Apuñalado y degollado en Cuba: se busca a cuatro sospechosos

El pequeño pueblo de Cabañas (31.939 habitantes), en el municipio de Mariel (Artemisa), a 72 kilómetros de La Habana, amaneció este lunes 31 de agosto conmocionado por el entierro de Jorge Luis Argudín. El difunto, muy conocido y querido entre sus vecinos, desapareció el jueves 27 de agosto tras subir a un almendrón (auto americano). Fue hallado el mismo lunes en el mirador del pueblo, apuñalado y degollado.

"Lo mataron para quitarle los dólares y las prendas. No hay detenidos, pero sí tenemos a cuatro sospechosos", dice a CiberCuba un familiar directo, que prefiere no ser identificado.

Jorge Luis Argudín, de 56 años, llevaba días sin salir de su casa por el confinamiento decretado por las autoridades cubanas debido a la evolución negativa de los casos de coronavirus en la Isla. Pero el jueves, fiel a su rutina, se dirigió al parque de Cabañas, donde siempre se le podía encontrar dedicado a su negocio: el cambio de dólares. 

Los que estaban cerca del parque vieron bajarse de un Plymouth gris, con ribetes y cristales negros y con una parrilla en el techo a cuatro hombres que no son del pueblo y que querían cambiar dinero. También escucharon cómo Jorge Luis Argudín les comentaba que los jueves solía ir a ver a su novia a Orozco (a 12 kilómetros de Cabañas).

Los testigos aseguran que dos de los ocupantes del Plymouth, uno de piel negra y otro de piel blanca, eran altos y fuertes. Luego había otras dos personas de piel blanca. Uno de ellos era el chófer, descrito como una persona mayor, y el otro era un joven, muy delgado, "con el pelo de pinchos".

Según la información que maneja este familiar directo de Jorge Luis Argudín, los cuatro sospechosos se acercaron al parque sobre las 6:00 pm y le dijeron al difunto que iban para Orozco. Él se subió delante, en el almendrón, y ya no se le volvió a ver vivo.

Al día siguiente (viernes 28 de agosto), la familia denunció su desaparición. Un vecino cuenta a CiberCuba que se organizaron batidas de policías y civiles por Orozco, San Pedro y La Herradura.

Su cadáver, cosido a puñaladas y degollado, lo encontró un hombre del pueblo al que la gente le llama "el loquito" porque tras regresar de Francia le dio por caminar mucho por el monte y recoger "papeles".

El cuerpo de Jorge Luis Argudín estaba en el Mirador del pueblo, una zona de monte atravesada por la carretera que va de Cabañas a Artemisa, justo en la Loma de la Gobernadora.

Aunque vecinos del pueblo aseguran que los ladrones le amputaron las manos, su familia explica que no es exactamente así. Recibió innumerables cuchilladas por todas partes, incluida la espalda, y al intentar defenderse puso las manos. Por eso las tenía destrozadas. "Le dieron bastante", dice el familiar consultado por CiberCuba.

José Luis Argudín "no era de salir por las noches. Lo suyo era la compra y venta de dólares. Esa gente con la que se le vio por última vez no era del pueblo, pero alguien del pueblo le dio las coordenadas. Sabían que los jueves él iba a Orozco. Él estaba trancado en su casa y ese día se puso sus prendas", añade.

Los negocios del cambio de dólares  de Jorge Luis Argudín ya habían traído problemas a la familia. En una ocasión, un ladrón se escondió debajo de la cama de la madre del fallecido y pasó ahí casi todo un día. Después que lo descubrieron, pusieron rejas en la casa.

En otra ocasión, Jorge Luis tuvo bronca con un hombre del pueblo que intentó robarle. Él lo denunció y esa persona desapareció de Cabañas, pero volvió al cabo del tiempo y se le sentaba delante en el parque donde él cambiaba dólares y "lo vacilaba". "Jorge Luis era bravo, no se dejaba", comenta este familiar.

A día de hoy la policía no ha dado con los cuatro sospechosos ni con el Plymouth gris con ribetes negros. "No hay nada de nada". "Dicen que al entierro, del lunes, a las doce y pico, fue mucha gente", cuenta un vecino que recalca que Jorge Luis Argudín se hacía querer.

"No mataron a un hombre: mataron a un pueblo", escribió en Facebook Antonio M. Lozano Junior, un amigo de la víctima.

El suyo no es el primer caso de desaparición y muerte que hemos conocido en este mes de agosto en Cuba. El lunes 17 de agosto Nolvys Barallobre, de 40 años, fue hallado muerto, con signos de violencia, en una alcantarilla en Moa, Holguín.

Su familia había denunciado su desaparición dos días antes. Tenía hematomas por todas partes y el abdomen, como si hubiera sido atropellado. La última vez que se le vio con vida, los testigos lo vieron salir de un restaurante y fajarse con un médico que supuestamente acosaba a su esposa. El doctor, el único sospechoso del crimen, estuvo detenido, pero quedó en libertad en 24 horas.

Este agosto de 2020 también han tenido lugar en Cuba dos crímenes machistas. Una mujer murió en Marianao a machetazos el día 14 y en Caimito (Artemisa) otra falleció a puñaladas el día 16 de este mes. A ambas las mataron sus ex maridos.

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Tania Costa

(La Habana, 1973) vive en España. Ha dirigido el periódico español El Faro de Melilla y FaroTV Melilla. Fue jefa de la edición murciana de 20 minutos y asesora de Comunicación de la Vicepresidencia del Gobierno de Murcia (España)

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