Exbasquetbolista cubana Yuliseni Soria: "Tras más de tres lustros en el equipo nacional nadie se acuerda de mí"

"No esperé que a estas alturas me sintiera tan abandonada" confiesa en esta entrevista concedida a CiberCuba.

Exbasquetbolista cubana Yuliseni Soria Foto © Cortesía de la entrevistada

Apenas era una muchachita cuando entró en el equipo grande de básquet cubano. Aquella capitalina impetuosa y elegante sobre la cancha evidenciaba su talento y sentaba cátedra de un futuro promisorio. 

Yuliseni Soria vino al mundo el 8 de agosto de 1979, con un balón entre las manos: sus padres Maritza Baró y Patricio Soria pertenecían a las preselecciones nacionales del deporte de las cestas.

Aunque nací en Boyeros, di mis primeros pasos como jugadora en el municipio Plaza de la Revolución en la escuela Tomás Romay; allí fui captada por la profesora María del Carmen Riverí y con solo siete años entré en la pre EIDE, donde mis habilidades me dieron el paso a la EIDE con once años.

¿Qué recuerdas de esos tiempos?

Lo feliz que era; esos años no regresan. Recuerdo con mucho respeto a mis entrenadores de los distintos estratos de la pirámide del alto rendimiento: Gilberto “el Mayo” Vélez, Faustino, Omar Lozano, Elio Javier Chávez, Oviedo, Eduardo Moya.

Mi carrera prosiguió y hasta la ESPA Nacional no paré. Excelente fue mi resultado en Juegos Escolares. Siempre presentes profesores como Caridad González, Lenzano, Márgaro Pedroso quienes tuvieron mucho que ver en mi participación en los Centro, Panamericanos y Campeonato Mundial, todos categoría juvenil, desarrollados en los primeros años de la década de los 90.

Esos fueron los inicios, después vendrían 16 años en el seleccionado nacional, pero ahora nadie sabe dónde está, ni qué hace Yuliseni Soria ¿sigue vinculada al básquet?

No; nada que ver, trabajaba hasta hace ocho meses como administradora de Correos de Cuba, pero mi mamá enfermó y finalmente falleció y me he alejado de todo. No estaba en nada relacionada con el deporte porque, realmente tras más de tres lustros en el equipo nacional, en un período donde alcanzamos muy buenos resultados, nadie se acuerda de mí.

No recibo apoyo ni atención alguna; siento que están en deuda conmigo. Yo le entregué mi vida al deporte de las cestas, entregué mi infancia, adolescencia, juventud, esos años felices que no vuelven.

¡Sí! Tuve buenos momentos. Sabes que siempre río; tú me bautizaste como “la chica de la eterna sonrisa” pero no esperé que a estas alturas me sintiera tan abandonada.

Mira, después del retiro es como si nunca hubieses existido. En cualquier parte hubieras ahorrado, te hubieras comprado tu casa, tu auto. Es triste y… no es conmigo, es con la gran mayoría. 

No obstante, a pesar de esas adversidades, tengo a mis dos hijos, Helen Priscilla, de nueve años, y el varoncito, de cinco, Alex Anthony, que me hacen muy feliz. Tú sabes lo que es eso porque eres madre y abuela. 

Mucha razón tiene la esbelta capitalina, aunque es tan repetitiva la historia que no valen comentarios.

Todavía me parece verla muy jovencita dentro del tabloncillo: versátil, buena tiradora de media y larga distancias, jugadora muy explosiva y rápida en los ataques hacia al aro. En la temporada 94-95 fue promovida a la preselección nacional de mayores con solo quince años. La habanera era considerada un prodigio junto a otras jóvenes de mucho valor.

Al entrar vi a la más grande estrella de nuestro baloncesto, doña Leonor Borrell, a Biosotis Lagnó y a la ardilla Lissette Castillo, ya consagradas. Me impresionaba compartir con ellas el tabloncillo. Además se encontraban jóvenes que como yo queríamos triunfar; por ejemplo, Yaquelín Plutín, a la que tú bautizaste como la Locomotora de Majagua y Taimarita Suero.

En esos momentos, Miguel del Río y Bárbara Bécquer dirigían la selección nacional mientras en la provincia, la propia Bécquer, Radio Álvarez “el Yayo” y Reinel Panfet eran los encargados de concluir mi formación como basquetbolista.

Dieciséis años en la selección nacional. Se dice rápido pero…

Dieciséis años casi siempre como regular, alternando como defensa atacadora, mi posición favorita o defensa organizadora. Además de los certámenes del área propiamente del deporte de las cestas (4 Centrobásket, incluyendo San Juan 08, donde quedamos campeonas) tomé parte en los Juegos Centroamericanos de Maracaibo 98 y Cartagena de Indias 06, los Panamericanos de Santo Domingo 03 y Río de Janeiro 07; Copas de las Américas y preolímpicos y premundiales.

¿Recuerdas aquella noche en Quisqueya 2003 cuando derrotaron a Estados Unidos en un partidazo a estadio lleno alcanzando el cetro del continente?

¡Tienes razón! Fue un juego inolvidable. En los primeros minutos del partido me sentía doblemente emocionada: primero, por estar en la final de esos Juegos y segundo, por discutirlo frente a la potencia del baloncesto mundial.

Era la primera ocasión en que yo ganaba unos Panamericanos; en lo personal tenía deuda conmigo misma y con la selección por no haber podido asistir a los juegos anteriores por estar operada de la rodilla izquierda.

Para Dominicana, me di a la tarea de además de prepararme, llegar sin lesión alguna. Era evidente que la tarea era más difícil ya que habían pasado cuatro años pero no era imposible y así ocurrió, aunque en uno de los partidos me lastimé el dedo índice.

No obstante, las atenciones primero del doctor Francisco Montesinos y luego del excelentísimo profesor Rodrigo Álvarez Cambras facilitaron mi estadía en la cancha sin mayores dificultades, con infiltraciones en el área dañada antes del inicio de cada choque. 

Al ganar, todas llorábamos de emoción. Tú recuerdas que estabas en nuestro banco como si fueras otra entrenadora y desde allí saltaste junto a nosotras, abrazaste a Plutín. Lissette Castillo y yo nos abrazamos; todos reíamos, llorábamos. Lissette, Plutín, la Peca Martínez mezcladas con Taimarita Suero, Cariola Echevarría, Oyanaisis Gelis y yo… ¡Experiencia y juventud por el triunfo!

En 16 años en el seleccionado nacional, Yuliseni intervino en 3 Mundiales: Alemania 98, China 02 y Brasil 06 así como en la Universiada de Sicilia 97 y los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. 

¡Ay! Aquellos juegos de Sydney, con tantas ansias que teníamos de ubicarnos aunque fuera entre las ocho primeras y al final fue una tormenta porque luego de avanzar en el grupo a la otra fase, caímos ante una Polonia apoyada en una desbordada Malgorzata Babicka. 

Y esto no nos permitió avanzar para discutir y estar entre los ocho mejores equipos de esos juegos que era una de las metas principales; no obstante, obtuvimos un 9no lugar, pero nuestro conjunto daba para más.

Acerca de los Mundiales, la selección femenina que llegó a alcanzar puestos de privilegio como el bronce en el Mundial de Malasia 90 y el cuarto lugar olímpico en Barcelona 92, ha ido decayendo cuatrienio tras cuatrienio.

Así, siendo apenas una muchachita, Yuliseni Soria debutó en el certamen del orbe de Alemania 98, donde Cuba se ubicó séptima tras clasificar en su grupo de Wuppertal, detrás de Australia y perder en el cruce a los cuatro grandes ante Rusia en un juego que tuvieron en el bolsillo.

Yo nunca olvidaré ese Mundial. Esa derrota ante las rusas y otra con Brasil que poseía un gran equipo encabezado por Janeth Arcain, Paula da Silva, Kelly do Santos. Realmente no pudimos con el desborde ofensivo de esas jugadoras que fue imposible detener con nuestra pobre defensa y más errática aún puntería.

Sin embargo, las sudamericanas quedaron fuera del podio. Así es la vida, pero es que siempre el principal adversario de Cuba en nuestro deporte y sexo ha sido Brasil. Había otras como Estados Unidos, tradicionales monarcas olímpicas y mundiales, Rusia, Australia… pero Brasil era “el coco”.

Al final, por el séptimo peldaño superamos a Eslovaquia por 2 puntos, 83 por 81 en un gran juego. Si te pones a ver es lo mejor que se ha hecho en los últimos años a nivel mundial.

En los otros dos Mundiales en los que intervine, China 2002 y Brasil 2006, nuestro elenco no se acercó ni a avanzar en las fases. Catastróficos resultados.

A propósito, en China fui testigo de la opinión de un scout estadounidense que te valoró como posible jugadora de la WNBA, la liga más importante del planeta. Yuliseni ¿qué recuerdas de aquello? 

Cuando aquello nadie se me acercó, aunque sí sé del interés de ese coach porque me lo dijiste tú y algunas jugadoras estadounidenses; pero después de jugar yo en Rusia, sí hubo un interés para mi participación en el WNBA, algo que nunca se dio.

¿Por qué nunca, después del bronce Mundial del 90 y el cuarto lugar de los Olímpicos de Barcelona 92, la selección femenina pudo hacerse justicia al máximo nivel a pesar de haber presentado excelentes quintetos?

Esa es una pregunta difícil porque, sencillamente, no existe la base que había antes en pre EIDES, EIDES, áreas especiales. Es muy difícil sostener una base material cuando se puede contar con un solo balón o dos en aquellos lugares donde se inicie o pretenda iniciarse un área. 

Los buenos entrenadores escasean, muchos se hallan en el exterior. La estatura de las que llegan a la preselección nacional no es para nada la que se requiere a nivel mundial. La falta de topes y competencias casi inexistente, incrementada ahora por esta pandemia que tiene al planeta de cabeza.

Hay algo bueno y es que existen los contratos; hace falta que se multipliquen. Mira el ejemplo del balonmano y de algunos basquetbolistas.

¡Qué lejos estamos de aquellos tiempos en que al hablar del básquet femenino tenía que nombrarse a Cuba! A propósito, ¿para ti, las mejores basquetbolistas cubanas de todos los tiempos?

Mira, aunque no la ví jugar, no puede obviarse a Margarita Skeet, de quien todos dicen era una ráfaga en la cancha, defendía y atacaba; y por supuesto, doña Leonor y Yamilé Martínez como pivots, Yaquelín Plutín, ala pivot; la Ardilla Castillo y la Lupe León, defensas. Ese es mi equipo ideal.

En dieciséis años, el básquet cubano rama femenina fue dirigido por varios DT: Miguel del Río, Pepito Ramírez, Rigoberto Chávez, Armando Acosta y  Alberto Zabala, con el que te retiraste. ¿Con cuál te sentiste mejor, con quién aprendiste más?

Todos aportaron, todos transmitieron, pero Pepito fue alguien muy grande para mí. Sus enseñanzas, su persistente método, su preocupación constante. Como anécdota puedo decirte lo buen cocinero que es y cómo prestaba mucha atención a nosotras y el “estimado” peso corporal. 

Fuiste una de las atletas que, formando parte de la selección nacional, pudo jugar en el exterior con otro equipo, en este caso en la liga profesional de Rusia como organizadora en el Spartak de Moscú. ¿Qué recuerdos guardas de aquel 2005?

¡Uff! Imagínate que mi amiga y compañera Yaquelín Plutín y yo llegamos al Spartak cuando ese equipo ocupaba el onceno lugar en la potente liga rusa de básquet(f) y modestia aparte, fuimos el motor inspirador y logramos llevarlo al tercero.

Fue una experiencia inolvidable pues incluso, tras ese resultado, participamos en la liga europea. Por eso te decía que el interés de los scouts para que pudiera jugar en la WNBA se volvió a hacer patente en esa época. 

¿Recuerdas aquel tope bilateral Cuba-USA en el Coliseo de la Ciudad Deportiva, donde periodistas y scouts mostraron su interés porque yo jugara en la WNBA?  Por gusto, jajajaja, nunca me dejaron. Desde ese tiempo, a mí me asediaban, pero nunca se logró. Hubiera sido algo muy grande para hoy tener que contarle a mis hijos.

Guardas una linda historia de vida de la que tus niños vivirán orgullosos, aunque no hayas llegado a la cima de la WNBA ni ganado medallas olímpicas y mundiales.

Es cierto y lo que he hecho ¡que ahora nadie reconoce! debo agradecerlo a mi madre que esté en el lugar que esté, sin duda alguna fue la que verdaderamente fue y es mi motor impulsor; agradecer a mi familia a la que tanto debo así como a mis compañeras y amigas y a mis entrenadores a los que siempre admiraré.

¿Planes futuros?

La chica del rostro siempre hermoso y la sonrisa eterna del básquet cubano me mira a través de la pantalla de mi laptop y en ella veo que sueña con nuevas canastas, nuevas asistencias, nuevos rebotes aunque afuera de la cancha. Interceptar un balón ya no será una quimera… ¡será una hermosa realidad!

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Julita Osendi

Graduada de Periodismo en la Universidad de La Habana 1977. Periodista, comentarista deportiva, locutora y realizadora de más de 80 documentales y reportajes especiales. Entre mis coberturas periodísticas más relevantes se hallan 6 Juegos Olímpicos, 6 Campeonatos Mundiales de Atletismo, 3 Clásicos

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