, no te conviene decir nada”. Y así llegó a su casa en más de una ocasión, porque al ser amigo cercano a la familia sabía los horarios en que estaban los demás en el trabajo o la escuela.

De acuerdo con el testimonio de la joven, Michael la violó unas cinco veces en dos meses, y la última de esta fue poco antes de cumplir sus quince años.

Tanto Michael como su esposa son conocidos en la comunidad. El copastor tenía "prestigio en la comunidad, y atendía a los jóvenes de la enseñanza secundaria en la Iglesia”, contó Y. G. H. Incluso luego de estos sucesos, el matrimonio seguía visitando la casa de la joven.

"Al principio Y. G. H. no entendía bien lo que estaba sucediendo, no comprendía que un líder de su Iglesia la forzara a hacer algo que, según los preceptos de su religión, solo era permitido luego del matrimonio. Sólo sabía que lo que Michael le hacía no le gustaba, le proporcionaba demasiado dolor y asco. Cuando se le acababan las fuerzas para resistirse simplemente se tapaba la cara con la almohada, rechazando las peticiones de Michael para que lo abrazara y besara, mientras ella le pedía a Dios que acabara pronto. Aquellos cinco minutos, que le parecían eternos, siempre acababan cuando Michael vertía el semen en la mano, supone que para no embarazarla o dejar rastro de su crimen", relata el periodista.

Y. G. H. declaró que durante las violaciones padeció de fuertes dolores bajo vientre que apenas le permitían caminar, e incluso cuando estos padecimientos sucedían en la Iglesia, Michael y su esposa la llevaban para el hospital y allí permanecía varias horas en observación, aunque no “me permitían avisar a mi familia, decían que no era necesario preocuparlos”.

“Para mí ella lo sabía todo, sabía de lo que él me hacía y de su relación con la otra muchacha, pero lo escondía, lo ayudaba a tapar todo”, afirma la joven.

La menor se mantuvo en silencio por mucho tiempo a causa del miedo a que su padre cometiera algún acto violento como "matarlo" y a quedar expuesta ante la comunidad.

Por si fuera poco, en el pueblo se empezó a comentar que Michael también mantenía una relación con otra adolescente identificada como S., compañera de estudios de Y. G. H. Luego saldría a la luz que Michael le mostraba a la menor de 14 años videos pornográficos.

Yamily Venereo, madre de otro adolescente de la iglesia que estaba enamorado de Y. G. H., fue quien comenzó a detectar comportamientos raros, pues la menor se escondía de Michael, dejó de asistir con la frecuencia de siempre a la iglesia, y además le pareció raro que Michael se opusiera al noviazgo de Y. G. H. y su hijo, y comenzó “a hablar mal de ella para así lograr que mi hijo se apartara”, explica.

A raíz de las sospechas hacia Michael, los pastores de la iglesia le dijeron a Y. G. H. : “Sabemos todo lo sucedido”, aunque solo tenían sospechas.

No obstante, la joven decidió desahogarse y contó todo lo sucedo. 

Michael fue denunciado ante las autoridades y los miembros de la iglesia lo expulsaron de esta, siendo la segunda expulsión de este de una congregación religiosa en unos 6 años.

En el juicio realizado el 8 de julio de 2020, la jueza declaró que se habían probado los delitos de “corrupción de menores” y “violación”, y se dijo que Michael sería sentenciado a 7 años de prisión.

No obstante, luego de un mes, la familia de Y. G. H. supo que Michael quedó absuelto. Las autoridades, cuando la madre de la menor fue a cuestionar la sentencia, le dijeron que “no es lo mismo una niña de 9 años que una de 14”.

Incluso durante el juicio, según declaró Hortensia Reyes, nuera de Michael, este reconoció que mantenía relaciones sexuales con ambas menores.

Por su parte, Y. G. H. fue expulsada de la Iglesia Metodista de Sandino “porque, según ellos, los puse en tela de juicio al decir que mi agresor era copastor de esa Iglesia”, explica.

La iglesia emitió un comunicado entre los feligreses diciendo: “Todos conocemos bien con detalles, que no nos podemos hacer eco de ello por ética y sentido común, la pasada situación con Michael, Y. G. H. y S. Aunque estamos confundidos por la sentencia de la justicia humana, tampoco estamos de acuerdo con el criterio emitido por las redes de Y. G. H., por lo tanto nadie se haga vocero de tal cosa, va contra nuestros preceptos (…) ¡SEAMOS PRUDENTES!”.

De acuerdo con el Código Penal cubano, la autoridad en la Isla establece penas máximas de hasta 20 años por delitos de violación sexual a menores de 14 años y hasta 10 años si las víctimas son mayores de esa edad. Asimismo, su artículo 298 de la sección primera del Título XI establece que la pena puede ser de hasta 15 años si el atacante viste uniforme militar, abusa de su autoridad para facilitar el hecho o si en el delito incurren dos o más personas. 

"El que cometa actos de pederastia activa empleando violencia o intimidación, o aprovechando que la víctima esté privada de razón o de sentido o incapacitada para resistir, es sancionado con privación de libertad de siete a quince años", sostiene la Ley, en su artículo 299.

El pasado mes de junio dos policías cubanos fueron acusados de violar y abusar sexualmente de dos adolescentes cerca de la conocida Plaza de Marianao, y fueron condenados a 8 y 6 años de prisión.

A inicios de este año se denunció que una niña de 11 años fue violada en el municipio de Marianao, en La Habana, mientras los agresores estaban en la calle y los padres estaban presos por haberlos golpeado.

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