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Joven padre cubano cría solo a sus hijos tras ser abandonados por su madre: "Era lo que me tocaba"

"Padre es una palabra grande, muy grande. No me he graduado todavía, me faltan muchas cosas por aprender. No es lo mismo decir yo engendré un niño, que decir yo soy padre", dijo el joven de 24 años.

El padre de 24 años y sus dos hijos pequeños © Escambray / Elsa Ramos
El padre de 24 años y sus dos hijos pequeños Foto © Escambray / Elsa Ramos

Denis Boris Bernal Ruedas vive en Sancti Spíritus, tiene 24 años y dos hijos a su exclusivo cuidado tras el abandono de los pequeños por parte de la madre.

Su historia fue publicada este domingo Día de los Padres en Cuba por el medio oficialista Escambray, que reflejó el testimonio de un joven padre cubano en la difícil coyuntura de ser el único tutor y cuidador de sus hijos.

“¿Graduado? ¡Qué va! Estamos en proceso todavía, padre es una palabra grande, muy grande. No me he graduado, me faltan muchas cosas por aprender. No es lo mismo decir yo engendré un niño, que decir yo soy padre”, dijo el joven al medio que lo entrevistó.

Separado de la mujer y con apenas contacto con sus hijos, Bernal Ruedas llegó un día a su casa y se encontró con una mujer con dos niños, y una extraña y triste historia.

“Cuando llego a mi casa veo a una mujer con mis dos niños… Ahí me entero de que llevaba 21 días con ellos allá en Cuchara, un poblado de Banao adentro. La mamá se los había dejado cinco minutos para buscar una cosa para ellos y nunca más regresó. La mujer salió a buscarme y dio conmigo”, contó.

El padre reconoció que, en un comienzo, tuvo dudas sobre qué decisión tomar, pero finalmente asumió el cuidado de sus hijos en exclusiva.

“La mujer vino a ver si daba conmigo, o a entregarlos a la policía. En verdad, no sabía si quedarme con ellos, si decirle que buscara a su mamá, pero le di pa’ atrás al carro y dije: Me voy a quedar con ellos. No lo tenía en mis planes, mas era lo que me tocaba, porque ellos son mis hijos”, dijo.

Huérfano de madre desde los 17 años, Bernal Ruedas se vio sin esperarlo asumiendo un rol para el que confiesa que no estaba preparado, con enfermedades de los hijos, preocupaciones para alimentarles y vestirles, y dedicando todo su tiempo a sus pequeños.

“Perdí a mi madre a los 17 años, siempre me enseñó a todo lo que se debe hacer en una casa, para cuando ella no estuviera yo supiera hacerlo. De todas maneras no es fácil, estás acostumbrado a un estilo de vida y verte con dos niños de pronto… Que si quieres salir a conversar con unos amigos no puedes, porque tienes que acostarte temprano, tienes que estar pendiente de la leche, la comida a su hora, el agua caliente para bañarse”, relató el joven.

La angustia se apoderó de Bernal Ruedas, que se sintió superado por la responsabilidad hasta que, poco a poco, fue haciéndose dueño de la situación.

“Muchas veces no sabía si llorar con ellos, si gritar, si salir corriendo; por un lado, uno lloraba porque tenía hambre y el chiquito no sabía si se sentía mal, pues no hablaba. Muchas noches era la hembrita que tenía hambre, el varoncito se orinaba, lo cambiabas y la niña tenía sed, le dabas el agua y él se ensuciaba, todo al mismo tiempo…”, dijo.

Como explicó a Escambray, Bernal Ruedas “tenía la voluntad, pero no los recursos”. Gracias a la ayuda de vecinos y personas solidarias, el joven pudo hacerse cargo de la manutención de sus pequeños.

“Muchas noches me sentaba en la cama y las lágrimas se me salían, porque estaban bien y de pronto estaban llenos de la dermatitis otra vez, eran baños, cremas, remedios y nada, me vi muchas noches como ahogado”, describió.

El joven, que trabaja como obrero de mantenimiento en la EIDE Lino Salabarría Pupo, confiesa que su salario no es suficiente para satisfacer las necesidades de sus hijos. Mi salario es de 2,300 pesos y por la Asistencia Social me asignaron una chequera de 3,700, aunque ahora me dijeron que me la van modificar, porque ya trabajo, me ayudan con módulos de alimentos, cuando entra ropa me dan y me ayuda mucha gente”.

“Fue muy difícil, llegaron a mi casa con una sola mudita de ropa, planteé mi situación en el trabajo, pedí licencia sin sueldo, allí me ayudaron mucho, hicieron una recolecta, me dieron ropitas, zapatos, dinero, también mis vecinos me dieron la mano y fui creando las condiciones mínimas poco a poco”, explicó.

A pesar de lo dura que ha sido su rutina en este último año y medio, Bernal Ruedas cree que “si tuviera que tomar la decisión, lo volvería a hacer cien veces, sin miedo a arrepentirme”.

“A veces digo: si mi mamá estuviera aquí no pasara tanto trabajo, pero desgraciadamente me ha tocado hacerlo solo, muchos me han dicho: ‘Eres un héroe porque yo no hubiese aguantado lo que tú has pasado’, pero les digo que no soy héroe, que ante todo soy padre”, afirmó el joven cuya historia decidió publicar la prensa oficialista como lectura edificante en el Día de los Padres.

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